martes, enero 24

Debates televisivos: esa gran fuente de úlceras gástricas

Contra mi costumbre me he quedado un rato viendo el debate sobre el aborto que emitía hoy La 2. Como es habitual he tenido que dejarlo a mitad porque me estaba poniendo de muy mal café. Mi ansiedad tiene principalmente dos fuentes:

1. La generalmente baja capacidad que para hablar en público tienen los defensores de la vida. Cierto es que en España nunca se ha concedido demasiada importancia a nivel educativo básico a esta peculiar habilidad. Y así ocurre que cuando alguien sale diciendo algo por televisión suele dar bastante vergüenza ajena.

Pero el caso es, y no se la razón, que los defensores de la vida suelen ser particularmente incapaces. Hoy teníamos a Gádor Joy, pediatra y portavoz de la plataforma Hay Alternativasy a Conrado Jiménez, presidente de la Fundación Madrina.

A la señora o señorita Joy no la conozco, a Conrado Jiménez le conocí hace poco. Ambos estaban sumamente nervisoso y se trababan con facilidad. No daba la sensación de que se hubieran preparado minimamente su mensaje. En estas ocasiones es bueno hasta ensayar. Me fastida una barbaridad porque me consta (le conozco) que Conrado es un fuera de serie. Lo que ha hecho con la Fundación Madrina merece un reconocimiento social que por desgracia de momento es poco probable que lo tenga. Y probablemente lo mismo se pueda decir de Gádor Joy.

Juan Manuel de Prada ha salvado algo la papeleta, pero nada más empezar ha cometido un error de bulto que le ha dejado enteramente a los pies de los caballos.

A la cuenta positiva de Conrado hay que apuntar su insistencia en espetar a los criminales abortistas que entendía estaban nerviosos pues al fin y al cabo lo único que hacen es defender su negocio. Genial. Y para Gádor Joy su vehemencia ante el furibundo ataque de la famosa Victoria Virtudes.

2. La segunda cuestión que me pone de los nervios es la mala educación y groseria de los contertulios. Generalmente esa mala educación suele mostrarse más claramente por parte de los "tolerantes" de toda la vida. Esta vez no nos han fallado y la señora o señorita Virtudes ha hecho gala de un tácto y respeto por sus oponentes verdaderamente "tolerante". Ha desarrollado una agresividad verbal (llegando a gritar un ¡te callas! a De Prada) intolerable, que la directora del debate (Elena Sánchez) no ha podido o no se ha atrevido a atajar. Luego me he enterado que esta señora o señorita Virtudes propinó en cierta ocasión un puñetazo a un familiar mio que debatía con ella en frente de ese matadero legal de seres humanos que es la Clinica Dátor.

Como dato interesante, vengo notando que los activistas gays siguen una táctica común para acallar al contrario (lo siento pero la señora o señorita virtudes tiene una pinta de activista gay que no puede con ella, siendo así que se ha exaltado una barbaridad cuando Conrado ha preguntado en general si la gente presente tenía hijos). Se trata de repetir insistente y machaconamente una frase corta de protesta mientras el otro está hablando. Lo he visto en Zerolo, lo he visto en la señora o señorita Virtudes. La violencia que desarrolla esta gente es verdaderamente perversa.

En fin, a mitad de debate como digo, he cambiado de canal y me he puesto a ver un combate de boxeo donde al menos los contrincantes se comportan noblemente abrazándose al terminar el mismo.

2 comentarios:

fdadfsa dijo...

Coincido totalmente. A mí se me estaban revolviendo las tripas, hasta que el sr. de la Fund. Madrina le espetó a la negocianta que entendía que ella debía defender su negocio y cuando habló de cifras millonarias.
Ahora bien, me parece molestísima la rigidez con que se presentaron unos y otros. Tras narrar cada uno los motivos que consideraban causantes del aumento de abortos practicados en nuestro país, los abortistas parecían sólo saber decir: No se puede criminalizar a la mujer como los no partidarios del aborto siempre lo hacen. Y hubo quien tuvo el descaro hasta de insinuar que sólo las mujeres pueden opinar. Sin embargo, la señora de hazteoir sólo contesta que ella habla "en nombre de muchas que piensan como ella". Pero considero que debiera no hablar "en nombre de" quienes "piensan igual", sino centrarse en los seres inocentes a quienes se está asesinando y de las mujeres y hombres que engañados destrozan con ello su vida. Porque digo yo que de eso se trataba ¿no? Y por otro lado podría haber contradicho a las negociantas con sus mismos argumentos. Enfin, que no hubo contraréplicas apenas.
Bueno fue que quedó clara la absoluta frivolidad de las aborteras, sonriendo cuando el sr. de la Fundación narraba historias reales.
Un saludo.

Embajador en el Infierno dijo...

Bueno Spanien, el propio formato del debate no deja mucho lugar para el debate. Es muy rígido como tu dices, y además a mi me parece que los participantes en general dejaban mucho que desear en cuanto a su habilidad para debatir.