miércoles, junio 21

Mi hija quiere ser teóloga

¡Menudo disgusto!. Conociendo el percal de famosos "teólogos y teólogas" que infectan la Iglesia es como si un hijo mio (que no los tengo, solo tengo hijas que no es poco) me dijera que quiere ser bailarín o peluquero. No augura nada bueno, o sea.

En fin, la nena que acaba de hacer su Primera Comunión se toma las cosas importantes extraordinariamente a pecho. Es una mujercita con una vitalidad apabullante poca amiga de medias tintas. Y a la vez tiene un sentido del humor muy marcado y se desvive por reir y estar alegre. Es un regalo de Dios.

Posee una mente muy viva y fatalmente esponjosa. Y digo fatalmente porque la fuente del liquido que bebe tienen que ser sus padres, con el consiguiente dolor constante de cabeza. Hace poco estuvimos hablando sobre la infinitud de Dios. Estaba "preocupada" porque no acababa de entenderlo. Tuvimos que entrar en el concepto de tiempo, alguna anécdota de San Agustín y demás.

Un par de dias después el "problema" era si Jesús tenía un ángel custodio. Llegamos a la conclusión que el ángel que se le apareció en el Monte de los Olivos era su ángel custodio. Nos quedamos todos más tranquilos.

Hace una semana la cuestión era si los que no conocen a Jesús se pueden salvar o no. Complicado tema.

En fin, ayer me desveló que ya no quería ser teóloga (suspiro de alivio) ahora su objetivo profesional en la vida es ser Alcaldesa de Madrid. Se quedó muy contenta cuando le conté que mi abuelo había sido concejal del Ayuntamiento. De la misma forma que la CTC fue la primera organización política en España en tener a una mujer como presidente, mi hija será la primera carlista alcaldesa de Madrid, no lo dudeis.

3 comentarios:

AntonioT dijo...

¡Anda! Eso de la primera alcaldesa carlista de Madrid junto con lo de ser teóloga, me ha recordado a mi cuñado, que sostiene que él será padre de Papa. La verdad es que mi sobrino, de 8 años, apunta maneras. :o)

Juan Ignacio dijo...

¡Eh, no! Hubiera sido mejor teóloga. Me parece algo mucho más grande que alcalde...

Embajador en el Infierno dijo...

Bueno, el pasado sábado por un descuido tonto mi hija no guardó el ayuno eucarístico. Su madre y yo nos quedamos helados, emocionados e iluminados cuando la niña al darse cuenta del descuido, y de que no podía comulgar, se puso a llorar desconsoladamente. Y cuando digo desconsoladamente, digo desconsoladamente. Gracias a Dios la misa se retrasó su buena media hora y mi hija pudo comulgar. Verdaderamente si no somos como niños es imposible que entremos en el Reino de Dios.