viernes, enero 27

Hugo Wast: Juana Tabor y 666




Me queda un sabor agridulce después de terminar de leer el primer libro al que echo mano escrito por Hugo Wast. La editorial que ha reeditado la novela "666" del escritor argentino identifica al libro como:

Un escalofriante relato sobre la llegada del Anticristo,


Bueno, yo discrepo sobre eso. Verdaderamente lo menos notable del libro es la llegada del Anticristo y la descripción de todo el ambiente que rodea a dicha llegada. Es lo menos notable porque el autor hace una mezcla poco creíble de avances vanguardistas en el ámbito de la ciencia y la tecnología, con demasiados anquilosamientos en otros muchos ámbitos, que parece se quedan como congelados en el tiempo.

Yo preferiría describir la novela de Hugo Wast como la amarga historia del último hereje, o del último apóstata. Lo que verdaderamente tiene de brillante este libro es la clarividencia con que el autor describe el proceso personal de erosión que sufre Fray Simón de Samaria, sin duda el personaje central del libro más allá del propio Anticristo.

60 años después de escrita la novela es brillantemente sorprendente la capacidad profética de Hugo Wast al describirnos con todo detalle lo que serían los procesos de apostasía de tantos sacerdotes y religiosos en las siguientes décadas. Parece como si verdaderamente lo hubiese "visto". O a lo mejor es que no hay nada nuevo bajo el sol, y lo que le pasó pongamos a un Lutero, es lo mismo que le ha pasado más recientemente a un digamos Leonardo Boff. Si bien estos últimos hacen brillar su propia apostasía con una pátina de "progresismo" que probablemente Lutero nunca pretendió.

Pero destacar ese proceso apostático es probablemente quedarnos nada más que con la superficie del libro.No podemos mirar a Fray Simón desde la lejanía con una sonrisa displicente en los labios, como diciendo: ¡pobre hereje!. Sin duda hay mucho de los comportamientos y los vicios de este personaje que podemos identificar en nosotros mismos. Al final todo se reduce a un pecado de orgullo, y en ese somos más iguales los seres humanos que en ninguna otra cosa.

Es por esto que la novela resulta edificante, aunque me fastidie utilizar esta palabra que suena tan arcaica. Pero el caso es que lo es. Pienso que literariamente deja mucho que desear, por lo explicado anteriormente. Todo el asunto de la venida del Anticristo no es más que adorno, una especie de recargadas guirnaldas barrocas que la verdad, sobran.

Al final la prueba del algodón para saber si un libro ha gustado es plantearse la pregunta: ¿Volvería a leerlo?. Y la respuesta en mi caso es, si volvería a leer las partes dedicadas a Fray Simón, el resto me lo saltaba. No añaden nada a lo interesante de la narración.

P.D. Me ha fastidiado notablemente que de entre toooodos los nombres posibles el autor haya dado al Rey de España el de Juan III. Tenía que ser precisamente ese.

666 en La Casa del Libro

9 comentarios:

JUVENTUD CATOLICA dijo...

Buenisssimo el libro de Hugo Wast! me encanto y si, yo tambien lo volvería a leer

Kike dijo...

Y, Hugo Wast es un escritor raro: algunas de sus novelas son buenísimas... pero la calidad literaria suele terminar melladita. Eso sí: buenísima la intención. Recuerdo bastante Don Bosco y su tiempo, que me pareció bien documentada.

Embajador en el Infierno dijo...

Kike- Muy de acuerdo. Creo que no hay color entre 666 y Don Bosco y su tiempo, que yo lo tengo por uno de los libros más interesantes que he leído en mi vida.

matematicomarpla dijo...

Hoy encuentro tu blog, y en general me parece bastante bueno ...
He leído - no una, sino muchas veces, el libro de Martínez Zuviría; cada nueva lectura me hsce estimarlo más.
Tengo en gran estima a M.Z. (como educador que soy).
Su labor como pedagogo (que muchos desconocen, conociendo sólo al escritor) puede definirse diciendo "M.Z. practicaba aquello que predicaba, y en lo cual decía creer.
M.Z. (último ministro de Instrucción Pública que tuvimos en Argentina, después vinieron los ministros "de Educación ... a cual peor ...) intentó con valentía frenar el avance del anticristianismo en mi país.
Él era muy consciente del "pegote" ("amasijo" dicen en el norte de este país) de donde surgiría lo que podríamos llamar "doctrina" del anticristo: sensualidad, facilismo, incultura, laxitud (y muchos más).
Lamentablemente, ni bien terminó su gestión apareció en el cielo argentino el meteoro peronista (que de alguna manera encarnó y encarna todo aquello de que M.Z. nos advirtió, y contra lo cual él luchó). Esas fuerzas se encargaron de ir progresivamente destruyendo los "anticuerpos" que M.Z. intentó imbuir en la labor educativa.

AMDG dijo...

¿A qué te refieres con lo de Juan III?

Por cierto:

Argentina: Sustituyen el nombre de la Hemeroteca Nacional (un católico tradicional) por el de un “universalista”

Hace uos meses.

Embajador en el Infierno dijo...

AMDG- Hombre pues que "Juan III" era el título que daban los "monárquicos" juanistas (Anson, Ussia y demás fauna) a Juan de Borbón, el padre de Juan Carlos.

Steelvg10 dijo...

Oye, me gusta tu blog.

Je Suis le Rouge dijo...

no te molesto el antisemitismo Militante de Hugo wast?

Embajador en el Infierno dijo...

Pues la verdad es que no lo noté.