sábado, marzo 18

¿Cuantos judios hay en el mundo?

Segun la Wikipedia la población judia a nivel mundial en 2002 rondaba los 13,3 millones de almas, esto representa alrededor del 2,2 POR MIL de la población mundial. Hace algún tiempo alguien me hizo notar que si los judios tienen tanto poder como algunos sugieren que tienen, verdaderamente esto puede constituir una evidencia racional (o racionalista) de que son el pueblo elegido.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

ENIGMAS DE LA HISTORIA
Judíos que combatieron por Hitler
Por César Vidal
El antisemitismo no es una ideología reciente. Existen rastros de ella en el Antiguo Egipto y tuvo una presencia considerable en el mundo clásico. Pero no admite discusión que su peor forma fue la derivada del nacionalsocialismo alemán, que costó la vida a seis millones de judíos. Sin embargo, desafiando toda lógica, hubo no menos de ciento cincuenta mil judíos que sirvieron bajo la bandera de la cruz gamada.

El siglo XIX marcó un verdadero hito para los judíos alemanes. Tras recibir la emancipación social y política que derivaba del liberalismo, se produjo en el seno de las juderías germánicas un movimiento de asimilación que contaba con escasos antecedentes históricos. Entre 1800 y 1900 no fueron menos de setenta mil judíos los que se convirtieron al cristianismo en Alemania y Austro-Hungría y todo ello sin incluir a los que se limitaron a abandonar el judaísmo sin abrazar ninguna otra creencia religiosa. En torno a 1870, la fecha de creación del II Reich, incluso los judíos que seguían profesando el judaísmo eran profundamente nacionalistas. En 1890, el filólogo Hermann Steinthal llegaba a afirmar que “hoy podemos ser buenos judíos sólo si somos buenos alemanes y buenos alemanes sólo si somos buenos judíos”.

Sin embargo, con el cambio de siglo el número de matrimonios mixtos y de asimilados crecería considerablemente. El estallido de la Primera Guerra Mundial provocó también una corriente de entusiasmo patriótico entre los judíos y no deja de ser significativo que, junto con los austriacos de habla alemana, fueran la minoría que más lamentó la desaparición del imperio austro-húngaro de los Habsburgo o que constituyeran, en el caso del Reich alemán, un porcentaje muy elevado de los heridos en combate y condecorados por acción de guerra. Semejante resultado era lógico en la medida en que, como escribió un poeta judío en 1914, “seamos de alta o baja cuna, seamos judíos o cristianos, sólo existe un pueblo en nuestra tierra y juntos combatimos por el kaiser y el Reich”.

Por supuesto, la propaganda nacionalista posterior –y no sólo la hitleriana– desarrollaría la tesis de la puñalada por la espalda que había acabado con el II Reich y atribuiría tan ficticia situación a los judíos, pero la realidad histórica es que 30.000 judíos alemanes fueron condecorados durante la guerra y que 19.000 recibieron ascensos. El avance de un movimiento nacionalista como el nazismo provocó sentimientos muy encontrados entre la población judía de Alemania y Austria. La inmensa mayoría consideró que se trataba de un fenómeno pasajero frente al que no había que preocuparse en exceso porque la población germánica –la más culta del globo– acabaría repudiándolo. Un cierto porcentaje –especialmente judíos de ascendencia liberal o izquierdista– lo consideró activamente como un peligro real, pero tampoco faltaron los judíos, especialmente de ascendencia mezclada, que lo abrazaron con entusiasmo.

Hans Sander, por ejemplo, era en 1935 Sturmführer de las SA, así como miembro del partido nazi y receptor de la Medalla de oro del partido. Nazi entusiasta, Sander acabó recibiendo del propio Hitler un Deutschblüutigkeitserklärung –certificado de sangre alemana limpia– que le permitió no sólo ser considerado ario, sino servir incluso en el Ejército alemán como oficial. El certificado, expedido el 30 de julio de 1935 con la firma de Hitler, señalaba: “Apruebo su petición, en lo que a usted respecta personalmente, en consideración a su larga pertenencia al partido y su servicio digno de mención a nuestro movimiento. No existe razón por la que no debería usted permanecer en el partido o en las SA y retener su puesto de mando”. En realidad, esas razones existían y no eran otras que las propias leyes nazis, que privaban de la ciudadanía alemana no sólo a los judíos al cien por cien sino también a los que lo eran en parte e incluso a aquellos que siendo totalmente arios se hubieran convertido al judaísmo, lo que, dicho sea de paso, no dejaba de ser curioso para un antisemitismo que se pretendía fundamentalmente racial.

El caso de Sander no fue, desde luego, excepcional y, de hecho, no menos de 150.000 judíos sirvieron a las órdenes de Hitler. Por añadidura, en un porcentaje muy elevado obedeció a su propio deseo y obligó a un expediente previo que les permitiera combatir. Por ejemplo, el 30 de octubre de 1941, Hitler firmó un certificado de sangre alemana limpia a favor del teniente Ernst Prager, medio-judío, a fin de que pudiera incorporarse al servicio activo con un “status igual al de las personas de sangre alemana con respecto a las leyes raciales alemanas con todos sus derechos y obligaciones consiguientes”. Estos judíos, de acuerdo con las leyes nazis, llegaron a alcanzar incluso puestos de mando de relevancia. Por ejemplo, Ernst Bloch y Felix Bürkner fueron coroneles; Helmut Wilberg, general de la Luftwaffe; Paul Ascher, primer oficial de Estado mayor del almirante Lütjen en el famoso acorazado Bismarck; y los hermanos Johannes y Karl Zukertort, generales.

Por supuesto, el número de oficiales y suboficiales fue mucho mayor e incluyó al futuro canciller alemán Helmut Schmidt, que era un cuarto de judío y que llegó al grado de teniente de primera clase. La situación reviste un carácter aún más llamativo si se tiene en cuenta que en virtud de una orden de 8 de abril de 1940 se eximió de servir en el Ejército a todos los medio-judíos y que muchos de ellos se entregaron a un largo proceso para conseguir su readmisión en las unidades de combate. No sólo lo consiguieron, sino que obtuvieron numerosas condecoraciones militares por su valentía en el campo de batalla. Los ejemplos pueden, desde luego, contarse por docenas e incluyen al teniente judío Paul-Ludwig Hirschfeld condecorado con la medalla por heridas de guerra y la cruz de servicio militar con espadas, al capitán judío Edgar Jacoby, que recibió tres condecoraciones incluida la medalla por heridas de guerra; al medio judío Ernst Bloch, con cinco medallas incluida la cruz de hierro de primera clase; al Fedlwebel medio judío Wilhelm von Helmolt, con cuatro condecoraciones incluida la de heridas de guerra; al general medio judío Werner Maltzahn, con cuatro medallas incluida la cruz de servicios de guerra de segunda clase y un largo etcétera.

No pocos de ellos recibieron por añadidura certificados de sangre alemana limpia firmados por el propio Hitler. De hecho, la integración de estos judíos en el Ejército llegó a extremos tragicómicos. Por ejemplo, el medio judío Werner Goldberg, que era Gefreiter, fue presentado en una fotografía de propaganda del III Reich como “El soldado alemán ideal”. Tampoco faltaron los casos de judíos a los que se otorgó la plena ciudadanía aria por su cercanía con algún soldado alemán. Seguramente, el caso más conocido –aunque no el único– fue el del general y defensor de Berlín Gotthard Heinrici, que estaba casado con una medio judía. Legalmente, debería haberse divorciado pero logró para su esposa e hijos un certificado de sangre alemana limpia firmado por Hitler. ¿Cómo pudieron servir bajo el régimen antisemita de Hitler tantos judíos? Las razones son diversas.

Por supuesto, hubo casos en que la parte de sangre judía era aborrecida y se deseaba, sobre todo, aferrarse a la ascendencia aria. Sin embargo, éstos fueron, al parecer, excepcionales. En la mayoría de los casos, obedeció ciertamente a la convicción de ser alemanes por encima de todo. Por supuesto, el nazismo era antisemita, pero las deportaciones de judíos no comenzaron antes del inicio de la guerra y muchos creían –o querían creer– que el antisemitismo nazi se acabaría diluyendo como otros movimientos similares en el pasado. Mientras esperaban a que esto sucediera, la conducta normal era la de combatir a favor de la patria común. Semejante comportamiento puede parecernos disparatado ahora, pero tenía una enorme coherencia en la época. Baste pensar que cuando Hitler invadió la URSS en muchas aldeas y ciudades las poblaciones judías salieron a recibir a los alemanes como libertadores enarbolando la bandera del kaiser. Stalin les había ocultado lo que sucedía en el III Reich y aquellos judíos seguían identificando Alemania con la tierra de la emancipación que, bajo Guillermo II, tanto bien les había hecho. Según se desprende de los sorprendidos informes de los genocidas nazis, aquel comportamiento facilitó considerablemente la labor de exterminio en la URSS.

La siguiente pregunta que cabe formularse es cómo pudieron los judíos que lucharon por Hitler pasar por alto el Holocausto. Una vez más las respuestas son varias. En algunos casos, consideraron que ese conflicto no les concernía; en otros, durante algún tiempo no se supo nada, pero sobre todo a partir de 1942 su conocimiento era prácticamente general y más teniendo en cuenta que algunos de aquellos soldados fueron deportados como fue el caso del Obershütze medio-judío Rolf Schenk detenido en Buchenwald o el soldado medio-judío Werner Eisner que a pesar de ostentar la medalla por heridas de guerra fue enviado a Auchswitz. En su mayoría, los soldados judíos de Hitler optaron por el silencio convencidos de que las protestas sólo servirían para ser enviados también a un campo de exterminio. No obstante, también se produjeron excepciones. Por ejemplo, el medio-judío Ernst Prager que fue herido siete veces mientras combatía en el frente del Este mantuvo una entrevista con Eichmann para interceder por sus familiares. Dotado de un certificado de sangre alemana limpia y apoyado por algunos oficiales arios, Prager logró salvar de la muerte a su padre, que no fue deportado, y a su tío Stephan –un convencido converso al cristianismo además de entusiasta patriota alemán– que pasó la guerra en Theresienstadt y no en un campo de exterminio. Sin embargo, la suerte de la mayoría de sus familiares no fue tan afortunada.

El nazismo no estaba dispuesto, salvo de manera realmente excepcional, a dejar con vida a un grupo humano al que causó millones de muertos. Ésa era la amarga realidad que buen número de judíos –y de gentiles– no llegó a percibir durante años con resultados especialmente trágicos.

Anónimo dijo...

si es posible que los judios osea el pueblo judio sea el elegido porque han sobrevivido a millones de cosas que cualquier otro pueblo no hubiera podido aguantar y todo esto fue por la fé que tenian y que tienen ante todo.

Embajador en el Infierno dijo...

No estoy del todo seguro acerca de la fe que tienen ahora mismo. De lo que si estoy seguro es de que son el pueblo elegido, y Dios no suele retractarse de sus compromisos.

AMDG dijo...

De que son el pueblo elegido hay pocas dudas; sobre su participación en la subversion de lo que un día fue la Cristiandad hay demasiados rastros históricos.

El Apocalipsis hace dos referencias a la "Sinagoga de Satanás" que asustan.

Anónimo dijo...

¿¿Eres judio?? ¿como sabes que hay un dios? y sobre todo q sean los elegidos . . . jajaja quieres ser judio, yo te puedo orientar, pero en serioo, no puedo creer que creas esto . . . por personas como tu existen personas que nos someten, para que exista un victimario debe haber una victima. Hay un secreto "especial" por el cual los judios "controlan" el mundo, es a traves de lo financiero, y estas son razones LOGICAS y no "divinas", la verdad es que al mundo actual, le conviene gente como tu. No es que dios los haya elegido, hay una razon en especial, UNA RAZON. Pero bueno, me he creado un silogismo en el cual se concluye que la verdad se merece, se me hace justo decirte el por que no te escribo esa razon. Espero que entiendas el escrito, al menos creo que eres bueno con las palabras. Ya que no hay razon para sobrestimar o subestimar a alguien.

Anónimo dijo...

Son los Judios escogidos de "dios"? de cual dios de los judios te refieres? por que lo dice el viejo testamento(talmut)? eso se inventaron ellos para establecer un dogma entre su pueblo para que los haga creer que son los escogidos pero eso no le concierne al hombre (como se los dijo Jesus) si no a Dios Padre de nuestro salvador Jesus.
Se te salio lo Judio que tienes en la sangre no?
Saludos!

Anónimo dijo...

los judios controlan financieramente al mundo, porque a los yanquis les conviene. son aliados (judios y yanquis).
no está comprobada científicamente la existencia de Dios.(de ningun dios, ni judio, ni cristiano, ni nada).

Anónimo dijo...

En mi opinión, ha sido por la costumbre de dispersarse, que han facilitado su supervivencia. Pero principalmente, por una inteligente dotación de este pueblo, que generó los mas materialistas y los mas ultrareligiosos, para sobrevivir.
No creo que exista un dios que se ocupe de asuntos humanos.
Todos estamos viviendo sobre la corteza medio enfriada de una roca ígnea, entre un espacio cuyo vacio no entendemos y menos aún, el fuego nuclear de cada astro como el nuestro o como las estrellas.
¿Que dios haría salvaría a los judios o a cualquier otra especie viva ante un colapso total, producido por un cometa, otro planeta o simplemente una erupción solar fuera de lo común?
Por supuesto que si uno tiene fe, se cura. Y si creo que diso está conmigo, lo está.
Por supuesto.

fabio dijo...

El tiempo lo dira, solo se que la balanza se inclina a su favor y alguien la maneja