sábado, julio 23

La alianza de religiones (y II)

Hace poco me refería a un artículo de D. Jorge Salinas sobre las recientes conversaciones entre judios y católicos.

D. Jorge aborda nuevamente el tema en un interesante artículo titulado "Dialogo entre religiones". El enfoque esta vez es algo distinto y viene a sugerir que el diálogo entre civilizaciones es una pretensión absurda (él no lo dice así, lo digo yo) por cuanto que efectivamente no existe "interlocutor" válido en al menos la civilización occidental:

"El diálogo entre religiones es algo distinto. Las religiones tienen un grado de organización, más o menos visibilizado en torno a unas autoridades espirituales, a unos ritos, a una doctrina."
.

Me permito ir un poco más allá, de nuevo. El hecho de que no exista interlocutor válido es una prueba interesante de que efectivamente no existe civilización occidental. O a lo mejor si que existe, pero efectivamente esa civilización no parece tener ninguna serie de principios o valores que sean universalmente reconocidos y por tanto defendibles por cualquiera de sus componentes humanos. A eso se le llama relativismo, o falta de civilización.

Abundando un poco más, y siguiendo a D. Jorge:

Los actuales implantadores de una segunda o tercera modernidad , en este mundo globalizado, no están en condiciones de convencer a la gran mayoría de la población mundial de que la religión es un asunto privado e irrelevante, de que ser varón o mujer es cuestión de free choice, de que la vida es un producto de la técnica, de que no se debe enseñar religión en las escuelas, etc.


O sea, que los presuntos representantes de la civilización occidental no solo mantendrían (presuntamente) una posición absolutamente divergente y contraria a un fundamento esencial de la otra civilización, sino que además esa posición no sería compartida por muchos de sus supuestos representados.

Y al final, los argumentos presentados por D. Jorge fortalecen la idea de que lo que realmente conviene es un dialogo de religiones, pero a los potenciadores del dialogo de civilizaciones eso les da auténtico pánico. Primero porque perderían todo protagonismo, segundo porque pederían todo control, y tercero porque supondría el fin de uno de sus más anhelados intereses: el fin de la religión.

Por eso están tan interesados en o bien enfrentar a las religiones o bien subsumirlas a todas en una amalgama sincretista, ambos movimientos con el objetivo final y único de acabar con la religión.

Por cierto, gracias a Marta Salazar por poner un comentario en su bitácora sobre mi artículo anterior sobre este tema.

ULTIMA HORA: Me encuentro, durante un anavegación internetera, con un artículo que describe perfectamente lo que el diálogo entre religiones no es. Empezando por el título que es un perfecto ejemplo de manipulación del lenguaje. Lo que este sacerdote describe como "transdenominational theology" es lo que toda la vida se ha conocido por "sincretismo".

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