jueves, marzo 13

Libros: Habíamos ganado la guerra

Existe una categoría de libros a los que he intentado asignar una especie de denominación clara, corta y sonora pero que no me sale. Una especie de "best seller para gente con pretensiones" o algo asi.

Generalmente, son memorias o cuasi memorias escritas por personas de indudable capacidad que tienen como principal objetivo reforzar las convicciones morales, ideológicas, políticas o culturales de una determinada parroquia.

Las más de las veces estos libros, que están escritos con prosa agil y bien compuesta, no pasan de los topicazos al uso, y en algunas ocasiones (vease este por ejemplo) resultan casi groseros de lo ridículo. Sin embargo, el nombre del autor y algún que otro pasaje de supuesta "profundidad" otorgan al lector una especie de tranquilidad de estar leyendo algo "con caché", algo de lo que pueden presumir ante el cuñado y darse el pisto de culturetas.

Estos libros me cabrean hasta reventarme la úlcera.

Sobre todo cuando están escritos por gente a priori solvente, de la que se espera una narración con mensaje, o con cierta visión original de los hechos, o algo por el estilo de donde uno pueda aprender alguna cosa por mucho que la cosmovisión del autor esté en las antípodas de la del lector.

Pues este es uno de esos libros.

Por las críticas y comentarios que había husmeado por aquí y por allá me esperaba muchísimo más. Estoy convencido que la Sra. Tusquets tiene una experiencia vital y cultural la mar de interesante, y no me cabe duda que cuenta con suficiente bagaje literario como para escribir estupendamente. Pues no.

Se conforma con adobarnos la clásica historieta de la pijita barcelonesa rebelde con un par de estupideces insultantes (por lo estúpidas) sobre la religión y los curas. Una puñetera decepción.

Y aqui una de dos: o la señora Tusquets está mintiendo miserablemente o es una analfabeta de tomo y lomo. Lo digo sobre todo por una especie de afectado desconocimiento sobre la religión donde se hace unas preguntas retóricas que mi hija de 10 años puede responder sin despeinarse. Por no entrar en el desconocimiento que afirma tener acerca de personas de su propia familia (Juan Tusquets, particularmente) y en ese ámbito, sobre determinadas cuestiones que yo (y me figuro que cualquiera que sepa un poco de la España republicana) conoce perfectamente.

En fin, el libro es entretenido. Una especie de Vizcaino Casas a lo progre, pero sin la gracia del valenciano. Y además no se me quita la sensación de que me están mintiendo y tomando el pelo.

Nada, que me ha cabreado el librito de las narices.


7 comentarios:

Yurremendi dijo...

A la hoguera.

Orisson dijo...

Pero... ¿tiene algo que ver el título con el contenido del libro? Es decir, el "Habíamos ganado la guerra" refiriéndose a los rojos pues digamos que no se lo creían ni ellos hasta hace muy pocos años. De hecho el rencor y el enconamiento contra todo lo que signifique España o español proviene en mucha parte de la paliza que les metieron los nacionales (la única vez que el comunismo ha perdido una guerra convencional).

Pero, vamos, que se despida la señora Tusquets de que colabore en el engrandecimiento de su cuenta corriente.

Un saludo

Dhavar dijo...

Embajador:

Pues nada, a quemarlo, que el Invierno se acaba. (Dolido me tienes con lo del "Club de La Lucha".No dudes que me vengaré cumplidamente)

Embajador en el Infierno dijo...

Yurremendi/Dhavar- Me da pereza hasta para echarlo a la hoguera.

Orisson- No, la jugada es que la señora Tusquets pertenece a la burguesía franquista catalana. Pero en un momento de su vida tuvo una revelación y se cayó del caballo. El título viene de que su familia (y ella hasta que se cayó del caballo) eran franquistas.

Orisson dijo...

¡Ah! Una demócrata-de-toda-la-vida. Acabáramos.

Un saludo

Anónimo dijo...

A mí también me ha decepcionado este libro. Para empezar, está muy mal escrito.

Embajador en el Infierno dijo...

Anónimo- No te cortes, cuéntanos más cosas.