martes, julio 3

¿Qué es la Misa tridentina?



Con muy buen tino Lazamazu pide en los comentarios una explicación acerca de la Misa tridentina.

Cuando hablamos de "Misa tridentina" o "Misa tradicional" nos referimos a la celebración del Santo Sacrificio de la Misa de acuerdo con la liturgia unificada de San Pio V, incluyendo sus reformas posteriores significativamente, la que llevó a cabo el Papa Juan XXIII en 1962.

El 19 de Julio de 1570 y a raiz de las decisiones tomadas por el Concilio de Trento, el Papa San Pio V promulgó la bula "Quo Primum Tempore" que efectivamente venía a unificar la multiplicidad de ritos que por entonces existían en todo el orbe católico en un solo Rito Romano. La bula instaba al uso de este nuevo Rito y de hecho prohibía cualquier otro que no tuviera una antigüedad mayor de 200 años. Entre los que se "salvaron" tenemos al Rito Mozárabe que a dia de hoy se sigue utilizando diariamente para una Misa en la Catedral de Toledo.

Por tanto, desde finales del siglo XVI hasta finales del siglo XX la Iglesia Católica utilizó preferentemente la liturgia tridentina para la celebración de la Santa Misa.

Desde principios del siglo XX existía dentro de la Iglesia un movimiento de reforma litúrgica que fue ganando importancia con el paso de los años. Para entender cabalmente el calado de dicho movimiento de reforma recomiendo leer la serie de artículos que Dom Gregori Maria ha escrito en el blog Germinans Germinabit y que son verdaderamente buenos (por cierto, hay que empezar a leer por el final de la página).

El mismo Concilio Vaticano II consideró a fondo el asunto de la reforma litúrgica y a tal fin emitió la constitución apostólica Sacrosantum Concilium sobre la sagrada liturgia. Supuestamente en base a dicha constitución apostólica se reformó por completo la liturgia de la misa dando lugar en 1969 al llamado "Novus Ordo Missae" que es la liturgia que tenemos ahora. Digo que el "Novus Ordo" estaba "supuestamente" basado en la Sacrosantum Concilium porque si uno se lee dicha constitución apostólica y compara sus recomendaciones con la liturgia actual, resulta que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Sobre el surgimiento del Novus Ordo se puede leer este artículo del Cardenal Alfons M. Stickler que es sumamente ilustrativo. Desde la promulgación del Novus Ordo las dificultades para celebrar la misa tradicional fueron crecientes, hasta que el Papa Juan Pablo II a través del Motu Proprio Ecclesia Dei (donde excomulgaba al Arzobispo Lefebvre) pedía a los obispos del mundo una mayor apertura hacia los católicos que deseaban asistir a misas celebradas según el rito tradicional. Sus palabras fueron:

además, se habrá de respetar en todas partes, la sensibilidad de todos aquellos que se sienten unidos a la tradición litúrgica latina, por medio de una amplia y generosa aplicación de las normas emanadas hace algún tiempo por la Sede Apostólica, para el uso del Misal Romano según la edición típica de 1962.


A pesar del llamamiento de Juan Pablo II las dificultades no han sido pocas puesto que para poder celebrar la misa tridentina en cualquier diócesis del mundo se requiere el permiso especial del obispo ordinario. Estos permisos (o indultos) son complicados de conseguir y en algunos lugares imposibles. La Santa Sede ya ha anunciado que mañana Sábado 7 de Julio el Papa Benedicto XVI publicará otro Motu Proprio sobre este asunto donde previsiblemente se otorgará un indulto universal para la celebración de la misa tridentina, es decir que no se necesitará explicitamente el permiso del obispo.

Puesto el asunto en perspectiva histórica conviene ahora explicar en que se diferencian la llamada Misa tradicional o tridentina del Novus Ordo. La primera e importante diferencia es que la Misa tradicional se celebra exclusivamente en latín. El Novus Ordo puede ser celebrado en latín (y de hecho se hace en algunos paises como Inglaterra muy frecuentemente) pero lo habitual es hacerlo en la lengua vernácula.

En la misa tradicional el sacerdote oficia de cara al Sagrario en vez de hacerlo de cara a los fieles como es la norma en el Novus Ordo. Esta distinta manera de celebrar tiene implicaciones muy significativas que no voy a entrar a describir por no hacer esta entrada demasiado larga.

Existen además diferencias muy importantes entre las rúbricas de los dos ritos. Estas diferencias serían demasiado complejas de explicar, de modo que para los que tengan verdadero interés recomiendo descargarse la compartiva preparada por Nicolás Martin Bayliss y publicada en el blog Secretum Meum Mihi. Existen en internet numerosos videos de Misas tridentinas. Recomiendo particularmente la serie de siete videos de una Misa celebrada en la Catedral de San Luis, Missouri que se pueden ver en YouTube, aunque la calidad del sonido es mala la música es una preciosidad. Otra serie de videos sobre una Misa celebrada en Francia se puede ver aqui.

En fin, mañana es el gran dia....


7 comentarios:

rojobilbao dijo...

Un libro breve pero interesantísimo sobre los errores del nuevo ordo y las bondades de las modificaciones con fecha en 1965 es el de Klaus GAMBER "la reforma de la liturgia romana".

Embajador en el Infierno dijo...

Rojobilbao- Muchas gracias por mencionar a Monseñor Gamber. Efectivamente el libro que mencionas es esencial para entender todo este asunto. Además no es muy largo (apenas 80 páginas) y tiene el interés adicional de estar prologado por el entonces Cardenal Ratzinger. Un prologo bastante enjundioso, claro y hasta duro. Se puede encontrar aqui.

Anónimo dijo...

La variedad de misas, producto del capricho de cada sacerdote, es caos y protestantización modernista. Destruid la misa y destruiréis el papado, dijo Lutero. ¿Y qué decir de las misas de payasos, que las ha llegado a haber? ¿O de las misas con especies distintas del pan y del vino, que también las ha habido, sin ir más lejos, en la parroquia de san Carlos Borromeo de Madrid? Ejemplos de abusos parecidos hay a montones.

El problema fundamental es que se trata, no sólo de variaciones instituidas de forma oficial, que ya de por sí causan confusión a la gente, sobre todo al fiel que acude a distintas iglesias a oír misa, sino de variaciones hechas a capricho de cada celebrante. Y todo esto resta solemnidad y pureza a algo sagrado.

Antes, en cambio, había unidad, y en todo el mundo, es decir, la misma misa y en el mismo idioma en cualquier templo católico del mundo.

Hoy, como problema de fondo, tenemos un mundo contaminado de modernismo, herejía definida en 1.907 por el papa san Pío X. Es un mundo que desprecia, por ejemplo, la solemnidad, por considerarla inútil; que no soporta el silencio, sino que necesita más y más palabras, y si es en el idioma vernáculo, mejor; que no entiende el misterio y su correspondiente liturgia, porque sólo entiende lo plenamente humano; que quiere el igualitarismo total, hasta en lo religioso; que quiere que todo sea "divertido", o, dicho de otro modo, que atraiga al mayor número de personas aun a riesgo de disminuir la pureza de la celebración... Y así, cualquiera puede ver ya cómo la misa del Novus Ordo cada vez se parece más a un servicio protestante. No digo con esto que sea un servicio protestante o no católico, sino que en las formas deriva peligrosamente hacia el protestantismo, siquiera sea en las formas de éste más próximas al catolicismo.

¿Se ha conseguido algo con tanto cambio tendente a "atraer al espectador"? No lo parece, viendo la asistencia a misa en la mayoría de los templos católicos. En todos los órdenes de la vida, suele triunfar lo más puro. Así, el que quiere un servicio de sabor protestante, acaba por irse a cualquiera de las múltiples confesiones protestantes que han ido apareciendo; el que quiere "espectáculo", acaba aburriéndose por más innovaciones y atracciones que le ofrezcan y muchas veces deja de ir a misa, y el verdaderamente católico se queda perplejo y resignado ante lo que ve, sin entender cómo algo tan importante como la misa puede desvirtuarse tanto.

No es sólo un problema del idioma. La misa tridentina se puede decir en vernáculo, como la misa del Novus Ordo se puede decir en latín. El problema fundamental es el cambio tan radical que ha habido y que afecta, por tanto, a la fe misma. Tanto es así que en tiempos de la reforma de 1.969, un cardenal llamado Josef Ratzinger, hoy el Papa Benedicto XVI, llegó a decir que una reforma tan radical como ésa no se había dado nunca en la Historia de la Iglesia. También dijo que dicha reforma tendría trágicas consecuencias. Fueron unas palabras entonces proféticas. No está de más recordar que cuando el Papa san Pío V instaura la conocida como misa tridentina, lo que hace en realidad no es inventar una misa nueva, sino refundir los ritos anteriores. Prueba de ello es que autoriza que sigan vigentes aquellos ritos que pudiesen demostrar al menos 200 años de antigüedad, lo que ha permitido que hayan llegado hasta nuestros días ritos como el hispano-mozárabe, el galicano o el ambrosiano.

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Quo vadis, Nove Ordo Missae?

Jaime Soto C. dijo...

Sr Anónimo: ¿No dice N.S. Jesucristo antes de ascender a los cielos "Id por todos los pueblos y bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo? La iglesia católica basa su apostolado en este extracto bíblico. Todos. Por eso se llama católica, que esto significa universal. El mismo Cristo tambien nos dijo: "Distiguid los signos de los tiempos". No podemos esperar que la misa permaneciera sin modificación alguna por la eternidad. Era preciso que cambiara. Y este cambio, pese a todos los errores qe se encuentran en el Novus Ordo ha rendido sus frutos: Ganar para Cristo, dentro de su sucesión apostólica legítima, a la mayor cantidad de gente. ¿O acaso Cristo murió sólo por los eruditos? No. Murió por todos. Y especialmente por los humildes. Nos dice Él mismo en el Evangelio según San Lucas: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque haz escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las haz revelado a la gente sencilla. Si Padre, porque así te ha parecido bien". El rito tridentino, si es aplicado en nuestro tiempo, provocaría el desconcierto de la parte más numerosa del pueblo de Dios, los sencillos. Además la unidad de la iglesia no se puede imitar a un idioma o a una forma, sino a hacer todo en nombre de Cristo, por amor a Él y en Él. Si eso se perdiese estariamos en problemas. A Jesucristo sea, no a los idiomas ni a las formas, el honor y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

Jhon Wayne dijo...

A Anónimo: la Misa de siempre la tienes en todas las parroquias de Galicia y del mundo entero.
Déjate de tonterías y vete a Misa lo que tienes que ofrecer.
Existe un número enorme de chacales que resisten al Santo Padre, bien como José Arregui (digamos "por la vía siniestra") o como los maledicentes del Concilio Vaticano II (por la vía de la "diestra"). En cualquier caso desobece uno y otro, por soberbia, por amor a la propia voluntad y no a la del Vicario de Cristo.

Anónimo dijo...

jajajja JHON WAYNE no me hagas reir.....los modernistas odian Trento y la verdadera misa. Quédate tu con el novus ordo yo me quedo con la misa verdadera. Y si quieres enterarte de algo lee a Ralph Wiltghen en EL RIHN DESEMBOCA EN EL TIBER.
En nuestros días con internet salió todo a la luz y los sofistas como John deberá callarse la boquita con sus insubstanciales argumentos. En todo caso obedezcan ustedes y el mismo Papa a la Quo Primun Tempore.

Anónimo dijo...

No puedo creer que en la carta ED JP II haya pedido apertura y en esa misma carta haya excomulgado a Mons. Lefebvre, que cosas hay que leer por Dios.
Y JOHN wAYNE ya que usted habla de obediencia entonces que empiece el Papa a ser obediente con QUO PRIMUN TEMPORE Y dejen de inventar ritos.