domingo, octubre 21

Es que uno vuelve enfervorizado

¡Qué le vamos a hacer!. Como ya anuncié hace poco hoy se ha celebrado en Madrid, auspiciada por la asociación Deo Gratias, misa tradicional en la nueva iglesia designada por el Cardenal Arzobispo.

Y uno vuelve enforvorizado. En el mejor sentido de la palabra.

El escenario es verdaderamente extraordinario. La Iglesia tiene un retablo de quitar el hipo. El coro excelente, y el cura y el pueblo con una piedad inusitada. Ya expliqué alguna vez la importancia que asigno a ciertos signos y símbolos externos, que sin ser lo esencial (que nunca lo es) si que son necesarios (al menos para el que suscribe) en orden a poder entrar dignamente "en harina", en lo que se refiere a la piedad personal.

Habría unas 200 personas, y no temo equivocarme si digo que una holgada mayoría lo éramos de menos de 40 años. Esta no es una misa para "nostálgicos" pues poca nostalgia podemos tener quienes no la hemos conocido antes de ahora.

El otro día hablando con mi mujer me salió una explicación de porque tengo esta atracción hacia la forma extraordinaria del rito romano. De niño y nada más hacer la Primera Comunión le daba yo bastantes vueltas al concepto de la Misa como "Sacrificio" asunto en el que insistían nuestros catequistas. Y yo no lo entendía. Puede sonar irreverente pero el caso es que a mi lo único que se me ocurría era que como me costaba bastante ir a misa los domingos (por aquello de que había muchas otras cosas que hacer) el ir alegremente suponía aceptar ese "sacrificio" cristianamente.

A la vez tenía mucho interés por la Biblia, y gracias a un libro de texto (que todavía conservo) absolutamente maravilloso que era una especie de Biblia para niños, para mi el "sacrificio" por excelencia era el de Abraham y su hijo Isaac. Una escena que me cautivaba poderosísimamente y a la que di mil y una vueltas. Y claro yo me imaginaba dicha escena. Y en dicha escena veía a Abraham de espaldas a mi y de cara a Dios, poniendo a su hijo en el tosco altar. Ese era el sacrificio.

Y entonces un dia vi unas fotos de una misa tradicional. Y en aquel instante lo entendí absolutamente todo. El sacerdote era como Abraham ofreciendo su hijo a Dios.

Ya lo he dicho otras veces: a los menos capaces los signos y símbolos externos nos resultan absolutamente esenciales a la hora de comprender las cosas. Y por eso me molesta que algunos se empeñen en reducir la Misa tradicional al consabido soniquete de que se celebra "de espaldas al pueblo". ¡Pues claro! es que los sacrificios se dirigen a Dios, todos juntos con el sacerdote al frente.


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4 comentarios:

alfonso dijo...

Embajador,
a mí también me ha atraído mucho siempre el sacrificio de Abraham y puede que te interese el libro de Amalia Quevedo ("En el último instante") donde repasa las interpretaciones modernas que algunos pensadores han hecho de ese pasaje bíblico. No es un libro concluyente, pero da que pensar.
Un saludo.

Embajador en el Infierno dijo...

Alfonso, he estado buscando en Internet el libro este que me pones y creo que va a entrar en la lista. Tiene una pinta estupenda. Ya digo arriba que el sacrificio de Abraham es algo a lo que he estado dando vueltas toda mi vida, ha sido una clave que me ha ayudado a entender muchas cosas. No sabía que había alguien que hubiera escrito extensamente sobre ello. Muchas gracias por descubrirme ese libro.

MCB dijo...

Me hubiese gustado asistir a la misa, pero el sábado estuve en una fiesta hasta tarde y se me hizo imposible levantarme a una hora decente. Sé muy poco de liturgia -algo de latín, aunque eso tampoco cuenta mucho-, y nunca he asistido a una misa tridentina, pero lo poco que sé me indica que resultará mucho más fácil profundizar en la misa con un rito más solemne, limpio y espiritual. Iré pronto, y espero que la realidad confirme mi pronóstico.

Embajador en el Infierno dijo...

MCB- Je, je... Había varios "tostaos" como tú, con una cara de sueño que daba risa. Yo también tenía cara de sueño pero estaba más bien relacionada con la "fiesta" que nos da la pequeña por las noches. Algunos de los "tostaos" protestaron por la "intempestiva" hora. Los más animosos decían cosas como: "Hombre, míralo por el lado bueno: asi te levantas temprano, aprovechas el dia, blablablá, blablablá....". Unos cuantos de los más jóvenes se fueron a pasar el resto del dia en El Pardo y un pajarito me cuenta que se echaron una buena siesta bajo los pinos.