jueves, enero 19

En el ejército no hay malestar, sino profundo cabreo

Hoy en dia a nadie en su sano juicio se le ocurre que el ejército español vaya a montar ninguna operación de toma de poder. Primero de todo porque en los últimos 70 el socialismo masónico ha aprendido a hacer las cosas, y se ha dado cuenta que la estrategia leninista de dos pasos adelante y uno atrás es mucho más efectiva. Sobre todo si se hace sottovoce.

Segundo porque el ejército no es lo que era, en muchos sentidos.

Tercero porque nadie en su sano juicio (incluido el que esto escribe) piensa que esa sea la manera de hacer las cosas.

Aún así el socialismo parece empeñado en calentar los cascos al personal del ejército con algún fin que a mi se me escapa, pero que si afilo el lápiz seguro que adivino. La última el cambio a la letra del himno de la Marina.

Pongo el vínculo del FSTM porque allí se da noticia del asunto y además hay algunos comentarios y otros vínculos útiles.

Supongo que el Ministro del ramo considera que habiendo resuelto los muchos problemas del ejercito puede dedicar tranquilamente su tiempo a menesteres menos trabajosos, como por ejemplo tomar bolígrafo rojo y hacer cambios a la letra de marras. O quizás piense que lo más importante que tiene que hacer ahora entre sus muchas tareas, sea precisamente esa. Otros dentro de la misma Marina no parecen estar muy de acuerdo:

Soy oficial de la Armada, capitán de corbeta, por cierto, destinado en esa fragata de la que tanto hablan los medios (aunque nunca mencionando los cerca de nueve meses que hemos pasado fuera de casa en 2005, ese esfuerzo personal y familiar no importa).

Me entero por la radio de que quieren cambiar el Himno de la Armada. Fuera Dios, fuera crucificarse y fuera todo. Ya nos mutilaron el juramento a la bandera (por cierto, durante el Gobierno del PP, creo recordar), ya no se derrama «hasta la última gota de vuestra sangre» por España. Ahora nos quieren cambiar un himno que lleva muchos años unidos a nuestro sentimiento y a nuestra Marina. Lo siguiente ¿qué es? Quizá suprimir la Oración del Ocaso, que lleva incontables años acompañándonos, o nuestra patrona, la Virgen del Carmen.

Hay cosas que están por encima de las derechas y las izquierdas, y ésta es una de ellas. Tuve el honor de estar dos años embarcado en una fragata británica y escuchar muchas veces el himno de la Royal Navy, que comienza así: «Eternal Father, strong to save, whose arm does bind the restless wave...». Nadie se rasga las vestiduras, mucho menos los partidos laborista o liberal-demócrata, por su letra, ni porque también se cante en las iglesias como canción de misa.

Lamentablemente he de seguir en mi actual trabajo, porque tengo una familia a la que mantener, y después de diecinueve años, mis únicas habilidades son la navegación y la artillería naval. Sin embargo, aparte de la incomparable belleza del mar y de la nobleza, valía y lealtad de mis compañeros y subordinados, no encuentro muchos más alicientes para seguir en las Fuerzas Armadas defendiendo algo que a nadie parece interesar defender.

Es denigrante e inaceptable que se me obligue a cambiar de himno porque a un señor le dé la gana. Lo que me entristece es preguntarme cuántos señores que visten el uniforme de la Armada, seguramente con más galones y más cerca de los órganos de dirección que yo, se deshacen en parabienes y sonrisas de aceptación de esa ridiculez indecente de himno que nos proponen.

José Mª Fuente de Cabo, capitán de corbeta (Ferrol).


Supongo que es una concesión más al mojamé del sur. Entre los pocos españoles que se alistan, y los menos oficiales que van quedando por sucesivos arrestos y destituciones, llegado es el momento en que su bajeza marroquí lance a sus huestes a la conquista de Al-Andalus.

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