lunes, marzo 19

Diálogo, mucho diálogo

La buena noticia es que en España las plataformas ciudadanas van tomando cada vez más cuerpo, lo cual es una excelente noticia para todos excepto para los profesionales de la política en tanto en cuanto no las puedan controlar. Y de aqui surge la mala noticia, el poder político hace todo lo posible por ignorarlas.

Ya se vió en su momento cuando se presentaron cuatro millones de firma (4 MILLONES) en favor de la clase de religión, y el Sr. Presidente del Gobierno del Diálogo y el Talante no se digno ni a mandar al mayordomo.

Para que no se diga que es un problema de parcialidad ideológica ahora ocurre lo mismo con la plataforma todoscontraelcanon, una asociación ciudadana que tiene como fin último el loable propósito de que a los consumidores y empresas se nos otorgue el derecho a la presunción de inocencia. ¿Democracia?. Claro hombre, claro.

Pues bien, resulta que esta plataforma ha conseguido más de un millón de firmas hoy las han presentado ante el Ministerio de Industria y por supuesto el titular de la cartera no ha dicho ni hola por la ventana.

Observen por lo demás la pertinente aclaración en la nota de El Pais:

La plataforma no ha sido recibida por el ministro Joan Clos como era su deseo y ha pasado por el registro como un ciudadano más con un documento, que venía avalado por 1.069.000 firmas.


Bueno, no son un "ciudadano más", son unos pocos más de uno ¿no?.




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2 comentarios:

Interruptor dijo...

Ese es precisamente el problema, que son más de uno.

Recordemos que este gobierno zapatérico trabaja a favor de las minorías perjudicando seriamente a las mayorías.

Si fuesen sólo dos o tres reivindicando algo inconstitucional, seguro que los recibían con banda de música y todo.

Embajador en el Infierno dijo...

Yo aún diría más. Existe demanda social clarísima, tal como lo muestran las dos iniciativas de las que hablo en mi blog, en apoyo de la clase de religión y en contra del ultracanon.

Sin embargo el poder político no solamente las ignora, sino que inventa sus propias demandas sociales que verdaderamente no existen, vease el caso del "homomonio", la reciente ley de igualdad que es gravemente discriminatoria, la famosa ley del vino que al final no ha sido promulgada, etc...

Cada vez más el poder político tiene una agenda más desvinculada de los problemas que importan al ciudadano, y de las soluciones que este exige. La proliferación de potentes asociaciones ciudadanas y la inhibición de los votantes en recientes referendums es clara muestra de ello.

Y que nadie piense que este es un problema exclusivo del PSOE. El PP también lo tiene. Como de costumbre la diferencia es simplemente de grado y tiempo.