jueves, marzo 22

Ingeniería social en España


Ya comenté hace bastante tiempo la afición del liberalismo en general y de su ala izquierda en particular por la recreación de utopías paradisíacas solamente existentes en las mentes de ideólogos y burócratas mediante la imposición desde el poder y en contra de las preferencias de la mayoría de los ciudadanos.

Es lo que se llama la "ingeniería social". Antiguamente se hacia mediante el recurso a la violencia: desde el genocidio de La Vendeé hasta los delirios estalinistas del siglo pasado. Actualmente los métodos son mucho más refinados, pero no por ello menos peligrosos.

Además de para sus fines menos confesables la ingeniería social suele ser útil para ocultar la incapacidad para resolver los problemas más acuciantes de los ciudadanos. En esto el anterior gobierno socialista, famoso por el "A España no la va a reconocer ni la madre que la parió" de Alfonso Guerra, fue particularmente habilidoso.

Pero el actual gobierno de Rodriguez Zapatero no se está quedando atrás ni mucho menos. Hay que tener en cuenta que con la cada vez más acuciante búsqueda del espacio de "centro" por parte de los partidos mayoritarios cada vez queda menos capacidad para la diferenciación en ámbitos donde tradicionalmente se daban esas diferencias por ejemplo en el económico, uno de los que más preocupa al ciudadano medio.

El gobernante necesita por tanto ser capaz de mostrar éxitos en otros ámbitos con objeto de que su gestión de la cosa pública pueda ser presentada y presentable ante el censo electoral. De esto y no de otra cosa surge la necesidad de inventarse un "proceso de paz" en el País Vasco.

El problema al que cada vez más se enfrenta el político medio es al divorcio constante entre las verdaderas necesidades de la sociedad y sus particulares intereses. Dos ejemplos claros los mostré en una entrada de hace un par de días, aunque el más claro de todos es la fenomenal abstención cosechada en los tres últimso referendums que se han convocado en España.

Probablemente donde el choque resulta más espectacular en aquellas reformas que no solamente no interesan al electorado, sino que se manifiesta francamente contrario a ellas al afectar sus más sagrada libertad concreta. Por ejemplo en la educación.

Así el actual gobierno socialista en vez de procurar tomar medidas para mejorar los bajos niveles educativos en España mediante una reforma real del sistema, gasta tiempo y preciosas energías en imponer cambios que atentan flagrantemente contra la libertad educativa. En Hispanidad salió ayer una muestra bien palpable de esto:

Este martes el programa Enfoque de TVE analizaba la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía. Lo más interesante fue el resultado del público. Se preguntaba si estaba justificada la objeción de conciencia a esta asignatura. Y ganó la objeción por 56% frente a un 44% en contra. Son las cosas del directo.





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