martes, enero 17

El decálogo de la libertad

Por alguna razón que no recuerdo se me olvidó en su momento (8 de Diciembre) hacer constar una magnífica declaración de la Junta de Gobierno de la CTC titulada "El decálogo de la libertad". El texto completo se encuentra aquí, solamente pondré debajo los titulares de las entradas del decálogo:

1º. El deterioro espiritual impide el ejercicio de la libertad.

2º. La libertad social no consiste en hacer el capricho personal (individual) sino en vivir socialmente según la ley natural (reflejo de la eterna) [2].

3º. Cuando la tolerancia del mal causa males mayores que los bienes que reporta, esta tolerancia es ilícita [3].

4º. La libertad es imposible contra el orden natural.

5º. La libertad de los cristianos en el estado agnóstico o neutro sería posible únicamente si este reconociese la supremacía de la ley natural.

6º. La confesión institucional de la verdad no impide la libertad religiosa sino que es lo único que puede garantizarla.

7º. La negación de la ley natural está implícita en la filosofía del liberalismo.

8º. Las democracias liberales vigentes desembocan ante nuestros ojos en el totalitarismo y la tiranía.

9º. La adaptación de los “católicos” al liberalismo no procura la libertad sino que contribuye a la esclavitud.

10º. La transformación de la cultura política exige la denuncia del liberalismo y un horizonte de Cristiandad.


De toda la declaración, el párrafo que más ha llamado mi atención ha sido el comentario al punto 7 que dice así:

La negación práctica de la ley natural se produce en la cultura post-moderna, pero se encontraba implícita en la filosofía racionalista y en su vertiente política liberal desde los inicios de ambas. Ha sido Juan Pablo II - no Sardá y Salvany - quien ha definido el liberalismo como “la libertad sin verdad y sin responsabilidad” [10] y es insostenible atribuir a su encíclica Centessimus annus cuanquier tipo de respaldo, aun remoto, del individualismo anglosajón. Carece además de rigor contraponer el antiteismo actual (la “plaza pública desnuda” de R.J. Neuhaus) a un supuesto liberalismo originario “respetuoso” de la norma trascendente: Precisamente el liberalismo de los fundadores de Norteamérica se fundaba en la reducción protestante de lo trascendente al plano subjetivo. Ese empeño es más que problemático, por lo cual el catolicismo de los Estados Unidos se aboca a una delicada revisión de su marco cultural y político. Una revisión que solo podrá hacerse desde una percepción teológica de la historia.


La cita de Juan Pablo II se refiere a una declaración realizada en Cracovia,el 18 de Agosto del 2002. Y se puede encontrar en Documentos Alfa y Omega 16, página 21.

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