domingo, octubre 30

Recordando a Gramsci

En general es sumamente complicado pretender que un partido como el PP tenga una "estrategia de medios". Es complicado principalmente por dos razones (y seguro que hay más): la primera porque a fuer de leer poco, desconocen la existencia de un tipo tan nefasto como fundamental llamado Antonio Gramsci y digo fundamental porque toda la estrategia de conquista del mundo cultural preconizada por Juan Pablo II estaba muy basada precisamente en el pensamiento del italiano, que de tonto no tenía un pelo.

Y la segunda, es que aún conociendo la importancia de la doctrina gramsciana y su derivación católica, es altamente improbable que un partido político medio de derechas, medio de centro (los dirigentes dicen de centro, los votantes dicen de derechas, bien empezamos) pueda lograr la adhesión de intelectuales (al estilo gramsciano) de su "cuerda". Esto lo he explicado aqui, aqui, aqui, y aqui.

Claro que, todas estas cosas no rigen para la izquierda. Primero se conocen a Gramsci de pe a pa, y segundo los medios afines no tienen absolutamente ningçun escrúpulo de mostrar su adhesión cuando haga falta.

De este modo se explica sucesos recientes como por ejemplo la utilización de una cadena de televisión pública para hacer propaganda descarada y no sabemos si gratuita de una cadena privada, competidora pero teóricamente afín. Lo mismo podemos decir de la utilización de medios privados ( afines) y públicos para intentar borrar del mapa a la emisora "rebelde" (en tantos sentidos....) mientras se auto-inciensan con el halo "tolerante".

Por si no lo tenemos claro, el mismo Director de Comunicación del Grupo Godó nos lo pone blanco sobre negro:

Creo que ya hemos vivido épocas como esta. Los diarios deberían contar qué pasa más que lo que quisieran que pasara. El problema es que se ha visto que el poder tiene una gran capacidad de premiar a los medios afines, no sólo en España, sino que también sucede en Cataluña. Se premia mediante la concesión, por ejemplo, de licencias audiovisuales o radiofónicas. Y eso hace que la prensa se politice.


Desde luego en la derecha/centro están empezando a aprender y esta es la razón por la que yo me he dado de baja como suscriptor del semanario Alba, y a partir de ahora busco información casi exclusivamente via internet.

Los medios de comunicación deben ser un cuerpo intermedio, pero por desgracia el afán del beneficio prima sobre el servicio social, y al final todos se aproximan al sol que más calienta, dejando de ser por tanto parte eficiente de la sociedad civil y convirtiendose meramente en un apéndice del entramado partitocrático, dejando de ofrecer ninguna utilidad.

Si lo que se pretende es que los medios sirvan de altavoz al partido político que gobierne (sea esto a nivel nacional o autonómico) lo más coherente sería que estos medios fueran de titularidad estatal todos ellos. De esta manera al menos los posibles beneficios los podríamos repartir entre todos, y no quedarían en manos de algunos favorecidos por la corrupción partitocrática, que es lo que funciona ahora mismo.

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