domingo, septiembre 30

Pactado y bien pactado



Cuando no existe ningún principio rector permanente más allá del mítico, falso e inexistente "contrato social" todo es contingente. Y cuando digo todo, quiero decir todo. Ni constituciones, ni naciones, ni borbones, ni perrito que les ladre. Ni por supuesto las más famosas cuatro mentiras en tres palabras: "Libertad, Igualdad, Fraternidad".

El no tener clara esta simple cuestión hace que la gente se angustie innecesariamente sobre lo que va a ser de España. ¡Por Dios, un poco de seriedad!. "Lo que va a ser de España" hace ya tiempo que fue. Ahora solo toca saber como nos repartimos los pedazos. Bueno, como se reparten (ellos) los cachitos, haciéndose entre todos el menor daño posible.

Y al final todo se reduce a una simple ecuación donde la variable desconocida, la famosa "x" es simplemente dinero o poder. Empezando por un supuesto "rey" que como Escarlata O'Hara se juró a si mismo que nunca volvería a pasar hambre (como le ocurrió a su padre) y todo su esfuerzo ha consistido en procurarse un buen forro de moharé para su maltrecho riñón. Más allá poca cosa tiene importancia. Y si no que se lo cuenten a su hijo, el cual lejos de atender a sus más altos deberes, sabiendo que no le iba a tocar "reinar", tiró por la calle de enmedio con su matrimonio. De poca cosa se le puede culpar, dicho sea de paso. Que a nadie le gusta hacer el canelo sobre todo si es ante la vista de todo el mundo, que es lo que tiene ser un personaje histórico donde "todo el mundo" incluye a las generaciones futuras. Y eso es mucha gente.

Porque, toda vez que el rey reina pero no gobierna, toda vez que el más probado y aquilatado vínculo de unión entre los españoles a lo largo del tiempo como es la religión ha sido echado por la borda, toda vez que se ha renunciado a construir una verdadera patria y no una contingente "nación", toda vez que se deshechan por inútiles los tradicionales y españolísimos medios de organización político-social, ¿qué es lo que nos mantiene unidos?. Algún tiempo atrás era la economía, la interdependencia monetaria de unas regiones con otras. Pero hoy, constituida la Unión Europea, ni siquiera eso sirve.

¿A nadie se le ha ocurrido preguntarse por qué la clase política, más allá de ciertas escenitas de palurda despechada, está tan tranquila?¿Por qué si la situación es tan sumamente grave no hay una contestación política y social en línea con la gravedad de la situación?. Es decir, ¿por qué el PP, el supuestamente más españolísimo de los partidos, no ha salido de las Cortes dando un portazo una vez que ha constatado que los "consensos básicos han sido rotos"?. Porque si es de verdad cierto que los "consensos básicos han sido rotos" no hay nada más de que hablar en unas Cortes que logicamente no serían más que comedia de la mala. Se impondría en buena lógica salir de allí a escape y hacer política directamente en la calle. No tanto montando algarabías sino acercándose, de verdad, fisicamente al hombre y la mujer de la calle para explicarle la realidad y buscar su concurso.

Claramente ellos saben algo que nosotros no sabemos. De ahí su tranquilidad, o mejor dicho: su absoluta pachorra y desidia. Y la clave es esta: está todo pactado y bien pactado.

Los signos parecen bastante claros. Mucho aspaviento con el "Estatut", y al fin y al cabo se hace lo mismo en Andalucía, y muy parecido en Valencia. Con filigranas semánticas incluidas.

Mucho rollo de "nacionalismo excluyente" aqui y allá, y se fomenta con absoluto descaro y en bien de la propia secta el más palurdo de los nacionalismo paletos: el madrileño. Que no otra cosa es lo que hace la Sra. Aguirre, fomentando el permanente desencuentro con el Estado y la reivindicación eterna, en favor de los intereses electorales de su propio partido.

Sorprendió en su dia la alucinante "convergencia" de intereses en cuanto a la aprobación de la llamada "Constitución Europea". Se comprende perfectamente en clave de subsumirnos en una unidad organizativa mayor que permita deshacer con cierto sigilo esta que tenemos aqui, manteniendo, eso si, cada uno sus parcelitas de poder. Madrid para mi, Andalucia para ti, Valencia para mi, Cataluña para ti, etc, etc, etc.....

En esto que llega el de la txapela, el más vasco de todos los vascos, el patanegra que no sabe parlotear dos palabras seguidas en vascuence, pero ¡qué coño! los vascos hablamos como nos da la gana, y cual Tejero se pone nervioso y exige que el golpe se produzca ya de una maldita vez. Y el presidente al pegar un puñetazo en la mesa (es una forma de hablar, nunca mejor dicho) se hace dañito, y dice por lo bajinis y torciendo la boca: "¡Este me va a oir!". Y más por lo bajinis a los de la cuerda:"A ver, decidle que espere un poco que si no se nos va a ver el plumero".

Como digo: pactado y bien pactado.

¿Alguien se cree que el PP vaya a liderar la revolución ciudadana que esta situación exige?. ¡Oiga por favor!.¡Que con las cosas de comer no se juega!. No señor, no. Ahora mismo están en modo "control de daños". Que basicamente consiste en aceptar la situación como irremisible y salvar los muebles que se puedan. O sea, Madrid, Valencia, Navarra y poca cosa más. Que si no, no tenemos de que comer. Son políticos profesionales y es ontologicamente imposible que asuman ningún riesgo. Como buenos profesionales "gestionarán" la situación a fin de salir ellos mismos personalmente lo mejor parados posible.

That's all folks!.


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4 comentarios:

Hartos de ZPorky dijo...

Acojona sólo pensarlo. ¡Lo tenemos claro!. Gran entrada, un saludo.

Embajador en el Infierno dijo...

Pues tienes mucha razón. Como da miedo solo pensarlo, la gente ni lo piensa y prefiere contentarse con la comedia del dia a dia, las batallitas de si gay-ardón si o gay-ardón no, que si Rubalcaba es un tal, que si la Aguirre esto y lo otro. Eso solo es la fachada, lo que ocurre por detrás es bastante más grave.

Muchas gracias por tu felicitación.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Desde mi primera manifestación tras una pancarta de Basta Ya hace muchos años, intuía que comenzábamos una batalla que ya habíamos perdido, y que la prueba era la presencia allí de gente (poca) que jamás había pensado en manifestarse por nada. En la Universidad no aprendí nada de nada. Todo eran mítines y propaganda política nacionalista desde primera hora hasta la última. Soy pesimista. Está todo pactado y resuelto. Pero tendrán que enterrar, bien enterrado el cadáver antes de que baje los brazos.

Embajador en el Infierno dijo...

Luis- Yo no conozco la situación ni la mitad de bien que tú. Al final me baso en lo que leo y en mis propias elucubraciones. Lo que dices tiene el valor de lo palpable.