domingo, marzo 16

Libros: Cuentos de Guerra

En un mundo crecientemente afeminado (y esto no lo digo en tono peyorativo ni mucho menos) los varones que desean, en los más diversos ámbitos de su vida vivir como tales, encuentran dificultades cada vez más asfixiantes. Y aquí nos encontramos con el conocido dilema de la rana y la olla de agua hirviendo. Ha sido un proceso tan sutil que no nos ha dado tiempo para enterarnos y poder saltar de la olla, y de este modo uno acaba siendo tachado de machista cuando cede el paso a una mujer, por ejemplo.

Al contrario de lo que opina la "sociedad" en su afán por diluir las diferencias sexuales y subsumirnos en un artificial mundo de "géneros", creo firmemente que no solo es bueno, sino necesario que un hombre viva y se comporte como un hombre. Y eso no quiere decir que tenga necesariamente que ser un troglodita.

Viene todo esto a cuento del libro que ahora comento. De Leon Bloy, autor de la obra, conocía poca cosa. Apenas unas entradas leídas en algunas bitácoras de blogueros aficionados a él.

Cuando estoy con bajón emocional intento superarlo comprando libros. De modo que el otro dia me metí en la pagina de Criteria Club de Lectores y me compré una buena tanda. No tengo nada que ver ni con dicho club, ni con la editorial que tiene detrás (Ciudadela) aparte de tener a algún amigo trabajando allí. De modo que puedo decir con absoluta tranquilidad que no solo tiene libros la mar de interesantes, sino que el servicio es excelente. Apenas tardaron dos dias en llegarme los que pedí.

Allí encontré "Cuentos de Guerra" y como me apetecía algo de literatura lo compré. Es un libro escrito para hombres. Quien haya leido a Remarque o a Sven Hassel y piense que es algo parecido le digo desde ya que no tiene nada que ver.

Bloy trata la guerra como lo que es: un terremoto de pasiones humanas desatadas donde hay sitio para lo más satánico y para lo más santo. Y en este libro que es un resumen de "Sueur de sang" se dan cita las mayores atrocidades con las más sublimes epopeyas. Todo en el espacio de 170 páginas que se quieren leer despacito y se acaban en una tarde.

El libro está magnificamente editado y han tenido la excelente idea de incluir una introducción a base de un artículo de Ruben Darío sobre Leon Bloy del que entresaco:

"Nuestros padres eran mejores que nosotros, tenían entusiasmo por algo; buenos burgueses de 1830, valían mil veces más que nosotros. Foy, Béranger, la Libertad, Victor Hugo, eran motivos de lucha, dioses de la religión del Entusiasmo. Se tenía fe, entusiasmo por alguna cosa. Hoy es el indiferentismo como una anquilosis moral; no se aspira con ardor en nada, no se aspira con alma y vida a ideal alguno."


Tanto el librito como el artículo de Ruben Darío me han hecho intersarme vivamente por la figura y obra de León Bloy. Si algún lector lo conociera y tuviera la amabilidad de comentar y hacer recomendaciones sobre el tema se lo agradecería. Mientras tanto recomiendo vivamente este libro.


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11 comentarios:

Anónimo dijo...

El que es fanático de Bloy es Hernan (http://www.hjg.com.ar/) y en su blog puedes encontrar muchos extractos y comentarios (creeria que incluso ha estado trabajando en una nueva edicion de los diarios)

No conocia el libro que mencionas.

Anónimo dijo...

En su antología de cuentos fantásticos Borges y Bioy incluían el relato de Bloy "Los cautivos de Longjumeau". Me dejó muy buen recuerdo.
Mjack.

Embajador en el Infierno dijo...

Anónimo- Ya sabía yo que conocía a alguien que era un empedernido de Bloy. Gracias por recordármelo. Volveré por allí.

MJack- he localizado el cuento que mencionas aqui . Lo he leído y..... "Je suis desolé" que dicen los gabachos.

pcbcarp dijo...

¡Virgen santísima! Embajador, te van a cortar las pelotas. Me solidarizo contigo y te ayudaré a intentar impedirlo si es preciso.

De hecho, hace tiempo, Capazorros y yo pretendimos hacer negocio con una publicación anual que nos permitiría retirarnos llamada "Agenda del hombre", lo que ocurrió es que pasábamos demasiado tiempo en el bar y se nos fue la fuerza por la boca. ;)

A./ dijo...

Soy un admirador reciente de Bloy. Sus "Diarios" me duraron casi un mes (a razón de una hora y pico "diaria" en el metro). Son alimento para todos los órganos de la verdad personal, con la posible excecpción de ese que están pensando...

Embajador en el Infierno dijo...

Pcbcarp- El dia que me obligaron a cortarme la barba se desató en mi una especie de revolución de virilidad. Nunca Mais!.

Por lo demás un hombre como Dios manda prefiere indudablemente pasar el tiempo en agradable conversación con un buen amigo en la barra de un bar antes que publicar una especie de "Almanaque para caballeros". Ese es nuestro sino.

A./- ¿Que quiere decir eso que te duraron un mes?.¿Acaso que eran un ladrillón o que por el contrario tenías que releer cada página ocho veces?

A./ dijo...

No es una lectura pesada. Ocurre que muchas páginas se convertían en un "acontecimiento". A las siete de la mañana tiene su mérito...

Alberto Bustos dijo...

Me he tomado la libertad de coger un ejemplo para mi blog. Felicitaciones por el tuyo. Te sigo

Embajador en el Infierno dijo...

Alberto- Me has dado un susto de muerte. Por un momento pensé que había metido seriamente la pata ortográfico-gramática (generalmente suelen ser faltas leves).

No me apetece nada que me sigas, ahora tendré que pensar antes de escribir. ;-P

hjg dijo...

Hay que decir que el artículo de Rubén Darío, aunque generoso e influyente, no muestra mucho conocimiento de Bloy (cosa previsible en esos años), ni de su vida ni de su obra; datos de segunda mano, unos cuantos malentendidos e ingenuidades (sobre todo la referida a su "vida íntima" que Rubén Darío parece creer inmaculada).

Embajador en el Infierno dijo...

Hernan- Sin conocer nada de la obra de Bloy el artículo de Rubén Darío me pareció casi "periodístico" y sin embargo me animó bastante a seguir con la lectura.