domingo, septiembre 10

Libros: Testigo de Esperanza



Es dificil escribir una conclusión negativa sobre este libro sin pensar que uno está cometiendo una injusticia. La injusticia está sobre todo relacionada con el minucioso trabajo que sin duda ha hecho su autor y que le lleva a relatarnos los más escondidos y menos conocidos detalles de los orígenes del Papa Juan Pablo II, por ejemplo.

Pero a la postre, uno no puede dejar de tener la sensación que hay que hacer demasiado esfuerzo en la lectura de la obra (unas 1200 páginas incluyendo notas que son en ocasiones interesantes) para el resultado que se obtiene.

El resultado que se obtiene es un mal sabor de boca ante un intento demasiado descarado de llevar el agua hacia el particular molino ideólogico del autor. George Weigel es un conocido "neocon" católico norteamericano, y como tal intenta convencernos que el Papa Juan Pablo II era un adalid de la democracia liberal y del capitalismo. En Aceprensa que son más cuidadosos con sus análisis lo dicen un poco solapadamente, pero lo dicen:

Un reproche que se ha hecho al libro es de una visión demasiado "americana", con una excesiva polarización en torno a los Estados Unidos y los problemas de la Iglesia católica en ese país. Quizá por esta razón Weigel parece entender poco la doctrina social del Papa y sus críticas al liberalismo económico en las encíclicas Laborem exercens y Centesimus annus. También parece poco matizada la descalificación que hace -al hablar de la teología de la liberación- de la jerarquía latinoamericana tradicional, acusada de ser una aliada de la oligarquía y del poder y de poco interés hacia los pobres. Asimismo, contrasta con la seriedad manifestada en la mayor parte de la obra la superficial explicación que dedica a la erección de la Prelatura del Opus Dei en 1982.


En la New Oxford Review (excelente revista católica norteamericana donde no hacen concesiones de ningún tipo a los "neocons", por decirlo suavemente) también se expresan en términos similares:

Second, Weigel cannot bring himself to admit that the Pope isn’t a neoconservative or, at least, ready to become one when he catches up with the Wonders of the West. Weigel can easily enough promote neoconservativism because there’s a kernel of truth in capitalism. But there’s a kernel of truth in socialism as well. Both kernels are fated to remain kernels, because neither real capitalism nor real socialism accept the principle of solidarity (the first test of justice is how we treat the weakest) or the principle of subsidiarity (“grass roots” come before either Holy Mother the State or Holy Mother the Market). Instead of solidarity, these noxious “isms” look first to the interests of the economically strong. Instead of subsidiarity, they look first to their preferred managerial elites. (Again, there is one telling slip: On p. 671 Weigel tells us that the Pope’s 1993 critique of capitalism in Latvia was “seized upon” by incorrigible elements of the Left. But he studiously refrains from giving us any of the text of that address.)


Y sí, es además cierto que el libro presta demasiada atención a la situación y avatares de la Iglesia en Estados Unidos, que desde luego no es proporcionada a la influencia que esta pueda tener dentro del conjunto de la Iglesia universal. A la vez , pro ejemplo, las referencias a las relaciones del Papa Juan Pablo II con España son virtualmente inexistentes.

Por lo demás y para apuntalar la idea de que el libro es excesivamente "neocon" en su formulación tenemos la ingente cantidad de citas a trabajos del Padre Richard Neuhaus, conocido sacerdote ampliamente involucrado en los cículos neoconservadores norteamericanos. De la misma forma Rocco Buttiglione (una especie de neocon a la europea, cuya personal pelea con el parlamento europeo ha dado a los católicos una imagen irreal de lo que realmente es y piensa) es citado profusamente.

El trabajo de detalle es, por tanto, practicamente impecable (subrayo el "practicamente") pero el de opinión es ciertamente cuestionable, cuando no directamente repudiable por dar una imagen del Papa que no es la real.

Creo que merece la pena esperar a leer biografías que sin duda saldrán en los próximos años y que tendrán el beneficio del paso del tiempo a su favor.

Lea lo que otros dicen sobre: , ,

No hay comentarios: