martes, mayo 31

La rapidez de la justicia no siempre es buena

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha desestimado la acusación y sentencia contra la empresa de auditorías Arthur Andersen por la supuesta destrucción de documentos en el caso "Enron".

En el año 2002 Arthur Andersen fue llevada a los tribunales por supuesta "obstrucción a la justicia" después del colapso de la empresa de energía Enron. El juicio dio lugar a la práctica desaparición de dicha empresa a nivel mundial.

Pues bien, ahora dice el Tribunal Supremo de aquel país que de obstrucción a la justicia no hubo nada y que la sentencia por tanto es inválida. No entro a juzgar la razón que el Tribunal Supremo pueda o no tener en este caso, porque existen cuestiones técnicas que al no ser licenciado en derecho y conocer poco el sistema legal de Estados Unidos no sería capaz de juzgar adecuadamente.

Sin embargo, creo entender por lo que dice el Tribunal Supremo que la principal causa del desaguisado tiene que ver con la mala instrucción dada a los miembros del jurado. A riesgo de tener que verme corregido, me sorprende que un asunto de la complejidad técnica (tanto jurídica como económica) se deje en manos de un jurado compuesto por personas que de estos asuntos saben menos que nada.

El resultado es que una empresa entera se viene abajo y 28000 personas pierden su empleo. No me parece un sistema de justicia muy justo.

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