martes, febrero 20

Horcher en Lavapies

Leyendo esta entrada de otra bitácora me ha venido a la cabeza una historieta que voy a escribir. Cuando me pregunto para quien escribo esta bitácora siempre me vienen mis hijas a la cabeza. Todavía son demasiado jóvenes para entender la mayoría de las cosas pero creo que tendrán curiosidad por saber lo que escribió su padre una vez. Por si sirve de ejemplo, yo todavía releo las (muchas) cartas que me escribía con mi padre cuando estudiaba fuera de España.

Dicho lo cual ahí va la historia:

Mi abuelo es un empresario andaluz venido a bastante menos. Tuvo mucho pero lo perdió casi todo. De lo último que le quedó fue una tienduca en el barrio de Lavapiés, una modesta relojería (al lado de la cantina que describe la entrada anterior, casi pegada). Hace ya muchos años que cerró pero me acuerdo mejor que bien de los magníficos ratos que pasé de niño en la tienda de mi abuelo.

En una calle cercana (la de Lavapiés) había una tasca pequeña y mugrienta donde mis abuelos solían ir a comer a mediodía. Daban unos espaguetis con tomate esplendorosos. Y poco más. Los dueños eran una pareja mayor bastante simpática. Recuerdo lo de los espaguetis porque eran famosos. Mi otro abuelo (q.e.p.d.), que ya era buen amigo de estos antes de que mis padres se conocieran, solía ir de vez en cuando por allí con el objetivo inconfeso de comer espaguetis. Mis dos abuelos gozaron siempre de estupendo apetito.

En fin, aproximándose la hora de comer se solía dar la siguiente escena en la tienda de mi abuelo:

ABUELO: Niña, ¿A donde vamo' a come' hoy?
ABUELA: ¿Y si vamo a Horcher.?
ABUELO: Pueh si. Vamo' a Horcher.


Y nos íbamos los tres a "Horcher".

Como buenos andaluces mis abuelos no pueden dejar de tomarse a chacota hasta las circunstancias más difíciles de la vida. En este caso supongo que el mal trago lo ayudaban a pasar recordando tiempos más felices. Lo malo es que durante una buenísima parte de mi vida yo pensaba que "Horcher" era una taberna de lo más tirado del barrio de Lavapiés.

Con los años conseguí mi primer trabajo decente en una importantísima entidad financiera donde se trataba con clientes de considerables "posibles". Un dia uno de mis compañeros sacó a comer a uno de estos clientes. Y le pregunté:

- ¿A donde le has llevado?
- Hemos ido a Horcher - Me contestó.

Pensé que sería un excéntrico.

Mucho después supe lo que de verdad era Horcher.

Pero los espaguetis los hacían más ricos en Lavapiés.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Como dice mi madre:que historieta mas deliciosa!.