domingo, enero 28

Un par de reflexiones sobre el infierno

Parece mentira pero creo que en el tiempo que llevo con esta bitácora nunca había hecho un comentario sobre el infierno. Y eso a pesar del título. Pues nada, la oportunidad me la ha dado un interesante artículo publicado en la New Oxford Review y titulado "Hell and other destinations" (€) (El Infierno y otros destinos) de Tom Bethell.

Entresaco dos párrafos. El primero dice (traducción mía):

"Los sacerdotes tambien parece que eluden el Juicio y el Infierno. Los obispos actuales se inclinan por emitir comunicados que les desvían de su verdadero papel como líderes espirituales. Me viene a la cabeza su constante preocupación por cuestiones tales como la inmigración, el control armamentístico, la distribución de la riqueza, el peligro que causan las minas, el nivel deseable de ayuda extranjera, y demás. Estás absurdas preocupaciones son, una vez más, distracciones, y nos dicen que los obispos como institución han perdido de vista el sentido de su verdadera misión."


Es cierto, creo yo, que estas cuestiones (la escatología) no están demasiado de moda, ni a nivel episcopal ni siquiera a nivel parroquial. Da miedo, que duda cabe. Peor por mucho miedo que den, siguen estando ahí, presentes y ciertas.

Y no puedo por menos que preguntarme hasta que punto el personal se avendría a buscar verdaderas soluciones a los problemas que el artículista llama "absurdas preocupaciones" (foolish preoccupations en el original)si los sacerdotes y obispos estuvieran más dipuestos a recordarnos lo que nos espera una vez muertos.

Muy al contrario, la línea doctrinal imperante (o al menos la línea retórica imperante) se inclina más bien por la salvación universal donde el comportamiento individual de cada uno resulta irrelevante. El mensaje combinado (salvación universal y preocupación por problemas que en el fondo son cuestiones morales) no puede ser más ambigüo e incoherente. Es poco sorprendente constatar que no llegamos a ningún sitio.

En una de las parroquias que frecuento con mi familia hay un sacerdote de mediana edad muy "cañero". Un cura diocesano como cualquier otro. Su única diferencia es que el hombre verdaderamente se esfuerza por llegar a la gente en sus homilías y lo hace tratando de los problemas más inmediatos y reales para todos y exponiéndolos en toda su crudeza.

Hace algunos años, cuando yo era un adolescente, recuerdo que este sacerdote puso en marcha una cruzada personal contra las salidas nocturnas de los jóvenes. No se cortaba un pelo blandiendo el alfanje, y al menos a uno le hacía pensar. Se me ha ocurrido preguntarme cuanto más efectivo hubiera sido su mensaje de habernos puesto de cara con las posibilidades (reales) de condenación. Esto nunca lo hizo (que yo recuerde) y si no lo ha hecho el sacerdote que más estopa suele repartir por los alrededores, se pueden imaginar donde andará el resto.

En fin, hablando de recuerdos, siempre que pienso en el momento de la muerte me viene a la cabeza aquella poesía anónima que aprendimos en el colegio:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


A los más burros espiritualmente hablando sí que nos mueve "el infierno tan temido". Por lo demás, me conforta saber que seguramente no soy el único.




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13 comentarios:

AntonioT dijo...

Estoy de acuerdo en que quizá se podría hablar más del infierno y el demonio, es cierto que el mismo Jesucristo nos habló del llanto y crujir de dientes.

Sin embargo creo que no debe ser un tema al que se de excesivas vuelas por la sencilla razón de que el camino que quiere seguir la Iglesia, y creo que acertadamente porque así nos lo enseñó Jesús, es el camino de enseñarnos que Dios es amor. No se trata de hacernos sentir temor sino de hacernos sentir amor. Toda la religión, toda la doctrina cristiana, desde el principio hasta el final, se entiende desde al amor a Dios y al prójimo y desde el amor que Dios nos da. Por ello la Iglesia, o al menos una importante parte de sus miembros, habla de amor y desde ahí despliega la doctrina y el mensaje, y prescinde del miedo “olvidando”, puede que a veces en exceso, hablar del infierno.

Tal como dice el poema que nos pones, no nos debe mover el temor al castigo ni el afán de premio, sino el amor. Dios nos amó hasta el límite de encarnarse y darnos la vida de su hijo, y Cristo nos dijo “amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Es el amor y el agradecimiento al Señor lo que nos debe mover.

Creo que por eso los sacerdotes hablan de amor. Aunque muchos piensen que suena “cursi y mojigato” hablar de amor, parece que en nuestra sociedad se le tiene un cierto miedo a esa palabra, pero los cristianos no debemos tenerlo.

Es bueno recordarlo, amor y no temor.

Embajador en el Infierno dijo...

Antonio, todo lo que dices es muy cierto pero el caso es que NUNCA se nos habla de lo que vendrá una vez que muramos. Y si Jesucristo lo hizo en múltiple ocasiones de la condenación eterna aunque su mensaje fuera de amor, no entiendo porque actualmente no se sigue a Nuestro Señor en eso. (Referencias que se me ocurren a bote pronto: Lc. 13, 22-30, Mt 22,14, Mt 7,13-14, Mt 7,23, Mt 25, 41-46, Mt 3, 7. Mt 12, 36-37)

AntonioT dijo...

Si referencias hay muchas y hay todo un “discurso escatológico”. Pero hay que tener en cuenta la situación que actualmente vivimos.

Estoy seguro de que en numerosas ocasiones has oído hablar a renegados de la religión sobre la “tortura psicológica” a que fueron sometidos de niños porque les decía que si eran malos irían al infierno. Pues a esa gente y a los “nuevos” hay que explicarles la dimensión amorosa de Dios, que además es la más importante.

Por otro lado, yo pienso que es más importante y más interesante hablar del amor porque es la fuente de la doctrina cristiana y de razón de ser de la venida del Mesías.

Creo que la escatología es un tema mucho más arduo y complejo que es mejor meterse cuando ya tengas una base sólida y unos conocimientos suficientes como para interpretar todo correctamente. Es un tema para profundizar. En principio, con saber lo básico es suficiente para quien tiene poca formación, y un sacerdote, cuando dice una homilía, tiene que ser consciente de que mucha de la gente que le escucha tiene una formación básica. Yo he oído muchas veces homilías que me parecen peligrosísimas porque tratan temas muy complejos en sólo 10 minutos y hay mucha gente que puede malinterpretar lo que se dice si no se le aclara perfectamente.

Otra cuestión aparte es que los cristianos tenemos la obligación moral de aumentar nuestra formación y entonces sí que debemos meternos de lleno en los temas más complejos, pero siempre bajo la dirección de un sacerdote que impida que nos desviemos de la doctrina correcta. Si me lo permites, desde aquí se lo recuerdo a todos los cristianos y les aconsejo que se planteen un plan de vida que incluya no solo la oración, sino también la formación. Es sencillo, tan sólo hay que hablar con un sacerdote y pedirle consejo y guía, él nos aconsejará en materia de libros, actividades o charlas que nos ayudarán en nuestra formación.

Y para finalizar, tampoco creo que no se hable NÚNCA del infierno. Se habla poco, quizás tengas razón en que DEMASIADO POCO, pero algo sí se habla. Todos los cristianos sabemos de su existencia y nos hacemos una idea de lo que puede ser, aunque esa idea va cambiando y tomando otra forma a medida que aumenta nuestra formación ya que poco a poco vamos entendiendo que el dolor más grande para el alma no es que se te queme el cuerpo, sino lo ausencia de Dios. Pero eso es difícil de entender si no entiendes antes otras cosas. Perdona que insista tanto en la importancia de la formación, pero es que es, según mi manera de ver, el gran problema de los cristianos y la principal causa de que en muchos países se “den de baja” tantas personas; cuando no hay suficiente formación es muy fácil que doctrinas desviadas atraigan a muchos y que la inercia de la sociedad te lleve por caminos alejados de Dios.

Creo que me he extendido demasiado para dar vueltas a dos ideas. Resumo:
1.- Transmitir a la sociedad actual, desconocedora de muchas cosas básicas, que Dios no es amenaza sino amor.
2.- Es un tema profundo que requiere una formación más allá de unas pocas homilías.
En resumen, necesidad de formación para poder tratar el tema como debe ser.

Das Gretchen dijo...

¡Qué buen post! ¡Y qué buenos comentarios!
Lo que dices, embajador ¿no podría también deberse a que se insiste en la figura de Cristo como HOMBRE olvidandonos de que también es DIOS?
Bueno, yo de esto no tengo idea, pero me parece que está "conectado".
Por otro lado tengo la ligera sospecha de que gran parte de los males que se cometen, se deben a una falta de exigencia, nadie espera nada de uno, cada uno es "libre" de hacer o deshacer como le plazca. Esto, estoy convencida, lleva a muchas personas a una auténtica desidia. Por eso me inclino, con embajador, a pensar que sería conveniente hablarle a la gente del cielo y del infierno.
Supongo que la respuesta es tan sencilla que no la veo.
Un saludo!

Embajador en el Infierno dijo...

Antonio- Si, he oído muchas veces historias de esas de "traumas psicológicos" porque a uno le hablaban del infierno. Yo, que me eduqué mucho después del Concilio, recuerdo como si fuera ayer a mi profesor de Religión de 4º de EGB relatándonos en toda su crudeza (y no nos ahorró detalle) la Pasión de Nuestro Señor. Solamente tengo palabras de agradecimiento para ese profesor.

También creo que hay mucho charlatán entre esos que dicen que se vieron traumados. Y aunque fuera verdad lo que dicen (que lo dudo) resulta que ahora hemos pasado al extremo totalmente opuesto, donde se nos niega el conocimiento sobre una parte esencial de nuestra vida y de nuestra fé.

Totalmente de acuerdo contigo en lo que dices sobre la necesidad de formación. Es más si preguntas a tus conocidos (catolicos) seguramente un porcentaje mayoritario este entre los que o bien no creen en la existencia del Infierno, o bien entre los que creen en la salvación universal.

Y termino diciendo que una de las incorrecciones que creo que los curas podrían tratar de aclarar es la que identifica la condenación como acto de Dios, y que por lo tanto la gente tiende a no entender contrapuesto al hecho que "Deus Caritas Est". Efectivamente la condenación nos la ganamos nosotros mismos, es un acto volitivo del ser humano que desprecia a Dios. La gente piensa que esto lo hacen los herejes o los depravados, y no entienden los sencillo que es para el ser humano de " a pie" hacer eso mismo y por tanto ganarse por sus propios méritos y voluntad la condenación . Dios es Amor, y por eso nos da la total libertad de elegir entre Cielo e Infierno,

Das Gretchen- ¿Que quieres decir con la conexión entre el tema presente y el hecho de insistir en la figura de Cristo como hombre?. No acabo de verlo, perdoname.

Precisamente por lo que dices de la desidia creo que es relevante el que nos "eduquen" con un poco de palo además de zanahoria.

Das Gretchen dijo...

Bueno, es que si sólo recalcamos el lado humano de Cristo... ¿dónde queda la salvación? ¿dónde el cielo? y por ende... ¿para qué hablar de infierno?

Bueno, yo no me estaba refiriendo a la disciplina, más bien a lo que nos exigen... voy pensándolo mientras escribo... lo que nos exigen sería lo que esperan de nosotros. Nadie espera nada de nadie, no hay esperanza, hay desidia... ¿Lo lío? je

Buenas noches, que son horas...

AntonioT dijo...

Hombre, tengo la suerte de moverme generalmente entre gente católica que tiene un nivel de formación más o menos similar al mío (entre nosotros, ya sabes de dónde viene mi formación). Algunos, con menos formación, son de formación tradicional y también tienen muy clara la existencia del infierno.

La verdad es que lo he oído pocas veces, pero sí, alguna vez sí que he oído hablar de la inexistencia del infierno y de la salvación universal, pero es una carencia de formación. De todas maneras es comprensible esa idea si pensamos que la simultaneidad de la infinita justicia y la infinita misericordia es algo imposible de encajar para una mentalidad humana (menos mal que Dios tiene una mentalidad divina :)

Aún con todo, creo que la gran mayoría de los creyentes tienen clara la existencia del infierno aunque le pongan más o menos matices.

Para mí, el tema que me trae por la calle de la amargura es el del limbo de los justos. Ya sé que no es dogma y que dentro de la propia Iglesia hay diferencias serias al respecto. Y la verdad es que sobre eso sí que no he oído hablar nunca en una homilía y creo que a ningún sacerdote. Si conoces alguna bibliografía que trate el tema con un poco de rigor me lo dices.

AntonioT dijo...

Das Gretchen, En lo que comentas hablas de dos cosas.

Por un lado de la dualidad humanidad-divinidad de Cristo y la atención de la Iglesia a la parte humana. Personalmente no me parece que se preste mucha más atención a la parte humana que a la divina, pero aunque así fuera no pasa nada. A los protestantes, por poner un ejemplo, les asustan mucho las cosas física, las formas, pero a la Iglesia Católica no, por dos cuestiones básicamente, primero porque en la vida de Jesucristo y en todo lo que la rodea vemos constantemente esa dualidad, tanto en Cristo como en su madre. También en la institución de la eucaristía donde se complemente lo material (pan y vino – cuerpo y sangre) con lo espiritual (Gracia de Dios), o en cualquier sacramento hay una parte formal o material (agua en el bautismo, un confesor en la penitencia, etc.) y una espiritual relacionada con la Gracia de Dios. Por otro lado las grandes escisiones y las herejías no han llegado de lo material o formal, sino de los que se aferran a lo espiritual, de místicos.

Es lógico, además, una gran concentración en la dimensión humana de Cristo porque fue así como nos mostró el camino que los humanos debemos seguir, y ese camino nos lleva a Dios Padre y a la salvación, así que hablar de lo uno es hablar de lo otro.

Por otro lado hablas de la libertad y la desidia que en muchas ocasiones la acompaña. A eso es a lo que yo me refería con la necesidad y la obligación moral de los cristianos de aumentar su formación. A mayor formación más dificultad para acomodarnos. Si tenemos un plan de vida en el que la oración y la formación son protagonistas, estaremos consiguiendo dos cosas fantásticas, por un lado tener presente diariamente al Señor y por otro lado conocerle más y mejor. Con esas dos cosas nos libraremos de la desidia. Se ahí mi insistencia en el tema de la formación.

Pero esto nos lo tenemos que proponer nosotros porque Dios nos ha hecho libres para elegir. Podemos elegir entre el bien y el mal, entre amarlo o despreciarlo, entre salvarnos o condenarnos y entre aumentar nuestro amor o dejarlo dormirse primero y diluirse después como resultado de la desidia y la dejadez.

No sé si te he dejado algo claro o te he liado aún más.

Un saludo.

Das Gretchen dijo...

Gracias Antonio

Hay una idea que sigue no obstante rondándome la cabeza: el hombre moderno percibe una realidad temporalmente lineal desde Cristo, además de un arriba-abajo / cielo-infierno. Estaba pensando que la desidia tal vez sea previa a la formación, pues la misma desaparición de la distinción cielo-infierno (ascenso-descenso/entendimiento del hombre como ser gradualmente virtuoso) lleva al tedio??? ¡Qué complicado!

Siempre lamentaré no haber estudiado teología :D

Aquí freno, que cuando me pongo a pensar "en alto"...

¡Feliz semana!

AntonioT dijo...

Creo entender que dices que la “no distinción”, o la falta de los conceptos de cielo e infierno pueden llevar al tedio. Pues seguro que en parte sí, puesto que la falta de motivaciones lleva al desánimo y la desgana (eso nos pasa en cualquier actividad de la vida).

Pero donde yo veo el problema no es en la falta de la idea del infierno, sino en la falta de falta de la idea de amor. Cuando amas no llegas al tedio. Cuando realmente amas a una persona (si tienes hijos esto lo comprenderás especialmente bien) no sientes la desgana, no dejas que el tedio te venza e insistes siempre. La falta de amor es lo que nos lleva a dormirnos a y relajar en exceso nuestra conciencia, de ahí la insistencia de la Iglesia en hablar del amor a/de Dios.

Fíjate en algo curioso. Hay gente que es de familia humilde y que no ha tenido, a lo largo de su vida, la oportunidad de recibir una formación cultural. A la vez, muchos de esos han recibido una formación religiosa escasa y lo reducen casi exclusivamente a asistir a misa los domingos y a rezar un padrenuestro por las noches. Sin embargo no abandonan su fe e insisten en esas pocas prácticas religiosas que llevan a cabo porque, aún a pesar de todo, aman a Dios y su fe es tan grande o mayor que la de mucha gente que tiene una buena formación cultural y acceso a una buena formación religiosa, porque su fe es más débil, es más, muchos de ellos son los que se apartan de Dios. Al primero, el Día del Juicio, no se le exigirán grandes cosas por su imposibilidad de alcanzarlas, mientras que a los últimos sí se les exigirán porque las tuvieron siempre a su alcance, pero no supieron vivir el amor de Dios (a cada uno se le exigirá según los talentos que se le entregaron, recordemos la parábola).

Saludos.

Anónimo dijo...

Hola:

Primero me gustaria que dijeran que es lo que entienden por "infierno".
Algunas personas hablan de "ausencia de dios" o sea un lugar fuera de su presencia.
Otros hablan de que aquellos que no creen en definitiva no resucitaran y quedaran muertos, o quizas resuciten pero su infierno es permanecer muertos luego de juzgados.

Finalmente podemos pensar en la ilustracion de este post o sea los lagos de azufre y fuego, un lugar de tortura. Es mas un lugar fisico de tortura.
O quizas sea un lugar de tortura espiritual... no se depende de con quien uno hable.


Dependiendo de lo que se entienda por infierno tengo algunos comentarios adicionales.

Saludos
K

Embajador en el Infierno dijo...

K- Creo que lo mejor para definir el infierno es mirarlo en el catecismo. En el punto 1033 entre otras cosas dice: "Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de El para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno""

Saludos

Anónimo dijo...

Hola:

Bien. Por la definición que da usted entonces se podría decir que el infierno es un lugar donde dios no esta presente. No un lugar de sufrimiento físico, digamos una nada.Sufrimiento por ausencia o carencia en todo caso.

Supongo que, dios si esta presente en el infierno porque por definicion dios esta en todas partes. pero el condenado no lo percibe por elección.

En este caso si es mas entendible que pueda existir un infierno y un dios bondadoso, o por lo menos mas entendible que en el caso del infierno como lugar de torturas.

Desde ya que este infierno no posee el poder intimidatorio, a priori, que tienen las otras ideas de infierno. No digo que sean cosas buenas.

Queda pendiente la cuestion de por que dios no se manifiesta de forma absolutamente clara e inequivoca para evitar que sus criaturas vayan al infierno. Al fin y al cabo quizas sea mucho pedir que alguien que nacio en otra fe, digamos que errada, sea castigado por justamente seguir la fe en la cual cree.
Y si es irrelevante la fe y solo cuenta el buen corazón entonces todo el asunto de la seguir una determinada religión carece de sentido.

Saludos
K