sábado, febrero 2

Padre Maciel: Para pensar un poco

A propósito de la muerte del padre Marcial Maciel, recordé algo que había escrito hace tiempo cuando la decisión del Papa de mandar a este sacerdote que se retirase de la vida pública.

A mi me costaba creer todas las acusaciones que contra el padre Maciel se habían vertido y se siguen vertiendo. Y advierto que no tengo absolutamente nada que ver con los Legionarios de Cristo aparte de tener un par de amigos que pertenecen a Regnum Christi.

En mi mente retumbaba y retumba las palabras de Nuestro Señor: "Por sus frutos los conoceréis"(Mateo 7.20). No puede haber mentira en tales palabras.

El amigo Malcuntent, forista del FSTM, ha escrito un par de párrafos que me han dejado mucho más tranquilo:

El P.Burning tiene la teoría de que en estos tiempos últimos se cumple ya Ap. 13,7 en que la bestia ha recibido el poder de hacer la guerra a los santos y vencerlos. Se trata, por supuesto, de un a victoria aparente. Pero ante el mundo los santos serán vencidos en el sentido que ni siquiera les quedará el buen nombre e incluso la honra les será arrebatada. La peor tribulación con que Dios purificó a la madre Teresa fue precisamente la angustia de pensar qué había hecho mal para que el mundo la aplaudiera como lo hizo.

El gran misterio del Reino y su esperanza consiste en la absoluta indefensión en la que Dios a dejado a su Iglesia ante el mundo. Es el misterio de la postergación del Reino. El Señor tarda. El Señor dijo que tardaría, y que en cierto modo llegará tarde. Tarde para un triunfo meramente humano, para un "nosotros teníamos razón", para un "aquí está el primo de zumosol y os va a ++++ vivos, cabrones". Dios llegará cuando los santos sean vencidos, humillados, subidos a la cruz y el mundo pueda decir que eran unos impostores.

Ánimo. Ya queda menos.



18 comentarios:

Ignacio dijo...

Animo no me has dado la verdad, es un panorama desolador el que planteas

Embajador en el Infierno dijo...

¿Desolador?. No lo veo yo así. Es inevitable. Ten en cuenta que tengo casi (subrayo el casi) el convencimiento de que el padre Maciel no es culpable de lo que le acusan. Todo el asunto de su supuesta pederastia me dejó muy tocado (de verdad). Es un crimen y un pecado tan horrendo..... En fin, estos párrafos me han dado cierta tranquilidad en ese sentido.

Todoerabueno dijo...

Según lo que dices, parece que el Vaticano ha estado haciendo de instrumento de la Bestia cuando pidió al padre Marcial que se retirara "a una vida reservada de oración y PENITENCIA, renunciando a todo ministerio público", dada su avanzada edad. Pobre hombre. Un santo al que, como a Jesucristo, los falsos seguidores de Dios han acusado gravemente. Pobre hombre, subido a la cruz injustamete como Cristo...
Te daré mi opinión. Los Legionarios están haciendo una labor encomiable, de la cual no excluyo a su fundador. No dudo que haya muerto en gracia de Dios, ni que Dios se haya valido de él para hacer grandes cosas, a pesar de sus pecados (fuera o no pederasta, pecador lo era). Conviene desterrar el moralismo de la concepción cristiana de la santidad. Uno puede, a pesar de sus pecados, hacer maravillosas obras de santidad, porque lo que importa aquí es la gracia (secundada por nuestra libertad). Dios no tiene miedo a nuestros pecados para llevar adelante su proyecto en nosotros, si luchamos por dejarle espacio en nuestra vida.
Dicho esto, creo que el Vaticano ha tenido una actuación muy elegante y muy poco correspondida, en primer lugar por los Legionarios. Estos cuentan (es mi opinión) con las simpatías de la Santa Sede desde hace años. Por eso, llegar a prohibirle al padre Marcial el ejercicio público de su ministerio, no debe haber sido una postura tomada a la ligera. Seguramente fue la única salida ante la gravedad de las acusaciones. Si se hubiera tenido la certeza de su inocencia, lo habrían exculpado públicamente, pero, para eso había que realizar un juicio, claro. No hay que olvidar que la Santa Sede usó el término "penitencia" al hablar de la finalidad del retiro del padre. Y eso es un apunte al "presunto" pecado. El Vaticano fue elegante porque quiso atender a las "presuntas" víctimas, pero no herir más de lo necesario al padre Marcial y su obra, evitando un juicio público. ¿Hubiera sido mejor un tribunal que expusiera los calzoncillos de los Legionarios, y de su anciano fundador?
Pero la postuta de algunos ha sido emplear la caridad del Vaticano como una excusa para defender la inocencia del padre Marcial. No se le juzgó para no exponer a un anciano que ya no podía hacer daño a nadie. Pero algunos emplean la ausencia de ese juicio para demostrar que era inocente.
En resumen:
1.-No acuso al padre Marcial, por supuesto, pero creo que hay que sopesar lo que dijo de él la Santa Sede, que no es un instrumento de la Bestia (de momento, al menos)
2.-La Santa Sede ha querido discretamente hacer justicia. Esa elegancia merece un respeto. Eliminar o maquillar este hecho de la biografía del padre Marcial, como han hecho en La Razón, o en Moral y Luces u otros medios, no me parece justo.
3.-Si el padre Marcial tuvo sus pecados, eso no es óbice para que también tuviera sus aciertos. Dios trabaja con pecadores. Y nosotros creemos en la conversión.
4.-La historia, supongo, hará justicia. A nosotros, ahora, nos toca la prudencia. Y la prudencia, para mí, en este caso, supone acoger filialmente el documento de la Santa Sede. Yo, de momento, me fío del Papa.

Ignacio dijo...

El comentario de todoera bueno es todoun post

Embajador en el Infierno dijo...

Todoerabueno- Te agradezco tu largo comentario. También te agradecería que en el futuro pusieras un poco de cuidado en asignarme según que pensamientos y creencias.

Ya en la primera entrada que escribí sobre este tema dije bien claramente: "Y por supuesto, desde ahora mismo rindo mi juicio a lo que la Iglesia disponga y diga, en este caso y en cualquiera. Solamente quería exponer mi perplejidad sobre el particular."

Esta perplejidad es sincera y muy probablemente fruto de mi ignorancia. Con las entradas que he escrito sobre el tema no busco polémica de ningún tipo, sino simplemente aclararme. El hecho de rendir mi juicio (cosa que hago muy gustoso) a lo que el Papa y la Iglesia dispongan no me hace (en mi ignorancia, repito) que de repente entienda todo de forma clara y distinta.

Si quieres ayudarme en la búsqueda de cierta claridad en un asunto que me tiene muy nervioso no solo te invito a que lo hagas sino que estaré en deuda contigo.

Yo no se si el padre Maciel es un santo o un demonio. Por un lado tengo la decisión del Santo Padre que apunta a que el padre
Maciel no era precisamente un santo. Por otro lado tengo lo que dice Nuestro Señor en el Evangelio (Mateo 7,20). Me confieso incapaz de aunar ambas cosas.

Y así llego al comentario de Malcuntent que he leído en el FSTM y que pongo aqui. Ese comentario a mi me deja algo más tranquilo. No digo que piense exactamente que lo que dice el comentario sea la realidad de las cosas. Simplemente lo tomo como una posibilidad que auna los dos extremos de mi problema de una forma coherente.

En caso de ser cierta dicha hipótesis (llamemosla así) significaría que el Papa se ha equivocado. Puede ser que si, pero esto no hace que se reduzca un ápice la devoción filial que tengo por el Santo Padre. Ni un tanto asi. Papas ha habido que han hecho cosas peores (empezando por San Pedro) y aqui seguimos.

No te lo tomes a mal pero he de decirte que tu comentario no contribuye a aclarar las cosas en lo que a mi respecta. Si acaso
las oscurece un poco más. Me explico: Eso que dices de "Conviene desterrar el moralismo de la concepción cristiana de la santidad."

Leo en el Compendio del Catecismo:"Este pecado [el mortal] destruye en nosotros la caridad, nos priva de la gracia santificante y, a menos que nos arrepintamos , nos conduce a la muerte eterna del infierno". Entiendo que en tanto en cuanto estamos en pecado mortal
perdemos la gracia, y si uno se encuentra contumazmente en pecado mortal (como podría ser el caso del p. Maciel según las acusaciones) no hay obras de santidad que valgan. Creo que moralidad y santidad van intimamente unidas, pero quedo a la espera de tus comentarios sobre este asunto. Uno no ha estudidado teología y acepta desde ya ser corregido en estos temas.

Sobre la actuación concreta del Vaticano o de los mismos Legionarios no voy a entrar a comentar porque creo que desviaría el debate hacia extremos que a mi
personalmente me parecen secundarios y que no añaden ni quitan nada a mi problema particular.

Dhavar y punto dijo...

Embajador:

No puedo entender cómo un hombre agudo y avisado como Vd. se tranquiliza, en vez de acudiendo a los datos del caso, con una petición de principio tan grosera como esa.
TODO el mundo puede acudir a ese texto para exonerarse de cualquier acusación.
El Apocalipsis es el texto favorito de todos los lunáticos de este mundo.Y la forma lunático de interpretarlo es, precisamente, la aplicaciónde su sentido a una ciscunstancia hitórica individual.

Embajador en el Infierno dijo...

Dhavar- Por supuesto hay muchas citas de la Sagrada Escritura que tomadas aisladamente pueden usarse para justificar casi cualquier cosa.

Pero yo no estoy haciendo eso.

Yo estoy tomando los datos de los que Vd. habla (los ciertos y conocidos v.gr: el p. Maciel funda una organización apostólica que ha hecho mucho bien, al p. Maciel se le acusa de horrendos crímenes, el Papa renuncia a un proceso canónico y ordena al p. Maciel retirarse de la vida pública y dedicarse a la oración y penitencia), estoy tomando una cita clave del Evangelio (Mateo 7,20), y tratando de encontrar coherencia entre ambas cosas.

De momento la posibilidad (subrayo lo de posibilidad una vez más) que he encontrado es Ap. 13,7.

Desde luego sigo buscando y estoy totalmente abierto a cualquier sugerencia que se me pueda ofrecer en mi búsqueda.

todoerabueno dijo...

Brevemente:
1.-Me disculpo por la longitud de mi comentario anterior.
2.-Lamento haber aportado más tinieblas que luz.
3.-Cuando escribí lo de evitar el moralismo, no pretendía disociar la vida moral de la vida en gracia, sino señalar que los santos son hombres pecadores, y no impecables. Claramente es imposible ser santo y vivir, como tú dices, "contumazmente" en el pecado. Pero los santos no son los que nunca cayeron en el pecado, sino los que "contumazmente" intentan alzarse de él y abandonarlo. Hay grandísimos santos que cometieron grandes pecados en su vida, pero que los abandonaron y siguieron adelante, construyendo el Reino. Pienso en San Pedro (ex apóstata), o en San Pablo (ex perseguidor de la Iglesia) o en San Agustín (ex, lo que ya sabéis), por poner ejemplos claros. En eso me apoyo para decir que, hubiera o no episodios de pederastia (condenables y lamentables) en la biografía del P. Marcial eso no significa que no haya podido morir (o vivir, al fina de su vida o en momentos diversos) en gracia. Ni tampoco que haya podido fundar algo estupendo. Es difícil aplicar eso de que "por sus frutos los conoceréis" (pensad en Tertuliano).
4.-La condena al ostracismo del Vaticano no es un acto infalible, evidentemente. La historia aún tiene que emitir su veredicto.
5.-Perdón-de nuevo- por mi contumaz prolijidad.

Embajador en el Infierno dijo...

Todoerabueno- De nuevo muchas gracias por tu comentario, y por favor hazlos tan largos como te plazca.

Creo que estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices en el último mensaje. Sospecho que me falta reflexión, y a lo mejo entender que la conversión no tiene que ir necesariamente asociada al principio de la acción apostólica. Es decir, uno piensa en un San Agustín o en un San Pablo y ve que habiéndo sido grandes pecadores llega un momento en que se convierten, lo dejan todo atrás y empiezan su apostolado. Claramente el caso de San Pedro no es tal.

A ver si puedes aclararme tu mención a Tertuliano.

Muret dijo...

Estimado Embajador: Pues a mí me ha gustado mucho su post. Reconozco en el mi propia perplejidad, y la búsqueda de la verdad, tanto en citas como en ejemplos.
Aquello de los frutos es profundo, lógico, y lo primero que me vino a la mente a mí también.
Y justamente, coincido en la cita de Ap. 13,7, ya que es lo primero, también, que me vino a la mente en este asunto. Y agregaría que junto con aquella frase que leí alguna vez en las Memorias de la Beata Emmerich, cuando, describiendo la pasión, se le dijo que al Diablo se le daría ese poder durante los últimos 50 o 60 años antes del final del Siglo XX. Cito de memoria, y esta puede fallar, pero en su momento me impresionó y el concepto quedó.
Si alguno puede corroborar la cita, se lo agradecería.
Sin que ello guíe mi práctica diaria de la Fe, sirve para poner en el contexto de la Historia (o como dicen algunos ingleses "His-Story") los tiempos que estamos viviendo.
Saludos cordiales y aprovecho para agradecerle sus posts, que sigo con mucha atención.

Embajador en el Infierno dijo...

Muret- Me alegra mucho saber que no soy el único que se encuentra bastante perplejo ante esta situación A decir verdad no soy nada "aficionado" a revelaciones particulares incluso cuando estas cuentan con el visto bueno de la Iglesia. Desde un punto de vista estrictamente personal considero que pueden hacer más daño que bien para el alma fácilmente impresionable. Supongo que me queda mucho resabio de racionalismo.

De cualquier manera muchas gracias por sus amables palabras que animan a uno a seguir con la labor.

Muret dijo...

Estimad Embajador: De nada. El placer de leer sus posts es todo mío, se lo aseguro.
Y estoy absolutamente de acuerdo con su criterio para tratar las revelaciones y profesías.
Saludos cordiales

Todoerabueno dijo...

Lo de Tertuliano venía al hilo de lo de los frutos: fue un gran teólogo, pero en un momento dado, abandonó la Iglesia. De sus buenos frutos, de sus obras, aún disfrutamos. Quería ilustrar lo difícil que es aplicar eso de que "por sus frutos los conoceréis".
Tengo que confesar otra cosa: Llevo dos días pensando en el texto ese que citas de Malcuntent. Aunque no sé hasta qué punto puede aplicarse al caso dl P. Maciel, me parece interesantísimo en sí mismo y de una gran profundidad. Gracias por difundirlo, Embajador.
Y para acabar con mi intervención en este hilo, me uno a vuestra perplejidad. :)

Embajador en el Infierno dijo...

TEB- Entendido lo de Tertuliano, muchas gracias. Lamento sinceramente que te unas a nuestra perplejidad, necesito a gente que lo tenga claro ¡caramba!. En fin, si se te ocurre algo más sobre el tema no dejes de ponerlo en tu blog del que soy fiel seguidor como sabes.

Anónimo dijo...

Todos sabemos que la bestia de hoy en día es la masonería. Asi que tiene todo sentido esto.

Jose A. dijo...

No te equivocas Muret. El texto de Emmerich es exactamente ese: "50 o 60 años antes del fin del s.XX."

Y hay otros testimonios en esa línea. Por ejemplo Juan Pablo II, en Estados Unidos, cuando aún era cardenal, afirmó que el mundo no era consciente de estar asistiendo a la confrontación final entre el Bien y el Mal.

A título personal, te aseguro que Lc 23,28-31 me desazona desde hace algún tiempo.

Anónimo dijo...

Estimado Embajador:
Sigo hace tiempo su bitácora y por fin me he decidido a intervenir, precisamente en este asunto acerca del fundador de los Legionarios.
Vaya por delante que no tengo nada en contra de ellos y que sólo de lejos conozco a uno que fue seminarista.
Estoy conciente que una cuestión tan grave siempre será aprovechada por los enemigos de la Iglesia, mezclando verdades con mentiras.
Por lo mismo, debemos abordar el asunto de frente, sin concesiones a los enemigos, pero tampoco cerrando los ojos a algunas evidencias.

1. No me gusta la explicación apocalíptica, y no me gusta porque me parece demasiado fácil y simplista.
No creo que quede poco para el fin del mundo, ni que haya que dar ánimo porque queda menos; los tiempos de Dios no son los nuestros.
Soy realista-optimista y mi opinión acerca de la naturaleza humana me hace creer en que siempre podremos llegar aún más bajo.

Es cierto que en las palabras de Nuestro Señor no puede haber mentira, pero los entresijos del alma humana son tan complejos y la vida del cristiano está tan llena de claroscuros, que las buenas obras no garantizan una existencia inmaculada.
El Cielo está lleno de tantos que pasaron por el Purgatorio, purificándose de los peores pecados que nos podamos imaginar, lo que no los hace menos santos a ellos, ni menos graves a sus pecados.

2. Creo que hay algunas cosas que es conveniente recordar.

2.1 El 19 de mayo de 2006, la Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó un comunicado acerca de la situación del padre Maciel.
En ese comunicado se menciona el motu proprio «Sacramentorum sanctitatis tutela», de 30 de abril de 2001, que se refiere a los delitos cometidos en el sacramento de la confesión por parte de los sacerdotes y que por la gravedad de los mismos quedan reservados al conocimiento de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Se dirá que un comunicado de prensa no tiene ningún valor jurídico o que no es el mismo Papa el que lo firma, pero creo que algo debe significar (y algo muy trascendente).
Por de pronto, no conozco que ese comunicado haya sido desmentido o rectificado.

2.2 Se dice que se comete una injusticia porque no se inició un proceso canónico, donde probar o desvirtuar las acusaciones.
Es cierto que no hubo un proceso canónico completo y cabal, pero no puede negarse que sí hubo una investigación, encargada por el mismo Papa, del más alto nivel.
Tal vez éste sea un proceso imperfecto o incompleto, pero no puede decirse que no existió en absoluto.
Aquí en Chile, junto al proceso penal propiamente tal, existen varios procesos alternativos, de acuerdo a criterios de conveniencia: juicio abreviado, acuerdo reparatorio.
Quizás alguno nos pueda aclarar si algo equivalente a esto existe en el procedimiento canónico.

2.3 Se dice que se violó el debido proceso del acusado.
Es muy probable, pero creo que la regla de oro del derecho canónico, que se sobrepone a cualquier otra consideración, es la salud de las almas.
No lo sabemos, ni digo que haya ocurrido en este caso, pero es probable que en un buen pastor pesen más las miles (millones) de almas que pueden escandalizarse y perder la fe (conociendo casos concretos como a los que se refiere el motu proprio «Sacramentorum sanctitatis tutela»), que el derecho al debido proceso de un solo individuo.


Saludos.

Andino.

Embajador en el Infierno dijo...

Andino- Muchas gracias por su ponderada contribución.

Yo también aclaro que nada me une a la obra del Padre Maciel aparte de tener algún amigo perteneciente a dicho movimiento.

Vuelvo a insistir en lo que ya dije antes: es este un asunto que me causó (y causa) enorme perplejidad que yo simplemente achaco a mi ignorancia. Son bienvenidos los comentarios que, como el suyo, me ayuden a vislumbrar algo de luz en este marasmo.

Está muy claro que no sabemos ni el dia ni la hora, pero tampoco quiere eso decir que debamos arrinconar el libro del Apocalipsis como con excesivo "respeto" pues es tan Revelación como el resto de las Escrituras. El hecho de que recurra a dicho libro no significa que piense que el dia está necesariamente cerca.Como bien dice usted los tiempos de Dios no son los nuestros, y sin embargo sabemos que el Apocalipsis se cumplirá. No sabemos cuando ni durante cuanto tiempo, pero se cumplirá.

Muy lejos de mi el recurrir a las Escrituras para desdecir los hechos concretos. Mi objetivo es el contrario: acudir a los Libros Sagrados para intentar sacar sentido de esos hechos.Y ambas cosas no pueden ser contradictorias.

Creo que su punto 2) aporta elementos de claridad en lo que se refiere al dificil asunto del proceso canónico que para mi en el orden de perplejidad sea probablemente lo segundo en importancia. Como las razones que usted aporta me parecen tan claras no voy a hacer ningún comentario adicional, simplemente me las apunto como posible y probable solución a una porción del rompecabezas.

Muchas gracias de nuevo.