martes, junio 21

Sin escrúpulos

Personalmente me parece excelente que el PP se quiera posicionar como un partido de centro. De igual manera me parecería excelente que quisiera ser de izquierda, extrema izquierda, extrema derecha, o mediopensionista. Es un problema del PP, sus votantes y afiliados, no mio.

Lo que me irrita profundamente es que para intentar conseguir sus objetivos ideológicos tengan que servirse (en el peor sentido de la palabra) de personas honradas, dejándolas a los pies de los caballos en orden a establecer que el PP es un partido que "huye" de los extremos.

Esto es precisamente lo que han hecho con el bueno de Aquilino Polaino. Un excelente psiquiatra y mejor persona con muchos años de investigación y experiencia clínica a sus espaldas. Experiencia que por cierto no tienen los que tan salvajemente (vease el diario El Mundo, por ejemplo) le critican.

El problema de Aquilino es que no tiene pelos en la lengua, y dice exactamente lo que piensa convencido que sus años de investigador y médico, y su esforzado trabajo han contribuido a acercarle a la verdad en los asuntos a los que se dedica. Una actitud que por supuesto no comparte el partido político que no contento con usarlo para sus propios fines, tampoco ha dudado en ponerle a los pies de los caballos, siendo algunos de estos caballos miembros del propio partido que le ha utilizado.

Sin duda Aquilino esperaba el clamor de la opinión publicada (que no tiene nada que ver con la pública) pero siendo un hombre que no teme a la verdad, este sería un asunto menor a considerar ante la posibilidad de dar una versión veraz sobre el asunto de la adopción por parte de parejas homosexuales. Lo que no veo tan claro es que Aquilino esperara ser denostado por el mismo partido que ha requerido sus servicios. Sin duda este es un proceder demasiado retorcido para ser comprendido por una persona que como él es honrado y sin doblez.

ULTIMA HORA: En Forum Libertas han escrito un artículo aclaratorio sobre el linchamiento de Aquilino Polaino. Interesante lo que dice sobre la reacción de los políticos:

" (...)Mi tiempo de exposición fue 27 minutos y luego el diálogo de 35 minutos, un diálogo abierto, cordial; los senadores quedaros tranquilos, sosegados, no oí ningún fru-frú de crítica amarga". Por eso le extraña la sobreactuación de algunos senadores y políticos, especialmente populares.


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