martes, abril 11

Semana Santa y religiosidad popular



Me ha conmovido la última entrada de Pacopepe en su bitácora que titula "Cofradías y Procesiones".

Conviene leerla entera, pero copio unas lineas:

Y, como siempre, el falso pretexto de los pobres. Era escandalosa aquella manifestación de riqueza y de belleza cuando había quien pasaba hambre. Yo no sé si una almoneda de coronas y de mantos hubiera resuelto una semana de hambre de los pobres de España. O dos. Lo que sí sé es que se les hubiera quitado ya lo único que poseían. El amor y las lágrimas. No las lágrimas de sus carencias sino esas otras mucho más valiosas, esas sí gratas a Cristo y a su Santísima Madre, que son las lágrimas de su amor.

Esos Crucificados de bellísima factura, esos Nazarenos de mansedumbre y amor, son, sobre todo, el Cristo pobre y de los pobres. El Cristo del consuelo, del amor y la esperanza. Y esas Vírgenes hermosísimas, ataviadas con sus mejores galas, no hieren al pobre con su lujo, es el único lujo que no suscita envidias sino quereres. No visten lo que han robado a los pobres. Lucen lo que los pobres le han dado. También los ricos, ciertamente. Pêro los pobres sienten, saben, que, sobre todo, van vestidas de amor. De amor de ellos y hacia ellos.


Hace un año, más o menos, fui a Córdoba y visité La Piadosa Hermandad del Santísimo Sacramento y Santos Mártires de Córdoba y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de las lágrimas en su Desamparo, o sea, "El silencio blanco". Lo primero que me gusta de esta Cofradía tan ligada a mi familia es el largo nombre, y lo segundo la imagen de Nuestra Señora que adorna el comienzo de esta entrada.

Pero sobre todo me llevé una magnífica impresión sobre esa llamada "religiosidad popular" que sin duda se siente mucho más profundamente de lo que la gente se cree, y de lo que la misma denominación parece implicar. En fin, que me hice cofrade siguiendo un deseo de mi abuelo y de mi mismo en cuanto comprobé lo que era una cofradía por dentro. La nota de Pacopepe viene a confirmar todo aquello.

2 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

Ese texto que pones es genial.

Además es ese lenguaje que ya hoy día parece "de otro mundo". ¡Pero qué buen lenguaje!

La tentación de ver todo como si "sólo de pan viviera el hombre" es tan antigua como el hombre, creo. Pero hoy está reforzada.

Pero Jesús la desenmascara en Judas el día de la unción de María a Jesús con un caro perfume.

Saludos.

Embajador en el Infierno dijo...

Si, Juan Ignacio, a mi también me ha dejado impresionado. Por eso recomiendo la entrada entera. Ni siquiera en los blogs encontramos a menudo comentarios de esa factura tan magnífica.