sábado, octubre 29

Galbraith, un visionario

Esta tarde he tenido que saltar con mucha urgencia de mi mesa de trabajo en busca del Sr. Roca. A toda prisa he agarrado el primer libro de la biblioteca sobre el que se han posado mis dedos. Este ha resultado ser: "Breve historia de la euforia financiera", una pequeña e interesante obrita de John Kenneth Galbraith.

Es un libro que me regalaron hace ya mucho tiempo. Al cruzarme con mi mujer por el pasillo y por la prisa con la que iba, he chocado con ella. Algo se ha deslizado entonces del volumen, sin que yo me parara a ver que era. Por desgracia era la foto de una antigua novia que por alguna ignota razón se encontraba dentro del libro. En fin, uno creía que ya había quemado todas esas "cosas". Mi mujer, tan comprensiva como siempre, ha aceptado mis sinceras protestas de inocencia absoluta y se ha limitado a mirar la foto, hacer un comentario poco caritativo hacia la susodicha y romperla sobre la marcha.

Todo esto para explicar que en la introducción del libro en cuestión se lee:

"En este último cuarto de siglo, y especialmente en la última década [el libro se publicó en 1991] la larga, variada y a menudo desastrosa historia económica de España ha culminado en una era de notables éxitos [a punto estabamos de entrar en una más que notable recesión, que pocos veían aproximarse]; España ha gozado de un alto y sostenido crecimiento económico, y su tenor de vida ha progresado admirablemente. En otro tiempo fuente de voluntariosa y barata mano de obra para el resto de Europa occidental, hoy España demanda idéntico suministro de trabajadores de la vecina Africa. Esto, no cabe duda, brinda el escenario y el decorado apropiados para el optimismo, que podría convertirse en una euforia nociva como la descrita en estas páginas [de hecho así fue]. De cualquier manera, el peligro existe (...)"


Galbraith ha sido denostado como un mero economista de "divulgación", pero que duda cabe que para los que hemos sido estudiantes de Economía, su estilo ligero nos ayudó en más de una ocasión.

Me ha sorprendido leer ahora estas palabras. Sin duda Galbraith dió entonces en el clavo admirablemente. Pero lo más interesante es que esas mismas palabras son de perfecta aplicación ahora mismo, y si entonces fueron ciertas más ciertas pueden resultar ahora cuando la especulación sobre la vivienda resulta tan expectacular. Un asunto que el mismo Galbraith menciona en su introducción. Los inmigrantes y al vivienda, este hombre es todo un visionario.

3 comentarios:

Chivo. dijo...

Mira que contar esas cosas de los apuros fisiológicos mezcladas con menciones a tu (poco caritativa, aunque comprensiva, has escrito hoy hablando de Alba) esposa y a una ex-novia de foto recoleta...

Claro que no cabe duda de que le da un tono muy real al relato.

De Galbraith era mi libro de Economía Política, asignatura que aprobé y que tengo total y absolutamente olvidada. Sin duda no por méritos de Galbraith, sino por mis propias carencias.

No obstante, Embajador, tras un periodo de bonanza, sea meteorológica, de salud o económica solamente puede venir la tormenta, la enfermedad o la crisis. Eso lo sé hasta yo, que soy algo garrulo.

Embajador en el Infierno dijo...

Chivo, te agradezco sinceramente que hayas apreciados mis esfuerzos por hacer algo menos árido el asunto económico.

También son bienvenidas tus críticas ante la cegadora obviedad.

Pero date cuenta que el asunto no es tanto que predijera la tempestad después de la calma sino que apuntaba a dos factores importantes como son la inmigración y la especulación sobre el suelo ya en 1991. No se, me ha parecido interesante.

Chivo dijo...

Y es ahora cuando puedo preguntarme -y autorresponderme-: ¿Porqué no recuerdas nada de Economía Política? Pues porque leíste el libro de JK en diagonal.
:-)

De todas maneras y leído el párrafo en su orden natural en castellano, no veo mención a la vivienda, aunque sí a la inmigración.

"Qui vivrá verrá" pero pese a cuanto se dice de la especulación de la vivienda, la verdad es que sigue habiendo un mercado en alza que todavía está interesando a las constructoras/promotoras que no veo que se estén pasando al concurso de obra pública que es su actividad refugio para tiempos de crisis. Las sigo viendo construir y proyectar. Sí que es verdad que los bancos han subido sus ratios de bondad en las operaciones hipotecarias a particulares como si olfateasen o barruntasen crisis en el medio plazo. Dicen, de todas maneras, que faltan todavía 400.000 viviendas solo en Madrid.

Sobre la inmigración, pues sí que si se produce una crisis en la construcción, con tantísimos inmigrantes allí empleados sí que habría una carga momentánea de los sistemas de bienestar (SS e INEM), pero no estando la mayor parte de ellos asentados aquí, y sin sus familias que les puedan soportar al estilo de lo que hacemos en la Andalucía subvencionada del PER, sospecho que acabarán yéndose a donde haya trabajo.

Pero, la crisis de los 90's ¿no fue más bien una crisis de confianza que una motivada por la vivienda o la inmigración? Según recuerdo fue la época de la intervención de Banesto, de la galopante corrupción socialista, del AVE y la EXPO. No creo que fuese una época muy expansiva en lo que a la construcción de vivienda se refiere ni tampoco recuerdo más inmigración que la de "élites académicas" o sea, médicos, sicólogos, dentistas... sudamericanos y personal de servicio doméstico también sudamericano y filipino. Esto dicho sea de paso, lo digo de memoria.

En fin. Cuando veamos al Santander dejar de publicitar hipotecas habrá que sacar el paraguas.