sábado, diciembre 10

Joseph Conrad: Algo decepcionante

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No se si fue Camilo José Cela el que dijo aquello de: "El romanticismo es simplemente una falta de higiene mental". Tampoco recuerdo si eso lo decía refiriendose a la zlamería y jugueteo amoroso entre dos personas cualesquiera, o si lo dijo refiriéndose al movimiento socio-literario del siglo XIX. A mi me habría gustado que se hubiera referido a lo segundo, pero sospecho que era lo primero de lo que Cela hablaba.

En cualquier caso, efectivamente mucho del movimiento socio-literario (en insisto en lo de socio-literario) romántico es pura falta de higiene mental.

Y esa es precisamente la sensación que se le queda a uno después de leer "La Flecha de Oro" de Joseph Conrad.

Si no hubiera sido por un final algo vibrante la impresión que me habría llevado es la de una novelita rosa con pretensiones.

Mi interés por leer a Conrad venía desde hace algún tiempo por cuatro razones, su condición como uno de los más importantes escritores ingleses modernos (aunque era polaco), su condición de católico, el hecho de que había luchado en las tropas carlistas, y por fin su interés (aparentemente reflejado en sus novelas) por las cosas del mar.

Cuando leí la contraportada de esta novela en particular vi , además, que al parecer se trataba el tema carlista dentro de la novela. Esto acabó por decidirme.

Al final no es sino el relato demasiado largo de una alambicada y artificial historia de pasión entre un hombre y una mujer. Las guerras carlistas y el mar no son más que un telón de fondo necesario, pero vamos, igual podría el autor haber ambientado la novela en la Alaska del siglo XXIII y no se habría añadido ni perdido nada.

Novelas como estas, donde las tres cuartas partes del relato se dedican a describir los íntimos sentimientos de los dos personajes principales, me aburren soberanamente. Y me aburren porque como digo, resultan artificiales. Necesariamente el dedicar tanto papel y tinta a explicar dichos sentimientos deriva en que la mitad de las cosas que se dicen son totalmente increibles e irreales, aburridas, barrocas en exceso, y al final cabreantes porque parece que a uno le están tomando el pelo.

En fin,primera y última novela que leo de Joseph Conrad.

Y desde luego el movimiento carlista era de todo menos romántico (en su acepción socio-literaria).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya, Embajador, no seas tan duro con Conrad, dale una oportunidad. A mí, todas sus novelas me han gustado, aunque desconocía la existencia de la que mencionas en tu escrito. Pero sí creo que te pueden gustar "Una avanzadilla del progreso", "La línea de sombra", "El corazón de las tinieblas" e incluso "Lord Jim", que tiene una primera parte fantástica, perdiendo luego un poco según avanza la novela.

Pues eso, dale una segunda oportunidad, que te aseguro que las novelas que te he dicho tienen poco de "románticas".

Un saludo (Garellano)

Embajador en el Infierno dijo...

Garellano- Tengo la extraña sensación que he ido a elegir la novela menos "conradiana" de las que pueden existir. Y lo que tu me dices viene a confirmar esa idea. Esperaré a que se me pase el cabreo y luego lo intentaré una vez más con "Lord Jim"