sábado, enero 14

La montaña nos une

Hace bastantes más años de los que a mi me gustaría, cuando era estudiante, un grupo de amigos me mandó una tarjeta de cumpleaños. En Inglaterra era bastante habitual y además era todo lo más que nos podiamos permitir con nuestros escasos "posibles". Todavía guardo la tarjeta con mucho cariño.

Entre las dedicatorias la que más me gustó fue una que puso Jokin; "La montaña nos une. Zorionak.". Nunca he sido muy "montañero", más bien todo lo contrario, de modo que no entendí muy bien a que venía aquello, pero me gustó mucho. Años después lo he entendido.

Segundo año de esquí "serio" con mi mujer y tres de las niñas (8, 7 y 5 años), la pequeña se quedó en casa de la abuela. Esquí "serio" quiere decir que nos levantamos a las 8 de la mañana, a las 10 estamos en las pistas, a las 13 comemos, a las 18 de vuelta en casa, y a las 21.30 luces apagadas. Ningún dia hemos "abierto" las pistas, pero un par de ellos las hemos "cerrado".

Cosas interesantes que conviene resaltar:

- La montaña une. Primero porque obliga a ayudarse unos a otros en el esfuerzo común. Es muy complicado ser totalmente autosuficiente en la montaña. De alguna manera o de otra, en algún momento necesitas de la ayuda de alguien, y tienes que estar dispuesto a dar lo mismo que recibes.

- La montaña une. Porque hay mil experiencias que contar y que escuchar. Un dia de esquí da para una barbaridad de situaciones distintas. Escuchar es necesario aunque solo sea porque algún dia te puede pasar a ti.

- La montaña une. Porque para bajar una pendiente, primero hay que subirla. Y la subida suele durar más tiempo que la bajada. Un remonte es una ocasión ideal para conversar de mil cosas tranquilamente mientras se contempla el paisaje divino (es verdaderamente divino, en el sentido celestial) que nos rodea. Une el charlar pausadamente con tu conyuge o con tus hijas.

- La impotencia y el enfado de un padre con la "prudencia" de sus hijas durante los dos primeros dias de esquí es directamente proporcional al pánico y la angustía del mismo padre durante los tres dias siguientes, ante el afán de las mismas por acelerar su carrera como esquiadoras olímpicas.

- La más joven de las tres estuvo a punto de provocar una crisis matrimonial seria cuando a instancia de su padre recorrió como una bala, en absoluta línea recta, los aproximadamente trescientos metros de una pista roja(*) bastante impresionante. Quede claro que su padre solamente le instigó a que bajara prudentemente por la pista, no a que se matara en el intento. Comentario de la protagonista cuando su padre logró, por fin, darle caza: "¡He sentido unas cosquillitas en la barriga!". El ángel custodio va a tener trabajo extra con esta chica.

- Por mucho que uno lo intente hay expresiones imposibles de desarraigar. Por ejemplo, para mis hijas no existe el concepto de "nieve virgen", sino el de "nieve de la Virgen". Ya se sabe, blanca e inmaculada.

- A la vuelta de Panticosa, una estación donde la gente tanto esquiadores como el personal de servicio (con las clásicas e inevitables excepciones) es verdaderamente agradable, paramos en el santuario de Torreciudad, después de pasar por el pintoresquísimo pueblo de Ainsa. Altamente recomendable.

- Del santuario señalar como novedad para mi la magnífica exposición de imágenes de la Virgen, traidas por peregrinos de todas partes de España y del Mundo. Las hay hasta de China, y por supuesto de Argentina, Costa Rica, México, Chile, Cuba, Paraguay, Ecuador, Filipinas y toda la Hispanidad. He tenido que leer los nombres de tooooodas ellas para que mis hijas se asegurasen que sus respectivas advocaciones se hallaban presentes. Problema, había dos "Lourdes" y una "Almudena", pero ninguna "Paloma" ni "Blanca" (y eso que en España hay por lo menos dos de esta última advocación). Grave decepción.

En fin, fenomenal viaje. Vuelta a la realidad.

(*) Para los que no estén puestos en asuntos de esquí, las pistas de una estación tienen por lo general cuatro niveles de dificultad que se distinguen por colores: el verde (principiantes, con una levísima inclinación y muy anchas), azul (sustancialmente más inclinadas, permiten adquirir una buena velocidad), rojo (considerablemente inclinadas, suelen imponer cierto "respeto"), negro (solo para expertos).

No hay comentarios: