miércoles, julio 13

Un juicio

Hace unos meses los hermanos Menendez Piñar (Miguel y Santiago) intentaron impedir que se representara en Madrid una obra de teatro blasfema. Cuando el estado hace fehacientemente caso omiso de las peticiones legitimamente expresadas por los ciudadanos para que se les defienda cuando son agredidos, el único medio que les queda a esos ciudadanos es defenderse ellos mismos.

Al fin esto es lo que hicieron Miguel y Santiago. Ante la desidia, desgana o simple oposición del estado a defender los legítimos derechos de sus ciudadanos, estos hicieron valer los mismos.

Por aquel entonces muchos los descalificaron con el recurso al facil apelativo de "violentos" o "radicales". De violentos no tienen nada. Actuaron con contundencia, que no es lo mismo que violencia y claramente no tenían intención de causar ningún daño personal a nadie. Simplemente intentaron impedir la consumación de una blasfemia.

Ayer tuvo lugar la vista de la causa que se sigue contra los hermanos. La acusación particular pedía entre 7 y 10 años de carcel. Según parece el fiscal desestimó tal petición y todo indica que al final el castigo va a quedar en una multa económica y poco más.

Acudí al juicio acompañado de mi mujer y tres amigos y correligionarios. Había tanta gente que nos tuvimos que quedar fuera de la sala. Ante la disyuntiva entre perder el tiempo hablando de mil cosas o rezar para el buen fin de todo este asunto, optamos por la segunda, y rezamos un rosario, en el convencimiento que al fin y al cabo esto está en manos de Dios y cualquier cosa que resulte será para bien.

1 comentario:

fdadfsa dijo...

¡gracias por ponerlo! estaba ansiosa por conocer el resultado del mismo.