viernes, julio 14

El signo de la izquierda política

A pesar de todo lo que ha llovido y de los muros que han caido existe en la izquierda política un elemento identitario crucial que persiste a través de los tiempos. Este es el utópico(por no llamarlo criminal)intento de recrear el Paraiso en la Tierra.

La ideología liberal en general, y el izquierdismo en particular es esencialmente ateo e inmanentista y como tal tiene que ceñir sus promesas de futuro estrictamente a este mundo, intentando alcanzar perfecciones que no son de aqui.

Es curioso comprobar como una ideología que pretende el perfeccionamiento social estricto ha sido incapaz de desarrollar un corpus corpus realizable de soluciones prácticas para los problemas que se plantean al ser humano, y sigue viviendo de utopías irrealizables. Digo esto a raiz de un parrafito que he leido en una editorial de Minuto Digital que dice asi:

En los años treinta del siglo XX, el filósofo falangista Ramiro Ledesma, denunciaba la cortedad de miras de las izquierdas conformadas sólo con la quema de conventos mientras aplazaban primero, y dulcificaban después, la reforma agraria. Se podrá estar o no de acuerdo con Ledesma, pero lo que sí es evidente es que la izquierda en cohabitación con los nacionalistas, ha fracasado en las grandes cuestiones sociales; precio de la vivienda, temporalidad de los contratos, calidad de la educación y coste de la vida.


(Incidentalmente, sorprende que todavía haya gente que se atreva a citar a Ramiro Ledesma).

Creo que es sumamente certero. Efectivamente la izquierda ha fracasado en las grandes cuestiones sociales, y por tanto lo que se impone es desviar el problema usando el siempre socorrido método de atizar al cura, o bien algo mucho más peligroso y que ha sido causa de espantosos genocidios durante el siglo XX: la ingeniería social.

Al fin y al cabo la ingeniería social, invento del liberalismo y utilizada a mansalva por su ala izquierda, es lo que se intenta hacer ahora mismo en España con todo el asunto de los estatutos. Con lo de los estatutos y con otras medidas que no por aparentemente jocosas dejan de tener su punto aterrador. Hablo claro está del asunto de los niños obesos:

Los alumnos, por su parte, tendrán que quedarse después de clase o en los recreos a recibir charlas y participar en actividades destinadas a formarles en hábitos alimentarios sanos. Los profesionales también trabajarán con las familias de los niños seleccionados, y les impartirán lecciones de nutrición. Unas «recomendaciones nutricionales sencillas» para los padres sobre los alimentos más adecuados.


Lo de siempre, como dijo el genial político carlista Vazquez de Mella: "Ponen tronos a los principios y cadalsos a las consecuencias". Seguimos igual.



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