miércoles, junio 14

Platón, ese fascista



"Tales son....las ventajas de la democracia.Es, como ves, un gobierno encantador, anárquico, multicolor, que atribuye una especie de igualdad tanto a lo que es desigual como a lo que es igual"


(Platón, Politeias, H558 e.)


«Ahora bien, no es... el deseo insaciable de lo que la democracia considera como su bien supremo lo que causa, asimismo, su ruina?

-¿De qué bien están hablando?

-De la libertad, respondí. Ese bien que oirás decir, en un estado democrático, es el más hermoso de todos y que, por tal razón, es éste el único Estado que un hombre libre puede habitar.

-En efecto, es una frase que oigo repetir muchas veces.

-Pues bien, proseguí, y he aquí a lo que quieres llegar, ¿no es el deseo insaciable de ese bien, acompañdo de indiferencia para todo lo demás, lo que hace cambiar al gobierno y lo fuerza a recurrir a la tiranía?

-¿Cómo?

-Cuando un estado democrático, ávido de libertad, encuentra a su frente malos servidores, no conoce ya otros límites y se embriaga de libertad pura; entonces, si los que gobiernan no son extremadamente moldeables y no le dan una completa libertad, los procesa y los castiga como criminales y oligarcas.

...los gobernantes que parecen gobernados y los gobernados que parecen gobernantes: he aquí las personas que son elogiadas y apreciadas pública y privadamente. ¿No es inevitable que en tal Estado el espíritu de libertad se extienda a todo?

-No puede ser de otro modo.

-... Sostengo... que el padre se acostumbra a tratar al hijo como igual y a desconfiar de sus hijos, que el hijo se considera igual al padre y no tiene ya respeto alguno por los padres, porque quiere ser libre; que el meteco se torna igual al ciudadano y el ciudadano al meteco, ocurriendo lo mismo con el extranjero... En tal estado el profesor teme la lisonja de los alumnos y los alumnos se mofan de los profesores y maestros...

Imagina, continué, qué graves consecuencias tienen todos esos abusos acumulados: hacen a los ciudadanos tan desconfiados que a la menor apariencia de coacción se irritan y se rebelan, llegando, como sabes, a despreciar las leyes escritas y no escritas para no tener por encima de sí ninguna autoridad en absoluto.

-Sé eso demasiado bien...

Retomé el discurso: Tal es, pues, amigo mío, si no me equivoco, el bello y seductor comienzo de la tiranía. .. es cierto que todo exceso trae generalmente consigo una reacción violenta... el exceso de libertad no puede, por tanto, sino llevar a un exceso de servidumbre, ya sea en el individuo, ya sea en el Estado...

Es por lo tanto natural... que la tiranía no tenga origen en ningún otro gobierno que no sea el popular, es decir -¿no es ello cierto?- que de la extrema libertad nace la servidumbre más completa y atroz.


(Platón, Politeias, H., 562 b a 564 a)

Tomadas del libro "Diálogos de doctrina antidemocrática" de A.J. de Brito.



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2 comentarios:

Basil Grant dijo...

Embajador:
me ha parecido sumamente interesante este texto de Platón.
Acerca de estos temas de teoría política, en concreto de la libertad y la democracia, te recomiendo una lectura de Spinoza, que podríamos decir que asentó las bases del liberalismo, las cuales retomó Rousseau en su Contrato Social.
En Spinoza se pueden encontrar textos de este calibre:

"Establezco por fin que los que tienen el poder soberano son guardianes e intérpretes no sólo del derecho civil, sino también del sagrado, y que únicamente ellos tienen derecho a decidir qué sea lo justo, y qué lo injusto, y lo que sea conforme o no a la piedad; mi conclusión finalmente es que en orden a mantener este derecho de la mejor manera posible y asegurar la estabilidad del Estado, conviene dejar a cada uno libre de pensar lo que quiera y de decir lo que piense." (del Prefacio al Tratado Teológico-Político)

"Cuando los hombres tienen derechos comunes y son todos conducidos por un mismo pensamiento, cada uno tiene tanto menos derecho cuanto los otros reunidos le superan en potencia, es decir, que cada uno no tiene más derecho que el que le confiere la ley común. Por otra parte, todo lo que es mandado por una voluntad común se ve obligado a hacerlo, lo que es lo mismo que decir que tienen derecho de obligarle.
Este derecho definido por la potencia del número es el que se acostumbra a llamar poder público, y sólo posee absolutamente este poder aquel que, por la voluntad general, cuida de la cosa pública..." (del Cap. II del Tratado Político)

"El derecho del que tiene el poder público, es decir, del soberano, no es otra cosa sino el derecho de naturaleza definido por el poder, no de cada uno de los ciudadanos separadamente, sino de la masa conducida de algún modo por un mismo pensamiento" (del Cap. III del Tratado político)

Conviene leer estos tratados y también la Ética para entender el origen y la finalidad del liberalismo: control absoluto de la opinión pública y de la educación, creación del pensamiento único y adjudicación del poder para decidir lo que está bien y lo que está mal, incluso en tema religioso.

La democracia liberal es el mal de nuestro tiempo porque con apariencia de libertad, incluso concediendo las llamadas libertades de expresión, de prensa, culto, etc. en realidad está ejerciendo el más absoluto de los gobiernos. Y no lo digo yo. Lo dijo ya Spinoza hace más de 300 años.
Me perdonarás el largo comentario, Embajador, pero me pareció que estas referencias enlazaban con el tema que trata Platón aquí.
Un saludo!

Embajador en el Infierno dijo...

Basil,

Te agradezco mucho tus comentarios y los estractos que me pones de Spinoza.¡Menudo pájaro!. Supongo que él comenzo a hacer rodar la bola y otros se encargaron de pervertir el lenguaje. Tengo también unos textos de Hegel que arrojan también alguna luz sobre nuestro sistema de "libertades" y que pondré más adelante. Mientras tanto te animo a que no dejes de seguir escribiendo tu bitácora que se anuncia sumamente interesante.