jueves, julio 7

Reflejos del tardofranquismo: El gobierno Aznar

Estraigo un párrafo del libro "Franco" escrito por Luis Suarez (He de reconocer que aunque le veo varios defectos el libro me está gustando mucho y estoy consiguiendo conocimientos interesantes):

"Franco compartía con los entusiastas del plan de Desarrollo la convicción de que una transformación técnica, económica y educativa de los trabajadores iba a cambiar su mentalidad. Pero esta conclusión, que paradojicamente es marxista, resulta al mismo tiempo falsa. Los grandes procesos revolucionarios son psicológicos y, por consiguiente, morales y la prosperidad más los ayuda que los estorba. Jose Antonio lo había visto con mucha claridad."


Es decir, Luis Suarez sostiene que, en contra de lo que creían los franquistas, el desarrollo económico que se produjo en España desde mediados de los 50 hasta mediados de los 70, no solo restó apoyo al Regimen sino que además fue aprovechado por sus adversarios para animar la contestación. Y que, al fin y al cabo, el no haberse producido de hecho alguna especie de "rearme moral" a la vez que el desarrollo económico produjo que el vacio lo llenaran otros.

Este asunto ha tenido un reflejo bien claro en nuestros dias con el gobierno Aznar. Todavía hay muchos dirigentes, afiliados, votantes y simpatizantes del Partido Popular que no entienden como a 8 años de prosperidad no ha seguido una renovación del mandato de Gobierno. Incluso algunos van más allá hablando de "ingratitud" del pueblo español hacia unos dirigentes que tanto bienestar habían procurado.

La respuesta está en dos frases de José Antonio, una de ellas también citada por Luis Suarez. No recuerdo la sentencia textual pero Primo de Rivera vino a decir que al pueblo le movían los poetas, y en otra ocasión dijo que las revoluciones no se hacen por añadir unas pesetas al sueldo.

Podremos estar más o menos de acuerdo con los postulados políticos de José Antonio, pero sin duda estas dos frases son sumamente clarividentes. Al fin y al cabo tanto la oposición socialista en tiempos de Aznar como la tarea actual de gobierno, está solidamente basada en cuestiones morales (o quizá mejor dicho, inmorales).

Sin duda los atentados del 11M tuvieron una parte importante en catalizar de forma mucho más rápida y efectiva un movimiento que se hacia notar justo por debajo de la superficie. O lo que Aznar en otro tiempo denominó la "lluvia fina". Pero no hay que dejarse engañar por el hecho de que el gobierno de entonces habría tenido más facilidad para contener la situación si en los 8 años anteriores hubiera sido capaz de mandar un mensaje esperanzador e ilusionante al pueblo español, más allá del mero bienestar económico que en cierto momento siempre se da por descontado.

Claro que de donde no hay, no se puede sacar. Y al PP es complicado pedirle cualquier clase de mensaje esperanzador o ilusionante, porque esto supone un compromiso moral de un signo o de otro, algo que los dirigentes del PP son absolutamente incapaces de proveer.

Lo de las peras y el olmo.

P.D. El anti-zapaterismo no es ilusionante y mucho menos esperanzador, salvo para los incondicionales.

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