martes, octubre 17

San Ignacio y mis riñones



Me llegan con bastante frecuencia visitas a la bítacora procedentes de búsquedas relacionadas con la expresión "cólico nefrítico". Se debe a una entrada que escribí sobre el particular hace ya más de un año. Y desde hace unas semanas tenía intención de abordar el tema para lo que pueda ayudar a mis lectores que sufran este blog y esa molestia.

La Compañía de Jesús ha sido fuente de polémica en las últimas décadas por las actitudes extrañas a su espíritu fundacional que han tomado bastantes miembros de esta gloriosa orden de la Iglesia. No me voy a meter en ese berenjenal, sin embargo. Mi interés es rendir tributo a un jesuita singular: el padre Martín-Artajo, S.J. .

Aqui se puede leer una biografía de este sacerdote, ingeniero y científico (mi padre y mi tio, que fueron alumnos suyos en el ICAI, dicen que era un sabio) que explica con bastante detalle quien fue y que hizo. Interesa constatar que en dicha biografía se dice bien claro que no solo fue un insigne ingeniero, sino además un sacerdote entregado y menciona concretamente su dedicación al confesonario.

En lo que a mi atañe en particular, el Padre Martín-Artajo inventó el método del agua dialítica para la disolución de cálculos cálcicos de riñón. Cuando a uno le explican la base científica del invento todo parece muy lógico y muy estupendo pero cuesta creer que sea eficaz. Cuando se aprende la mecánica del sistema (consiste en sumergir una ampolla de cristal hermeticamente cerrada en un recipiente de agua, para luego beberse el agua sin disolver o añadir cosa alguna) el escepticismo es aún mayor.

Pero claro, hoy en dia no existe cura eficaz para los cálculos. Los tienes, los sufres, te los pueden quitar y así hasta la próxima. De modo que uno está más que dispuesto a probar nuevas alternativas, sobre todo si son baratas e indoloras. Y eso hice. Por recomendación insistente de mi tio (el alumno del Padre Martín Artajo, el cual - mi tio, no el padre- también sufre de piedras) hace un año empecé el tratamiento que consiste simplemente en tomar un vaso de agua dialítica por la mañana y otro por la noche. Nada más. Puedo decir que este año ha sido estupendo. El primero en muchos que no he tenido ningún cólico digno de mención. Si que ha habido alguna molestia, pero vamos, nada que merezca la pena ni consignar minimamente.

En fin, recomiendo con vehemencia el método para todos aquellos que tengan este fastidioso problema. Es una auténtica maravilla - el remedio, no el problema- aún cuando no haya tenido ninguna aceptación en la comunidad médica. El producto se vende en farmacias por encargo, no tiene efectos secundarios de ningún tipo, y no me llevo ninguna comisión por recomendarlo. Más sobre Slackstone (asi se llama el producto) en este vínculo.

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