lunes, mayo 26

Rajoy no es el problema

La cosa se está poniendo interesante de verdad. Parece que el entorno losantiano se ha cansado de la aparente indecisión de Esperanza Aguirre y ha decidido cambiar de "campeón". Y para el anuncio han reclutado nada menos que ha Gabriel Elorriaga que se descuelga hoy con un artículo-puñalada contra el que todavía es su jefe de filas.

Mucho y muy convincentemente le han debido prometer a Elorriaga para que pegue este salto.

El artículo, por lo demás, es bastante insulso. Habla de que tienen muchas ideas y muy buenas, pero no da ninguna. Advierte eso si que:

"El debate en nuestro congreso, por lo tanto, no será ideológico, sino estratégico, y en esos términos es como se debe analizar."


Lo que traducido al cristiano quiere decir que hay que montar mucho alboroto, cambiar las caras, esencialmente para que lo fundamental no cambie.

Y aqui es donde se entiende toda la exitosa estrategia de personificación del problema en Rajoy. Cosas del mesianismo hispánico. Ahora según parece el liberalismo mediático-pepero quiere proponer a Juan Costa como alternativa. Su aseada pinta y su condición de antiguo alumno de la Universidad de Navarra seguramente contribuirá a afianzar la lealtad de la derecha-de-toda-la-vida.

A mi me parece demasiado joven y demasiado desconocido como para tener éxito en su envite. Pero ¡oye! lo mismo pasaba con Zapatero enfrentándose a todo un zorro viejo como Bono, y mira tú lo que pasó.


42 comentarios:

mjack dijo...

Juan Costa es lo suficientemente conocido en determinados ámbitos profesionales. Pregúntele usted a cualquier funcionario de Hacienda -inspector a ser posible- por la solvencia política y/o profesional de este elemento, pregunte, y verá cómo echan pestes de modo unánime. Sé de gente muy conservadora que conociendo su calaña sería capaz de votar sociata con tal de que este sujeto no llegue a nada en lo político.

Embajador en el Infierno dijo...

Mjack- Entre mis amistades y círculo cercano no tengo, que yo sepa, a nadie que sea funcionario de Hacienda. Nada personal contra esos probos funcionarios, pero bueno cuanto más lejos mejor.

De modo que como no tengo posibilidad de informarme por mi mismo a lo mejor me puedes dar más datos.

Ignacio dijo...

La jugada esa es de "perfil bajo" es dcir poner auno que parzca muy eficiente yh muy tecnico y muy eficaz, u buen burocrata o algo asi; han perdido por todas partes tod y ahora quieren hacer humo y vnder eficacia a falta de principios: en bas a "soy un buen gestor" gestionar culquier animalada. A falta de principios, hmo, mierda, robo y corrupción.
Hace bien Losantos si se está aprovechando de la jugada: va en la esencia del negocioÇ; quien sea "fiel" a Losantos es cosa de él, pero la gente cada dia calibra mejor lo que sí y lo que no.
Pero la ecuación es clara: más odio cause en la izquierda, mejor candidato será.



Mis saludos sra. Embajadora.

Ignacio dijo...

Perdona la caligrafía, teclado extranjero

Claudio dijo...

Juan Costa no me gusta.

POr cierto, te paso un post que te gustará. Hace referencia a dos artículos de El Manifiesto. Com sobre el Rey

Embajador en el Infierno dijo...

Ignacio- Bueno, desde el punto de vista posibilista y efectista, y teniendo en cuenta la crisis que ya está aqui, parece lo correcto apostar por un chico pulcro, bien educado y con pinta de gestor eficiente ¿no?.

100% de acuerdo con lo del odio de la izquierda. Penoso.

Claudio- ¿Y a ti porque no te gusta Costa?. Miro esos artículos muchas gracias.

Nicolás V. dijo...

No deja de ser curioso que con el mismo odio e insultos propinado por los medios de la iglesia hacia Zapatero sean utilizados ahora en contra de Rajoy, creo que el utilizar a las victimas y el terrorismo es arma de batalla sea cual sea su enemigo.

En fin, el odio vende y la iglesia saca beneficios de ello.

mjack dijo...

Pues eso, que al decir de los que lo han tratado, de buen gestor tiene sólo la pinta, "es un completo desastre", afirman en plan suave, y ya digo que quienes me han hablado así de este tipo son gentes de tinte conservador, nada sospechosas de antipeperismo. Si no trata usted con gentes de Hacienda -y bien que hace- pregunte por gente que anduviera en el fugaz y ya extinto ministerio de ciencia y tecnología, que allí también hizo de las suyas.

UFR dijo...

Costa me parece un hombre-torpedo. Sigo apostando por el valenciano, que continua agazapado mientras dura el bombardeo. ¿leiste en La Vanguardia de este fin de semana la lista de amiguitos de Camps?

Embajador en el Infierno dijo...

mjack- ok, entendido.

UFR- A ver si me puedes poner un enlace sobre eso. Es que hace ya años que no leo periódicos.

UFR dijo...

Te lo escaneo y te lo envio, que ya lo han quitau.

Yo por contra soy adicto a la prensa, voy leyendo de todo, menos El Mundo, que el sadomaso me supera.

H dijo...

Para construir primero hay que destruir.

Seneka dijo...

Hartos, qué Hegeliano suena eso ¿no?

Embajador: el melodrama este de "Aquí no hay quien mande" del PP está empezando a ponerse muy aburrido, y yo no veo una pieza de recambio clara. FJL le tirará los tejos compulsivamente y sólo de modo temporal (o sea, circunstancial e interesado) a cualquiera que ponga chinas en el camino de Rajoy. Y candidatos al estrellato mediático hay un webo en el PP, a lo que se ve.

Por lo demás, el partido tiene sus reglas, mecanismos y procedimientos, y no creo que lo que hagan o digan FJL y sus huestes pancarteriles de Génova (por cierto, si me ciño a las imágenes que he visto son todos de la generación del FJ) contará poco. Toda esta tormenta, a quien más beneficia es a ZP y sus mangantes. O, si se quiere, a todos los adoradores del sistema, que se les desmorona entre las manos y están pensando en la próxima jugada. O algo así.

Seneka dijo...

Por cierto, te alabo el buen gusto respecto al tema de la prensa. En lo que a mi respecta, es posible que desde que terminé la carrera haya comprado siete u ocho ejemplares de algún periódico en el quiosco.

(los de los avions y similares no cuentean, claro ;) ).

Embajador en el Infierno dijo...

UFR- Arriba tienes mi dirección de email. No te olvides.

H- Eso es lo que han dicho los revolucionarios de todas las épocas, para volver a caer una y otra vez en los vicios que denunciaban.

Seneka- ¿De la generación de FJ?. Y de la de su abuelo también. Sin duda todo esto beneficia al PSOE, que duda cabe. Exctamente igual que la crisis del PSOE benefició al PP. A mi me entretiene. ¿Que quieres, desde que quitaron "el tomate" no soy el mismo?.

Encuentro opiniones y visiones de la jugada mucho más interesantes en los más de 100 blogs que sigo, que en la cultura periodística "enlatada" y muy independiente.

Seneka dijo...

Me refería al Frente de Juventudes (FJ). Y, además, literalmente.


Tienes razón en lo que dices sobre la opinión de la gente en los blogs. Y es una ocasión más de encuentro, siquiera sea virtual, qué duda cabe. Pero es que a mi me exaspera la cantidad de gente que está empeñada en dar crédito al teatrillo, sobre todo cuando se intenta explicar el fenómeno según coordenadas "ideológicas y de principios".

De lo del Tomate ya te habrás confesado ¿no?.

Tumbaíto dijo...

Están ocultando al elefante blanco.

Mi apuesta: Aznar presidencia del PP y Pizarro, dirección del grupo parlamentario.

Claudio dijo...

Pos... ¿no te lo decía yo? No me gusta Juan Costa. Ahí va la noticia:

La mujer de Juan Costa es titular de la empresa que organiza el XVI Congreso

Embajador en el Infierno dijo...

Seneka- ¡Acabáramos!. Frente de Juventudes.....

Yo estoy aqui para desmitificar el pressing-catch paralelo y mostrarlo como lo que es: una pelea de gallos.

Por lo del tomate no me confesado, al contrario, creo que es sumamente positivo. Mientras las personas nos entretengamos con las desventuras de la Pantoja no nos dedicaremos a criticar a la vecina del 5º. Mal menor que le llaman, je, je..

Tumbaito- Mira que he pensado eso que tu dices, pero Aznar está viviendo demasiado bien gracias al Sr. Murdoch y no me parece a mi que le de ahora por volver a las puñaladas. En cuanto a Pizarro, está más muerto que el abuelo Patxi.

Claudio- JOJOJOJOJO, a eso se le llama "hacerle la cama" a uno. Que fuerte. Ya verás cuando en medio del discurso de Rajoy se le apague el micrófono, o se le oiga con voz de falsete, o haga ruidos de pedorreta. Tremendo.

Tumbaíto dijo...

¿Pizarro muerto? Yo le veo muy vivo detrás de todo esto sin salpicarse lo más mínimo y con su acta de diputado.

Tumbaíto dijo...

Y por cierto, los beneficios de Aznar son por y si no son estos serán otros.

Embajador en el Infierno dijo...

Tumbaito- Pizarro no es un hombre del PP, es alguien que han traído de fuera para echar una mano, pero no le veo yo con capacidad para lograr apoyos dentro de un partido donde muy pocos le conocen. Y por lo demás su papel en la campaña electoral, y sobre todo en los debates fue muy cuestionable como poco. No creo que tenga buena prensa.

LUIS AMÉZAGA dijo...

El problema es que los ciudadanos no elegimos a los líderes de los partidos, ni a los segundos, ni a los terceros. Y que el debate ideológico les da pereza a muchos de ellos.

Tumbaíto dijo...

Soy de la opinión de que la determinación "ser del PP" la cumplen mejor individuos que están fuera del PP que dentro del PP.

Por ejemplo, Soraya estará muy dentro del PP pero es tan del pp como yo nórdico.

Pizarro cometió un error muy grave: dejarse asesorar por el grupo elorriaga. Etre otras cosas ese asesoramiento implicaba asumir una posición imposible la de abogado del gobierno Aznar y fiscal del gobierno zapataero.

Imposible muy especialmente en política económica pues son la misma.

Embajador en el Infierno dijo...

Luis- Es aún peor: no es que les de pereza, es que no saben ni lo que es.

Tumbaito- Cuando digo "ser del pp" me refiero a pertenencer al aparato del partido, no es una mención a una pertenencia sociológica.

Pizarro no tiene apoyos en el aparato del partido más allá de Elorriaga y algún otro iluminado, por lo tanto no es del PP, es decir, creo que tiene poco que hacer.

Y no nos engañemos, Pizarro es sin duda un lince en la política empresarial (porque de conocimiento de economía anda más bien pez) pero la política de partidos es otra cosa, porque tienes que tener el apoyo de algunos otros aparte del consejo de administración.

Tumbaíto dijo...

Si pertenecer al PP es pertenecer al aparato del partido, entonces el aparato del PP es muy poco del PP (algo muy óbvio, por otra parte).

Se equivoca muy mucho en dos cosas:
i)Pizarro no está en el PP por los elorriagas sino pese a los elorriagas.
ii.)Los conocimientos de economía de Pizarro son excelentes. Siempre me ha hecho mucha gracia eso de que alguien es un fantástico empresario y un pésimo economista.

Muy especialmente cuando ser empresario crea riqueza y ser un magnífico empresario supuso en europa ser un magnífico keynesiano durante décadas (lo que supuso dominar el arte de comerse el trigo destinado a sembrar) y ahora, supone ser un magnífico neoclásico (lo que supone que el dinero valga tan poco que todo el universo-mundo es incapaz de contener todo el dinero necesario para comprarse una piruleta).

(Ya que estoy: ¡muerte a neoclásicos y keynesianos! ¡viva la escuela austríaca (antes de Salamanca))

Tumbaíto dijo...

Perdón, en vez de: "y ser un magnífico empresario supuso en europa" debí escribir "y ser un magnífico economista supuso en europa".

Embajador en el Infierno dijo...

Tumbaito- Yo no digo que en toda circunstancia y lugar "pertenecer al PP" deba entenderse como la pertenencia al aparato del partido. Lo que digo es que en este caso particular que nos ocupa yo daba esa particular interpretación a efectos de hacer una valoración sobre la viabilidad política de un personaje. ¿Se entiende
ahora?.

Pizarro no es ni empresario ni economista. Aparte de su paso por "Pizarro y Recoder" (conocida sociedad de valores de años atrás y que efectivamente gestionaba Recoder hasta que se la vendieron a Barclays) no se conoce ninguna actividad empresarial del Sr. Pizarro. Si que se conocen (y mucho) sus actividades como directivo (que no tiene nada que ver con ser empresario)
de varias empresas.

Yo que soy empresario, economista (a mi pesar) y he sido durante muchos años directivo se de lo que estoy hablando. El que digas: "Siempre me ha hecho mucha gracia eso de que alguien es un fantástico empresario y un pésimo economista." delata a las claras que tienes un conocimiento más bien superficial del asunto (por no sonar demasiado ácido). Pero vamos, que basta con echarle un vistazo al famoso debate con Solbes para darse cuenta lo justito que anda Pizarro de conocimientos. Y eso te lo dirá cualquier economista sensato, sea del PP, del PSOE o de Partido Madrileño de Liberación.

Por lo demás creo que tiene usted una concepción bastante estrecha de lo que supone ser un buen economista.

Me deja eso si con la duda de gracias a quien está Pizarro en el PP, porque a ese tendrían que condecorarle..... los del PSOE.

Tumbaíto dijo...

No. En absoluto: detesto los expedientes ad hoc. Si se postula un conjunto se apechuga con la relación de pertenencia.

Sólo se puede tener un conocimiento superficial de la economía. Si es profundo, no es de economía.

Pero quizá estoy equivocado. Supongamos que en unos añitos la crisis es tan salvaje que los economistas deben abandonar las políticas neoclásicas (abandonarlas de una manera tan lamentable y vergonzosa como tuvieron que abandonar las suyas los keynesianos en los setenta demostrando tener los conceptos cogidos con clips), ¿aceptaría que quién hoy supiese economía no tenía ni zorra idea?

Embajador en el Infierno dijo...

Tiendo a considerar que un buen economista es aquel que es riguroso en el análisis. Aunque un análisis riguroso no tiene que ser necesariamente acertado y lo mismo se aplica a las soluciones que derivan de dicho análisis.

La economía es una "ciencia" demasiado moderna como para pedirle ciertos excesos, por ejemplo la capacidad de adivinar el futuro sin fallos. Por eso precisamente creo que la "economización" de la política es un dislate.

Seguro que Hipócrates era un médico excelente, y tiendo a pensar que lo era por el rigor de su análisis con los limitados medios a su alcance, aunque sin duda se equivocara en algunas de sus soluciones.

No me adhiero a ninguna escuela de pensamiento económico. No creo que ninguna tenga la piedra filosofal. Me parece que cada una, excepto la marxista por ser pura ideología, han aportado cosas interesantes en el esfuerzo común por comprender el comportamiento económico del hombre.

Yurremendi dijo...

Embajador dixit: "...cada una, excepto la marxista por ser pura ideología, han aportado cosas interesantes en el esfuerzo común por comprender el comportamiento económico del hombre."

A los economistas siempre les hago la misma pregunta y ninguno hasta la fecha me ha sabido responder otra cosa que vaguedades. Te la hago a ti: Cómo se entiende que una de las empresas más poderosas de la tierra se dedique a vender un jarabe marronáceo y empalagoso que no sirve absolutamente para nada, ni siquiera para quitar la sed, que no tienen nigún valor intrínseco (el envase cuesta más que el contenido) pero que se bebe desde la Patagonia hasta el Ártico,pasando por el Amazonas, las estepas de Mongolia y las Islas Fidji?

Embajador en el Infierno dijo...

Yurremendi- Sospecho que tu ya tienes una respuesta a la pregunta. De modo que lo mejor será que me la cuentes y luego la discutimos.

Yurremendi dijo...

Yo no soy economista, Embajador. Desde la perplejidad (a veces un tanto fingida, todo sea dicho) le hago esta pregunta a un economista para que me ayude a "comprender el comportamiento económico del hombre".

Dame una respuesta, si la tienes, y luego la comentamos.

(Pero te advierto que desde mi ignorancia te puedo hacer más preguntas...)

Embajador en el Infierno dijo...

Yurremendi- Ya he dicho antes que soy economista a mi pesar. Yo no tengo la respuesta (nunca he pensado mucho en el tema), como mucho te puedo ir dando sugerencias y a base de debate podemos llegar a algo.

Para que un producto tenga éxito no tiene necesariamente que servir para algo tangible y claro. Se me ocurren muchos otros productos que no sirven para nada tangible y han tenido éxito. Por ejemplo las pulseritas esas de goma de colores que lleva ahora tanta gente. O la "cocina" de Ferrán Adriá.

Creo que detrás del éxito de Cocacola hay tres elementos: a)capital, b)publicidad y c)sistema de distribución. A lo mejor puedes añadir un cuarto que sería el hecho de que en un principio se fabricaba con hojas de coca, pero no me voy a meter en eso.

Para tener éxito empresarial es bueno disponer de un buen producto (y podemos extendernos años acerca del concepto de "buen" producto) pero es casi tan importante la capacidad de distribución, entendida como la capacidad de llevar el producto a las mentes y a las casas de los consumidores.

Fabricar un prototipo o un producto a pequeña escala suele ser lo más sencillo. Lo más complejo es la publicidad y distribución masiva. Para ambas cosas se necesita capital. Y eso fue lo que le ofrecieron al Sr. Pemberton una vez que había cosechado éxito a pequeña escala distribuyendo su producto desde su farmacia de Atlanta.

Cocacola dedica cerca del 10% de su cifra de ventas a publicidad (casi 3000 millones de US$- una pasta), lo cual creo que da una idea bastante aproximada de la importancia de este asunto. Esto, claro está, significa una barrera de entrada muy considerable para posibles competidores. Es decir, cocacola logró crear una necesidad a base de un producto agradable al gusto y de ser machacones en la publicidad. Meterse en ese mercado y robarle clientes a cocacola no es nada sencillo porque necesitas un producto tan bueno o mejor (al parecer de los consumidores) y una inversión brutal en publicidad.

La otra cuestión es el mismo sistema de distribución de cocacola a base de pequeños embotelladores locales que son semi-autónomos y donde tipicamente gran parte del capital está en manos de inversores o empresarios locales. Esto supone para la casa matriz una necesidad menor de inversión a la hora de expandirse y de mantener posiciones, y de nuevo es una barrera considerable para posibles competidores.

Ahora bien, se tiene la estúpida costumbre cuando se estudian casos de éxito de no estudiar comparativamente los casos de fracaso.y creo que de esta manera se pierde mucho de la historia. No tengo duda que por el camino ha habido otros muchos señores Pemberton que tenían un producto agradable, a lo mejor hasta capital y un buen sistema de distribución pero que la cagaron irremisiblemente por cualquier causa. Conocer estas causas nos daría una idea mucho más completa acerca del éxito de cocacola. Yo no las conozco.

Yurremendi dijo...

Embajador- Muchas gracias por la respuesta; ahora me toca a mí. Tú has enfocado el tema desde el lado de la economía de empresa, que es, a mi modo de ver, una especie de know-how (en sentido lato), una especie de saber operativo, en este caso, el saber operar con beneficio en el marco de una determinada economía. La cuestión es entender el « comportamiento económico del hombre » que hace posible precisamente esa economía de empresa. El presupuesto de un comportamiento económico racional sobre el que se construyen los modelos clásicos del capitalismo liberal, o de la economía del mercado, es desmentido por los fenómenos del jarabe de cola, las pulseras de colorines y miles de ejemplos más. De hecho, yo diría que es cada vez más difícil, en el estado actual de la economía occidental, encontrar comportamientos económicos racionales. Tampoco los modelos fundamentados sobre la satisfacción óptima de las necesidades básicas tienen mucho que decir en una economía - que Galbraith denominaba the economy of opulence- que se nutre de pseudo-necesidades. Mi impresión es que la distinción fundamental ha de hacerse siguiendo un doble criterio : 1) distinción entre una economía de la « pobreza » (que no de la miseria ni de la mera subsistencia), y una economía de la riqueza, que es en la que vivimos, y 2) distinción entre una economía integrada en la sociedad, y una economía disociada de la misma, que es la nuestra (luego explicaré a qué me refiero exactamente). Según el primer criterio, en una economía de pobreza el comportamiento económico tenderá a satisfacer las necesidades básicas de manera racional, o razonable, pero entendiendo la racionalidad del comportamiento económico como la buena adecuación entre los fines económicos (cubrir las necesidades básicas de alimentación, vestido y vivienda) y los medios disponibles. Una « buena adecuación » presupone en primer lugar la eficacia (las necesidades serán efectivamente cubiertas) y en segundo lugar la eficiencia (lo serán con el mínimo coste económico posible). La eficacia es una condición necesaria, la eficiencia es una tendecia deseable, una « optimización ».de los medios disponibles. Ahora bien, la racionalidad económica intrínseca en una economía de pobreza es principalmente una racionalidad tradicional, o empírica, no una racionalidad entendida (un tanto estrechamente) como un discurso racional abstracto, como un cálculo, ya sea individual o colectivo. Las economías tradicionales (que son economías de pobreza) son siempre racionales, en el sentido de que la experiencia acumulada secularmente ha dado con ciertas fórmulas perfectamente adecuadas el fin económico perseguido. La economía yanomami, por poner un ejemplo extremo, es ceteris paribus perfectamente racional para el fin que persigue, que es la subsistencia y la perpetuacion de la sociedad yanomami. En este sentido, creo que un modelo fundamentado en la racionalidad (definida en un sentido amplio) puede ofrecer una explicación aceptable del comportamiento económico humano, pero sólo hasta cierto punto (la tendencia humana a satisfacer las posibilidades inferiores de su naturaleza puede empujar al yanomami a adoptar comportamientos « anti-económicos » , por ejemplo, a hacer la guerra a su vecino, a la destrucción, como de hecho sucede). En una economía de la abundancia, o de la riqueza, donde las necesidades básicas –que no suponen más que una parte de la economía- están de sobra cubiertas, el margen para el comportamiento irracional es mucho mayor. ¿Qué racionalidad podría gobernar el ámbito del consumo innecesario? El consumo innecesario puede permitirse el lujo (precisamente) de no atarse a ningún comportamiento racional, de someterse sólo al capricho, ya sea individual, ya sea colectivo (y el capricho colectivo es el fenómeno de la moda). Supongo que ya habrá teóricos que pretendan explicar el comportamiento económico humano en una economía como la nuestra proponiendo modelos fundamentados en los procesos estocásticos (procesos en los que se combinan factores determinados –las necesidades básicas- y factores aleatorios –el consumo innecesario), pero la determianción de unos y otros factores se me antoja en sí misma una tarea ingente. Yo propondría tratar de establecer una correlación entre el nivel de opulencia de una economía y el grado de irracionalidad de los comportamientos económicos : estoy seguro de que a mayor opulencia, hay mayor irracionalidad, y que, por tanto, cuanto más se enriquece globalmente una economía, más difícil es comprender su comportamiento en el presente, y predecir su comportamiento en el futuro. El segundo criterio que he mencionado tiene también su importancia (y me llevará a hablar también de marxismo, ya verás). Creo que se puede distinguir, por lo menos idealmente, entre una actividad económica integrada en la vida y la cultura de una sociedad, y una « economía » disociada de una sociedad, de una cultura. Como adivinarás, lo primero apunta hacia una sociedad tradicional en la que no existe una cosa abstracta llamada « economía » (en el sentido de macroeconomía, no en el sentido original de la oikonomia, del arte de gobernar una casa próspera), una sociedad donde los comportamientos económicos vienen determinados –o condicionados- por la cultura tradicional, y donde no se ejerce una racionalidad económica disociada de la racionalidad última del orden social. Aquí, como te darás cuenta, no es « irracional » (por ceñirnos al caso europeo) la existencia de mayorazgos vinculados, ni de manos muertas, ni de esos gremios y corporaciones tan anti-económicos. El capitalismo liberal viene a romper con todo esto, precisamente porque disocia la racionalidad económica de la sociedad donde ésta se inscribe, y lo hace movida de su fascinación ante… la riqueza (acuérdate de « La riqueza de las naciones », de Adam Smith). De aquí procede el economicismo que sufrimos. La disociación de la economía con respecto del orden social tradicional supone que muchas instituciones deben ser « sacrificadas », y con las instituciones, los hombres. Una vez descubierto el mecanismo del enriquecimiento capitalista (es decir, una vez descubierto que el capitalismo puede generar mayor « riqueza » destruyendo la sociedad) los fines económicos ya no son definidos por la sociedad en su conjunto, por la racionalidad tradicional, sino que el nuevo fin económico consistirá precisamente en… la economía, en la riqueza. El marxismo que has mencionado –y acusado de ser mera ideología- es hijo directo del capitalismo liberal, y todo lo ha aprendido del capitalismo liberal, empezando por el análisis « racional » de la economía entendida como un ámbito disociado de la cultura, de la sociedad gobal. Y es que además lleva esa disociación a sus últimas consecuencias : el marxismo considera que la cultura, las instituciones, los valores, las creencias de una sociedad (la superestructura) vienen determinados por el sistema económico, y que para cambiar el sistema económico y reducirlo a un sistema perfectamente racional y equitativo, es necesario destruir las instituciones de la sociedad burguesa (y las instituciones pre-burguesas) que aún quedaban en pie. El marxismo no cae en la cuenta, sin embargo, de que su propia ciencia económica, su análisis económico racional, que no es precisamente una actividad económica, pertenece al ámbito de la superestructura, y que de acuerdo con una interpretación marxista rigurosa, el marxismo es una excrecencia del sistema económico capitalista burgués. Lo que me lleva a señalar que ninguna ciencia (aun menos la pseudo-ciencia que es la economía) puede encontrar en sí misma su propia justificación, ni siquiera las ciencias más rigurosas y « serias », como la física. El sistema económico que sufrimos no puede justificarse en términos económicos, porque la economía no puede seguir siendo el fin mismo de la economía ; y sin embargo, eso es lo que pasa, y ese el el discurso más o menos predominante en los Ministerios de Economía. El deseado fin último parece ser la opulencia, pero de alguna manera ha de decidirse para qué se desea la opulencia. Hoy por hoy, quien pone en entredicho la economía de la opulencia es considerado un chiflado. Y sin embargo, el estado económico normal del hombre es la pobreza.

En suma, yo creo que los fenómeno similares al del jarabe de cola sólo son posibles en una economía disociada de una cultura tradicional, donde el fin económico último es el aumento de la riqueza, y donde el aumento de la riqueza genera un comportamiento macroeconómico crecientemente irracional.

Pero, en fin, me he alargado demasiado (qué raro), y este no era tampoco el tema específico de la entrada.

Hache dijo...

Yurremendi, entre esto y la clase sobre los judios... ponte un blog!

Yurremendi dijo...

Hache- No te falta razón, podía haberme limitado a escribir el último parrafito, pero tengo la manía de pretender explicarme. En lo sucesivo me limitaré a escribir frases lapidarias, como el oráculo délfico.

Hache dijo...

No, por favor, me has entendido mal. Que te pongas un blog así tenemos clases destas más seguido.

Yurremendi dijo...

Ah, bueno, si lo dices medio en serio, será cuestión de pensárselo. Es que lo de la "clase" me parecía que iba con algo de ironía (y con razón, insisto). Así pues, nada de "clases", eh?, comentarios e intercambios entre amigos, eso sí.

Hache dijo...

No, nada de ironias. Lo de decirle clase a los comentarios sobre los judios era elogio. Creo que nos ha ilustrado a varios sobre cosas interesantes de las que no sabiamos ni un poco.

Embajador en el Infierno dijo...

Yurremendi- Yo también apoyo la propuesta de Hache. Quedo emplazado para contestar tu última parrafada. Estoy teniendo unos dias dificiles y tardaré un poco.

Yurremendi dijo...

No te preocupes, Embajador, no es imprescindible responder (pero tampoco está prohibido, claro). Espero que tus dificultades lo sean del género banal.