miércoles, marzo 21

¿Porqué (no) se confiesa la gente?


Interesante e inusualmente positivo artículo de Phillip Blosser sobre la Confesión (en inglés). Primero da las clásicas y deprimentes estadísticas sobre la baja "utilización" de este Sacramento. Posteriormente ventila de un plumazo las aun más clásicas y deprimentes explicaciones y razonamientos. Y luego cuenta la historia de un párroco en Los Angeles y la afluencia de penitentes que afluían a los confesonarios de su parroquia. La explicación del párroco resulta bien simple (traducción libre):

"Desde el atril recordamos a nuestros feligreses que son pecadores, que ellos saben que son pecadores, y que necesitan confesarse. Les decimos que Dios les quiere y que quiere perdonarles. Les decimos que estaremos esperándoles en el confesonario todas las noches y los Sábados por la tarde. Decimos esto a menudo y siempre de forma suave, y vienen a confesarse. Muchos de ellos.".


Soluciones simples para problemas graves.



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4 comentarios:

Interruptor dijo...

Este es un tema preocupante. Recuerdo un día que, hablando con el párroco de una de las parroquias más populosas de la diócesis de Tui-Vigo, me decía que tenían el Copón más grande toda la diócesis y que todos los domingos se vaciaba al dar la comunión, pero que los confesionarios estaban casi vacíos. Eso no le cuadraba, y a mí tampoco.

Pero a veces lo comprendo. Comprendo que la gente no se acerque a la confesión por culpa de la actitud de muchos sacerdotes.

Creo que ya hemos hablado aquí alguna vez de que habría que poner orden dentro de algunas órdenes religiosas, de hecho ayer mismo hablé de esto con un sacerdote que me recordaba que J. P. II ya llamó a las cabezas de muchas órdenes para recordarles cuál es el camino y que B. XVI conoce mejor que nadie el percal y seguirá en esa línea, pero es un trabajo complicado y duro.

Yo he visto y oído personalmente cómo sacerdotes a los que se les solicitaba confesión, echaban a los fieles con cajas destempladas por no ir a confesarse en los momentos que en la parroquia se destinan a ello, una hora antes de cada misa. Eso sí, nunca les he oído preguntar si realmente necesitaban la confesión en ese momento. Una persona puede estar viviendo una situación en la que entiende que necesita recibir este sacramento y es necesario que se le administre con premura. Es posible que la persona en cuestión considere que su vida puede correr algún peligro, pero no se lo va a explicar a un sacerdote que le está echando con cara de mala baba.

También he conocido gente a la que he podido ayudar y otros a los que no que han pasado por la misma situación. Se tratable gente que no practicaba y vivía bastante alejada de Dios. En un momento, por el motivo que sea, han sentido la necesidad de acercarse al Señor y acudir a la confesión, pero alegando cualquier motivo se la negó. En algunos casos he podido persuadirlos de hacerlo en otro momento o he podido llevarlos ante un sacerdote que no tenga reparos en confesar en cualquier momento. En otros casos los he visto despotricar contra los curas y alejarse puede que definitivamente de la Fe.

No sé como acabó la historia de una señora de la limpieza que comentaba que su hijo de unos 10 años le había dicho que quería confesarse. Ella lo llevó de iglesia en iglesia en la ciudad e Pontevedra y no consiguió que un sacerdote confesase al niño. No sé como habrá terminado el asunto, pero me preocupa que la inquietud de ese niño se pierda por no encontrar un sacerdote que lo confiese, especialmente cuando el niño estaba a las puertas de l adolescencia, un mal momento para no ayudarle en la formación de su Fe.

Ho y por hoy, sólo conozco a unos sacerdotes dispuestos a administrar el sacramento de la penitencia en cualquier momento, y son los del Opus Dei, y a todo el que tenga necesidad de confesión, de dirección espiritual o de formación le recomiendo vivamente que acudan a uno de ellos, no es difícil encontrarlos (si alguien quiere y no sabe cómo localizarlos que me lo diga aquí indicándome en qué ciudad se encuentra y le daré las indicaciones que precise).

El sacerdote al que se hace referencia en el post ha hecho simplemente eso, adaptar sus horarios de confesión a la demanda de los fieles. Pura lógica, en el fondo es la ley de la oferta y la demanda :)

LUIS AMÉZAGA dijo...

Estamos continuamente confesándonos, pero no hacemos de ello un sacramento, quizá porque es algo mucho más común de lo que la Iglesia considera.

Silveri Garrell dijo...

Por mi experiencia con el trato en conversaciones con sacerdotes, estos se aburren en el confesionario porque la mayoría de fieles solo se confiesan como un ritual obligado para tener paz interior y con unos pecados que no suelen ser mortales lo cual es desproporcionado el trabajo del sacerdote para a atender a tales pecados sencillos, de tal manera que los curas se aburren de confesar "tonterias". El fenómeno del Cura de Ars que nos ponen como ejemplo se puede entender como que la gran cola de penitentes que confesaba eran en su mayoría gente no practicante de iglesia que se convertía, pero ya resulta más difícil imaginar que se confesaban frecuente en la cola larguísima los que son cristianos practicantes. Falta una declaración valiente y definitiva sobre este sacramento por parte del Papa. Si la absolución colectiva tiene valor en casos de inexistencia de sacerdotes o en casos de una catástrofe, entonces deben permitirla para los veniales, quien tiene mortales ya le pesaràn dentro para buscarse un sacerdote, lo que no se puede hacer es querer meter a los pocos curas clavados en los confesionarios para que se aburren. Dios nos libre de la cruz de la confesion.

Embajador en el Infierno dijo...

Silveri- Tenemos experiencias diferentes. Yo todavía tengo que conocer a un sacerdote que me diga que se aburre en el confesionario. El que el sacerdote se aburra o no es absolutamente irrelevante. No está en el confesionario de fiesta sino para actuar como ipse Christus.

La mayoría de la gente no son grandes pecadores, gracias a Dios, pero de todas formas necesitan el perdón de Dios.

Y el caso del Cura de Ars que cuentas no es en absoluto así. La mayoría de la gente que confesaba con él eran fieles normales y corrientes, y luego había también muchos casos de conversiones de gente que no practicaba. Lo puedes ver en la biografía clásica de Francis Trochu.

La absolución colectiva tiene validez para casos extraordinarios, y la confesión de pequeños pecados es lo ordinario. El argumento no se sostiene.

Los curas, como todo el resto de fieles y personas de toda condición, estamos en esta vida para santificarnos con lo ordinario. Ya sabes, lo de que el que es fiel en lo poco, etc, etc.... La vida no está hecha de grandes acontecimientos sino de la maravilla de lo cotidiano.

Gracias a Dios que nos dió su perdón a través de la confesión.