miércoles, octubre 26

The European Dream

No escribe con la frecuencia que a mi me gustaría y aún así la bitácora de Phillip Blosser ("Musings of a pertinatious papist") es la mejor de entre todas las que leo.

Ayer publicó una interesante entrada donde hacía referencia a un libro de Jeremy Rifkin titulado "The European Dream: How Europe's Vision of the Future Is Quietly Eclipsing the American Dream".

Lo primero es que me hizo gracia que alguien pueda pensar que exista tal cosa como el "European Dream". Me explico: uno no puede evitar el asociar el término "sueño" con el término "juventud". Me vienen a la cabeza esas palabras que se atribuyen al General Douglas MacArthur:

La juventud no es una época de la vida. Es un estado de la mente. Es una demostración de la voluntad, una cualidad de la imaginación, el vigor de las emociones, el predominio del valor sobre la timidez, el deseo de aventuras en contraste con el deseo de comodidad.

Nadie es viejo por sólo haber vivido un cierto número de años. Se envejece solamente cuando se abandonan los ideales. Los años arrugan la piel, renunciar a los ideales arruga el alma. La inquietud, la duda, la falta de confianza, el temor a la desesperanza... son los rápidos equivalentes de los largos, largos años que inclinan la cabeza y encaminan el espíritu hacia su ocaso.

Que se tengan 70 ó 16, hay siempre en todo corazón humano el amor a lo maravilloso, la dulce admiración por las estrellas, el rutilante brillo de cosas y pensamientos, el intrépido desafío a los acontecimientos, el inagotable infantil apetito del ¿qué viene después?


Una sociedad que envejece tanto física como moralmente tan a pasos agigantados como la europea, malamente puede dar lugar a un "sueño", es imposible.

Ya lo decía hace tiempo Eduardo de Ens en una mágnifica imagen:


La vieja Europa. Merde. Pintarrajeada, aburrida de si misma, abolida. Acomplejada, mirando con envidia y recelo a su hijo bobo, los Estados Unidos."


La Unión Europea no es un "sueño", es un movimiento defensivo. La defensa que de su jubilación hacen esos politicastros mediocres incapaces de pensar más allá del lugar donde van a pasar sus próximas vacaciones. Y se defienden de todo aquello que pueda turbar su tranquilidad: más niños, inmigrantes deseosos de progresar, cristianos que quieren renovar el sustrato cultural e ideológico de la apestosa vieja Europa, gigantescas figuras históricas que le piden un esfuerzo de pensamiento y acción como hizo Juan Pablo II.

Europa no es, no puede ser, un "sueño" como no sea que nos refiramos a la epicúrea siesta del jubilado apacible en su cómoda poltrona a la vista del mar. ¡Agente, quíteme de ahí esos niños que turban mi descanso!.

2 comentarios:

Cruz y Fierro dijo...

Excelente post.

Voy a empezar a visitar el blog que recomendas.

Un abrazo.

Embajador en el Infierno dijo...

Si, no te lo pierdas. Verdaderamente merece la pena. Hace ya mas de un año que lo sigo.