domingo, enero 22

¿Porqué "carlismo"?

Ultimamente en conversaciones con amigos veo que uno de los temas que siempre surge cuando hablamos de política es el cuestionamiento de la denominación "carlista". Suelen ser estos amigos jóvenes padres y madres de familia, católicos sinceros para los que su Fé es parte esencial de sus vidas. Muchas veces son votantes activos del Partido Popular pero con un convencimiento cada vez menor a consecuencia de la ambigüedad que muestra esta organización política en cuestiones que para ellos (mis amigos) son parte esencial de su cosmovisión.

Sin duda, lo veo y lo noto, sienten cierta atracción hacia el ideal carlista por lo que supone de defensa del catolicismo, su ética, su moral y sus valores. Notan una más firme convicción en este sentido de la que pueden encontrar en esa organización política mayoritaria.

Existe sin embargo, entre otros, un escollo fundamental y esto es la propia denominación. Reconozco que el nombre de Comunión Tradicionalista Carlista no es que sea precisamente la última ola en cuanto a mercadotecnia política, pero es que el peso que conlleva es demasiado fuerte como para pensar en un cambio de nombre más "moderno".

Si uno lo piensa, se empieza por cambiar de nombre a una organización política y se acaba renunciando a lo que hasta entonces han sido valores convincentemente defendidos. Vease el caso de Alianza Popular-Partido Popular y las políticas proabortistas que siguieron al cambio de nombre y refundación del partido.

Por lo demás uno no puede llamarse "tradicionalista" y emprenderla de buenas a primera con un cambio de nombre. No tiene sentido.

Pero curiosa y generalmente, el escollo que más frecuentemente se menciona en nuestra denominación para hacerla más "aceptable" no es ni el término de "comunión", ni el de "tradicionalista" sino el de "carlista". Ciertamente ese término al común de las gentes con cierto bagaje cultural puede recordar a dos cosas: la primera y más común a conflicto dinástico completamente anacrónico, y la segunda y más curiosa (me la he encontrado varias veces recientemente) a discriminación de la mujer.

Desde luego no voy a entrar a explicar conflictos dinásticos de ningún tipo y respecto a supuestas discrimaciones, lo único que puedo decir y que suele sorprender bastante es el hecho que el primer partido político en España en tener a una mujer como presidente fue precisamente la CTC. Antes que nadie.

Pero en fin, he estado dándole muchas vueltas a lo del término carlista. Mi propia experiencia es que dentro de la CTC no existe una preocupación dinástica casi en absoluto. La gente se preocupa, y así lo atestiguan los últimos congresos, foros y actos varios, de dar soluciones a los problemas de hoy. No podía ser menos en una organización tan fuertemente sostenida por jóvenes padres y madres de familia que por la propia naturaleza de sus vidas necesitan estar con los pies firmemente asentados en el suelo.

¿Porqué entonces aferrarse al término "carlista"?. Mi humilde opinión, que no es oficial y que desde luego se somete al juicio de la Junta de Gobierno de la CTC, es que lejos de representar una cuestión dinástica es más bien un continuo recuerdo y homenaje al hombre (SMC Carlos V) que en su momento apoyó con su nombre, su persona, sus recursos y su vida, de modo decidido e íntegro la defensa de la tradición católica de España. D. Carlos, insisto, más que ofrecer una opción dinástica (que también lo era, que duda cabe) ofrecía la encarnación en un líder del muro de contención ante el embate revolucionario.

D.Carlos es para todos un ejemplo y una referencia de lo que debe ser un líder político católico, y desde luego por encima de eso, de lo que debe ser un príncipe cristiano. Creo que nuestra generación que verdaderamente tan poco ha hecho comparado con las anteriores en la defensa de la Tradición, no tiene derecho a solicitar que su recuerdo sea arrojado al arroyo, asi como asi.

Si el término "carlista" es dificil de entender para los católicos de a pie, nuestro deber es hacerlo comprender, y no ahorrarnos el trabajo difícil y simplemente tirarlo a la basura.

2 comentarios:

fdadfsa dijo...

Qué acertado me ha parecido tu comentario. Eso mismo me comentaba alguien que se estaba planteando votar en las próximas elecciones a los carlistas. Pero acabó concluyendo que mejor era no hacerlo, porque: ¿para qué votar a un partido que nos quita a un rey para ponernos a otro, si el meollo del cambio está en la supresión de la monarquía...? Pero dices que los carlistas no son necesariamente monárquicos... Vaya lío.

Embajador en el Infierno dijo...

No, Spanien, los carlistas SI que somos monárquicos. Lo que digo es que no se pierde el tiempo en disputas dinásticas. A dia de hoy la CTC no reconoce la existencia de ningún pretendiente válido al Trono de España. Y desde luego lo que tenemos hoy en dia parece (que no es) una monarquía porque hay un señor que se titula rey, aparte de eso cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. No estoy de acuerdo en que el meollo del cambio sea la supresión de la monarquia.