martes, julio 19

Recuerdos de tiempos pasados

De todas las veces que viajé a Singapur, ninguna tuve la oportunidad de hospedarme en el Raffles. Sin embargo, si que tenía la costumbre de pasar por allí a tomar un "Singapore Sling" en el "Long Bar" y si se terciaba jugar una partidita de snooker.

El Raffles es una de las mejores máquinas del tiempo que conozco. Ya en la puerta de entrada al hotel, hay un ordenanza indio que mide más de dos metros, todo estirado y con impecable uniforme blanco y turbante de colores que te abre la puerta del coche amablemente. Uno se siente Lord so-and-so en visita de inspección a las colonias, nada más poner el pie en la gravilla que hay en el suelo del aparcamiento.

Y ya no escribo nada más porque echo demasiado de menos Singapur.

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