domingo, septiembre 30

Bambi pega un puñetazo en la mesa

¿No resulta enternecedor?:

"Escucharé al 'lehendakari', pero él me va a escuchar a mí también".

- ¡Qué gracioso el nene!
- ¡Cuanto caracter!
- Ale monín, toma el ColaCao, un pis y a la cama que los mayores tienen cosas importantes de que hablar. ¡Ah! Y no te olvides de rezar al padrecito Stalin para que te de un cerebro.

Todavía recuerdo la última vez que Zapatero decidió poner los mondongos encima de la mesa. Igual de patético.





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2 comentarios:

Ignacio dijo...

A su lado, Flanders es un hombre rotundo.
Pero lee el recorte que tengo en el blog de Natalia, es rotundo ciertamente:(copio)


El sedicente feminista; no, femenino; piensa y actúa como mujer: nunca mataría de un tiro, sino por lento envenenamiento. Sigue la estela que tan bien ha trazado Chaves, modelo paradigmático. Aquí las balas son cartas de despido o la exclusión absoluta de ciertos ámbitos y esferas. Es larga la lista de muertos o tullidos civiles, finalmente se obtienen súbditos, muertos vivientes que deambulan en una existencia silente por el miedo.

Embajador en el Infierno dijo...

Ignacio- Veo por donde van los tiros pero no comparto esa comparación con las mujeres en general. Una mujer no es igual a un medio hombre como Zapatero. Este tio es un Fouché de la vida, el jorobado amargado deseoso de dar por culo al mundo entero, pero sin que se note que ha sido él no vaya a ser que tomen venganza. El más sarnoso de los cobardes sarnosos. Las mujeres no son cobardes.