lunes, septiembre 25

Cine bueno: Carros de Fuego



El sábado fui al videoclub. Mire largo rato el anaquel donde están las películas recientes. Por desgracia ninguna me decía nada. Por suerte el videoclub de al lado de caso ha tenido la genial idea de poner a disposición de sus clientes un interesante repertorio de películas clásicas. "Carros de Fuego" es una gran película clásica, de modo que la alquilé.

Trata de un grupo de atletas ingleses que se prepara para competir en las pruebas de atletismo de las olimpiadas de París (1924). La ambientación es excepcional, y la música es emocionante no sólo en si misma sino por lo estupendamente seleccionada que está y los mensajes que manda. Sin esa música la película no sería ni de lejos la misma, y de hecho uno de los 4 Oscars que recibió fue por la banda sonora.

Al final la historia se centra en dos personajes: Eric Liddell y Harold Abrahams. El primero es un expléndido corredor escocés de familia evangelista para el que su fe y su conciencia priman sobre el deseo de ganar. El segundo es un estudiante de derecho judio para el que ganar como medio para alcanzar reconocimiento para los de su raza es lo primero.

La película tiene algunas "licencias literarias" que se explican en el vínculo que he puesto para Eric Lidell, pero en general representa fielmente la época y las circunstancias.

Uno no puede dejar de sentir aprecio por la posición de Liddell que se niega a competir en la prueba donde a priori tiene más posibilidades (100 metros) dado que las series clasificatorias se corren en Domingo. Resulta verdaderamente conmovedor, sobre todo en los tiempos que corren, ver como una persona es capaz de poner su conciencia por encima de todas las otras consideraciones. No deja de resonar en la mente de uno, sin embargo, que el sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado (Mc 2:27).

Por otro lado la postura de Abrahams (sobre la que no se que hay verdaderamente de cierto) dispuesto a saltarse reglas no escritas (tener un entrenador "profesional") con tal de ganar aparece como egoista, calculadora y mezquina en grado sumo. La circunstancia concreta a dia de hoy no supone nada peculiar, pero sin duda hace pensar que empezando por esas cosas pequeñas se termina en los escándalos de dopaje que tenemos actualmente. Lo cual lleva a sacar conclusiones morales bastante obvias.

En fin, preciosa película donde también hay sitio para el amor (muy bien contado, todo sea dicho) para que la señora no se aburra. Muy recomendable para todo el mundo.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

lo de "para que la señora no se aburra" sobra.

Embajador en el Infierno dijo...

¿Por qué?

Anónimo dijo...

en esa pelicula como es el nacionalismo en inglaterra???

cpb dijo...

En la pelicula podemos observar que muestra a los dos protagonistas en un mismo nivel que usted vea como egoista, calculador y mezquino a Harold, dice mucho de la subjetividad con la que Vd. analiza la pelicula y me imagino que no solo la película. Y lo de "para que la señora no se aburra" evidencia su categoría abiertamente machista, que resulta repugnante. Un consejo, olvidese de sus prejuicios y empiece a ser feliz. Una conclusión, no está hecha la miel para la boca del asno.