lunes, abril 21

Parece que fue ayer (VIII) : Pressing catch en el cambio de era

theodosia El emperador Septimio Severo hizo construir el Hipódromo más de un siglo antes de que Constantino el Grande diera su nombre a la nueva capital del reino, la antigua Bizancio (...). Se decía que ambos partidos, los Azules y los Verdes, se habían fundado en tiempos de la antigua Roma. El propio emperador había nombrado a los jefes de ambas facciones, siendo después elegidos los siguientes por sus partidarios de rango inmediato inferior. Estos partidos empleaban a gran número  de personas; al servicio tanto de Azules como de Verdes había músicos, domadores de osos, poetas y escribas.

Los emperadores llegaban, reinaban y se iban, pero la influencia de los caudillos de ambos partidos seguía inalterable. Su poder era,mayor que el de los principales dignatarios del palacio imperial (...).

Muchos miles de espectadores llenaban los graderíos. Se abrieron las cestas, los niños se pusieron a saltar por las gradas, y abajo, en la pista, los Azules y los Verdes se turnaban para entretener al pueblo de Bizancio. Salieron animales amaestrados, y los bufones bromeaban sobre acontecimientos actuales. Era posible que también salieran poetas laureados a leer sus rimas, pero muchas veces bajaba antes a la arena un miembro de la multitud, para dirigirse al pueblo bizantino en busca de ayuda en su desgracia. Entonces la pista se convertía en tribunal. El gentío sentenciaba o absolvía, y era precisamente en estas ocasiones delicadas cuando las pasiones se desbordaban y los oficiales de palacio debían ponerse en guardia.

Los caudillos de ambos partidos habían recibido de palacio unos días antes la orden de evitar cualquier cosa que pudiese enardecer al pueblo y avivar el rescoldo de su descontento. Aparecerían los mejores conductores de carros, aquellos cuyos nombres cantaban los poetas. Vendrían los cantores cuyas voces conseguían apaciguar y serenar a los hombres.

También actuarían danzarines y músicos. Se recurriría a todo cuanto pudiese conjurar el peligro.

(Tomado de "Rávena fue la tumba de Roma" de Laszlo Passuth)

 

Con toda nuestra ciencia y todo nuestro progreso, lo cierto es que en lo esencial no hemos avanzado nada: seguimos siendo una enorme masa informe dispuesta a ser manipulada.

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Gracias a Dhavar por haber hecho saltar la liebre.




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4 comentarios:

Sambenito dijo...

A mí lo que me ha supuesto una revelación de grandes proporciones ha sido lo de los domadores de osos...

Embajador en el Infierno dijo...

Si, por desgracia eso se ha perdido. Ahora el "emperador" se dedica a matarlos cuando están borrachos. Pobre Mitrofan, víctima de la ilegitimidad liberal.

AMDG dijo...

Por cierto, una vez los bandos estuvieron a punto de destruir la ciudad.

Embajador en el Infierno dijo...

AMDG- En el libro de referencia se ve que eran bastante animales, y cometían auténticas masacres entre ellos.