viernes, abril 27

Católicos: ¿Es votar nuestro problema?

Da gusto sostener un debate en los términos más correctos. Sobre todo cuando en el otro lado está una persona de la honestidad y yo hasta diría de la humildad de El Ultimo, que responde a una entrada mia anterior que a su vez era respuesta a una suya.

Puedo decir que comparto casi completamente las afirmaciones que hace. Yo mismo me enfrenté en tiempos a todas las dudas que plantea y las despejé tomando la decisión ya conocida.

El Ultimo ya lo deja caer en algunas partes de su entrada y a mi me gustaría remacharlo. Creo que en política, sobre todo actualmente, lo que no debemos de plantearnos los católicos es a quien votar. Creo que el planteamiento correcto es "como participar". El voto cada cuatro años a una lista cerrada representa las migajillas que los políticos profesionales han dejado a los ciudadanos bajo ilusión de una efectiva participación en política. Urge una verdadera participación ya sea dentro de organizaciones políticas propiamente dichas, ya sea en organizaciones sociales que ayuden a ir conformando una verdadera "sociedad civil" o mejor dicho, unos verdaderos "cuerpos intermedios" que nos permitan volver a hacernos con las riendas de la situación a quienes realmente nos pertenece.

Dicho lo cual, El Ultimo plantea una via de actuación conocida: la participación desde dentro de las organizaciones políticas existentes y a poder ser dentro de las mayoritarias. Es esta una via perfectamente legítima y sobre el papel naturalmente defendible. El problema surge cuando nos damos cuenta que dentro de dichas organizaciones la capacidad de avance de las ideas que justamente plantea El Ultimo es practicamente imposible. Y entre otras cosas es imposible porque los cuadros directivos en esas organizaciones son radicalmente opuestos a tales ideas. Si eso lo juntamos con la falta total de democracia interna, nos encontramos con una dictadura "de facto" que generalmente fagocita en su seno a cuantos se han atrevido a proponer cambios de ideario de ese calado.

La participación es necesario hacerla desde fuera. Esto para mi es cristalino. Y existen fundamentalmente dos vias que indudablemente pueden ser complementarias y en todo caso no excluyentes entre si: bien a través de organizaciones sociales o ciudadanas, bien a través de los llamados partidos testimoniales. Por desgracia el único lenguaje que entiende un político profesional (de cualquier lado) es la protesta, sea esta en la calle y en los medios, sea esta por via de la pérdida de votos. No hay otra forma de hacer entender las cosas.

Lo que se plantea por tanto es una labor ingrata, callada, larga y sostenida. Cualquier intento de acelerar las cosas (existen mil maneras de intentar esto) se saldará con el fracaso más absoluto. El pelotazo político no existe. "Ciutadans" es un fenómeno mediático, una campaña de márketing bien llevada a la cual dejaran caer irremisiblemente el dia que deje de ser útil los mismos que desde los medios la han apoyado. Al tiempo.

Y dejo para el final el asunto más espinoso. Dice El Ultimo:

He de confesar que no me gustan mucho los partidos políticos que se definen como católicos, porque tal y como reza el chiste “la política es tan nociva que hasta lo mejor que hay en este mundo que es una madre lo convierte en algo malo cuando es madre política”. Me da mucho miedo que un partido se autoproclame católico. La única que puede ostentar ese nombre es la Iglesia porque cuenta con la ayuda incondicional del Espíritu Santo; pero un partido que no tiene esa garantía y que lo quiera o no lucha por el poder, aun con la más altruista intención de servicio, me parece que es muy peligroso para el buen nombre de nuestra fe.


Hablaré de la organización política a la que pertenezco que es el caso que conozco. No sería exacto decir que la CTC se defina como católica. Como bien dice El Ultimo, "catolica" es solamente la Iglesia, y en eso no puedo estar en desacuerdo. La CTC es más bien una organización formada por católicos que hacen confesión expresa de su fe y que proclaman como base de su acción política dicha fe. Y de la misma manera en el ideario de la CTC se afirma que dicha acción es responsabilidad exclusiva de los miembros de la CTC evitando de esta manera cualquier tentación de "clericalismo".

Al final nuestro objetivo es influir como católicos y para que no haya duda lo declaramos claramente, con total transparencia.






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