jueves, septiembre 21

En respuesta a Rafael Castela Santos (A Casa de Sarto)

Hace algunas semanas en A Casa de Sarto, un blog que sigo habitualmente, se hacía una crítica a un texto que escribí en esta bitácora. Creo que es momento de contestar a dicha crítica que se puede leer aqui.

Habiendo leido y releido el texto del que soy responsable, y la crítica en cuestión he sacado varias conclusiones, que son:

1. Digo: "...corresponde a la estrecha concepción pre-Vaticano II según la cual solamente los religiosos enclaustrados tenían una mínima posibilidad de llevar una vida contemplativa coherente.". Y ahora me doy cuenta que efectivamente cometí un error reduccionista al mencionar unicamente a los religiosos enclaustrados, cuando en realidad hubiera reflejado mejor mi opinión el referirme a los religiosos y sacerdotes en general. De este modo la primera aclaración que hace Rafael Castela la acepto sin más.

2. Conviene aclarar que el hecho de que yo mencionara una "estrecha concepción pre-Vaticano II" no implica que toda la Iglesia pensara de esa manera, sino simplemente que existía esa concepción. Por poner un ejemplo bastante ilustrativo cualquiera que haya profundizado en el itinerario jurídico del Opus Dei se habrá dado cuenta que una de las mayores dificultades con la que su fundador tuvo que batallas fue precisamente la novedad de su proposición carismática en el sentido que explico más arriba. Por proposición carismática entiendo la llamada a la santidad para todos los fieles, y por tanto el ideal de perfección. Esto es un hecho que no me invento ni es fruto de ninguna clase de tópicos al uso. Y desde luego, no hay santidad sin contemplación.

3. No seré yo quien discuta al Sr. Castela que: "La Iglesia siempre ha predicado la excelencia de la contemplación", ni por supuesto que sea a priori más factible la vida contemplativa dentro de un claustro o en sujección a los Tres Consejos Evángelicos. Pero implicar que yo diga lo contrario por una simple frase es algo aventurado.

4. Entiendo que la llamada universal a la santidad hecha en el Vaticano II es uno de los principales signos de identidad de dicho concilio, y a la vez una de las cuestiones más escondidas por los que quieren dar del mismo una imagen tergiversada (y por supuesto no me refiero al Sr. Castela Santos). Dentro de mi limitado conocimiento de estos temas siempre he entendido que la importancia que se dio a dicha llamada en el mismo Concilio supone una novedad radical dentro de la vida de la Iglesia, y esto no quiere decir que antes no se hiciera. Nuestro Señor Jesucristo lo hizo: "Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto" (Mat. 5:48).

5. El hecho de que la doctrina sea vieja (que lo es) no significa que tuviera la universal aceptación que debería haber tenido. Para mi esto es casi hasta natural, pues en distintas épocas la Iglesia insiste de manera especial en distintas cuestiones que considera de especial importancia.

6. En el quinto punto de su crítica el Sr. Castela parece hacer una serie de inferencias sobre mis opiniones personales en base a la mencionada frase, que vuelven a ser algo aventuradas. Todos conocemos cual ha sido la situación de la Iglesia a partir del Concilio, situación de crisis y dificultad en todos los órdenes que es innegable. Estoy personalmente en contra de achacar todos los males de la Iglesia al Concilio per se, de la misma forma que no me creo la visión idílica de la Iglesia pre-conciliar que algunos nos presentan. Por edad no conocí esa época, y por tanto mis conocimientos los he obtenido por via indirecta de lecturas y testimonios personales. Lo que para mi no tiene ningún sentido es que si la Iglesia preconciliar tenía la solidez que algunos pretenden, un simple Concilio y en el espacio de unos pocos años diera al traste con todo. La crisis estaba larvada, y en ocasiones no tan larvada sin bastante clara.

En fin, agradezco al Sr. Castela sus puntualizaciones y espero que mi contestación sirva para aclarar mi posición sobre el asunto.

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Curillas, puretas, que a la iglesia le quedan dos dias, penitenciagite!!