jueves, abril 20

Retrato de un Papa



Cuanto más leo a Vittorio Messori más me gusta. El resumen de la entrevista que le ha hecho La Razón lo publica ACI Digital. Es sin duda alguna el mejor retrato que he visto del Papa Benedicto XVI. Estraigo las cosas que más me han gustado:

El personalismo de Juan Pablo II llevado a su máxima potencia:

"Ratzinger mira a los ojos, siempre. Se para a hablar con cada uno, quiere saber a quién tiene delante. (...) Benedicto XVI es un hombre de interioridades, un intelectual posmoderno. Un hombre que, si pudiera, hablaría siempre de tú a tú”.


Un buen profesor:

"
‘Ratzinger, el académico al que se le entiende’. Benedicto XVI es un profesor, pero con un gran respeto por su interlocutor. Habla con densidad y seriedad, pero esforzándose por hacerse entender. Y esto la gente lo percibe”.


Eurocentrismo y Tercer Mundo

"Sobre el pensamiento del actual Pontífice, Messori afirma que “Ratzinger ha sido siempre un pensador eurocentrista”: “Es un intelectual, un teólogo occidental que en sus discursos tiene siempre como interlocutor al hombre occidental. No tiene ilusiones ‘tercermundistas’. Sabe que el futuro de la Iglesia se juega aquí, a pesar de todo”, agrega.

Al explicar las razones de ello, el periodista opina que hay unas de orden teológico: “Ya en los Hechos de los Apóstoles parece existir una advertencia misteriosa sobre la prevalencia de Occidente en el desarrollo de la fe”.

“Pero existen también motivos históricos –continúa–: de las nuevas Iglesias, en el fondo, todavía no ha llegado nada verdaderamente relevante, nada comparable a la vitalidad del catolicismo europeo. La teología de la liberación, vendida como fenómeno sudamericano, desde el punto de vista teórico es toda obra de alemanes y franceses. La misma Iglesia de Estados Unidos, a pesar de los dólares y los 70 millones de fieles, no ha aportado nunca novedades reales: una orden importante, un movimiento, un gran teólogo... nada. Por no hablar de África y de Asia. Benedicto XVI tiene las ideas claras: para él cuenta más mantenerse firme en una parroquia de las Marcas o devolver la vida a las iglesias de Inglaterra que conquistar a los fieles en una diócesis africana”, sostiene. “Quizá por esto está buscando devolver a la Iglesia a los lefebvrianos y lanza señales cada vez más fuertes a los ortodoxos”, sentencia."


La Eucaristía:

"(...) las celebraciones papales se han vuelto mucho más sobrias. Me dicen que los realizadores de la RAI están descolocados, porque este Papa ha reintroducido la adoración eucarística dentro de la Misa: silencio y oración ante el sacramento, que es lo más antitelevisivo que puede haber. Porque, ¿qué haces en esos momentos, encuadras la hostia y esperas?”, comenta."



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4 comentarios:

AntonioT dijo...

Siempre se ha dicho que Juan Pablo II era un hombre que dominaba los medios de comunicación, que tenía una habilidad innata para manejarse ante una cámara o hablar cuando los micrófonos lo grababan. Fue un papa que atrajo con la imagen tanto o más que con la palabra.

Benedicto XVI es diferente. A pesar de ser continuador de la línea que su predecesor marcó en cuanto al encuentro entre las diferentes religiones y el entendimiento de los diferentes credos, tiene una manera radicalmente diferente de hacer las cosas.

Atrae también, como lo hacía Juan Pablo II, pero con la palabra. Leí en algún sitio, no recuerdo donde, que antes los jóvenes iban a VER a Juan Pablo II, y ahora van a ESCUCHAR a Benedicto XVI. Quizá esa frase pueda ser una frase muy reveladora en el retrato del papa Ratzinger.

Las comparaciones con su antecesor son inevitables, pero el nuevo papa está creándose a pasos agigantados su propia imagen de pastor, de sucesor de Pedro, del que calza las “sandalias del pescador”, que no tardará mucho en dejar de ser comparado para ser valorado exclusivamente por sí mismo, sin comparación con nadie.

Estoy convencido de que, cuando el Cónclave Cardenalicio tomó la decisión, realmente estaban inspirados por el Espíritu Santo porque este es el papa que la Iglesia necesita en este difícil momento.

Embajador en el Infierno dijo...

Antonio, como bien dices, las comparaciones son inevitables. Yo pienso que además de inevitables son algo absurdas. Cada Papa es un hombre distinto con su propia personalidad y su manera de hacer las cosas. Todos tienen en común la inspiración del Espíritu Santo, pero en lo demás creo que no es bueno buscarle tres pies.

AntonioT dijo...

No, yo no las considero absurdas si se hacen con el fin adecuado.

Es absurdo, efectivamente, comparar para buscar si este es mejor o peor que aquel, pero puede ser bueno comparar para buscar coincidencias y diferencias, para ver si existe una continuidad en las prioridades, lo cual nos mostrará cuáles son las preocupaciones o los problemas más acuciantes que se perciben en el Vaticano y ver si concuerdan con lo que nosotros percibimos o vivimos.

Por otra parte, la comparación también puede ayudar a hacer más rápido y mejor un retrato de este papa.

Aunque no me parece que las coincidencias o diferencias entre ambos papas deban quitarnos el sueño a los católicos. Es seguro que este papa también es católico :D

Embajador en el Infierno dijo...

Veo lo que dices y estoy de acuerdo contigo. Sin embargo la mayor parte de las comparaciones se fijan mas en los accidentes de caracter que en las prioridades que tu señalas. A eso me refiero cuando digo que son algo absurdas.