jueves, junio 26

La historia olvidada del PP: Introducción

Paul Johnson, el famoso polemista católico inglés, decía en su libro "Tiempos Modernos" que una de las mayores lacras del siglo XX fueron (son) los políticos profesionales. Estos no viven tanto por y para la política sino de la política. Su objetivo en la vida consiste simplemente en la consecución y disfrute (en su caso) del poder. Para ello organizan complejas tramas, que bajo capa de inexistentes principios e ideas, están exclusivamente dirigidos a la obtención de dicho poder. Son los llamados "partidos políticos".

El votante medio no acaba de entender esto, como no acaba de entender que el futbol es, hoy en dia, un negocio que se alimenta de las artificiales y absurdas (Mea Culpa!) filias y fobias de unos y otros.

El Partido Popular no solamente es una de esas complejas tramas, sino que probablemente sea, en la situación actual de España, la que se pueda tomar como más excelente ejemplo de la habilidad de los políticos profesionales. En tanto que otros partidos políticos (PSOE, PCE, PNV) han tenido que abandonar con el tiempo y de forma más o menos transparente al menos parte de sus antiguos presupuestos ideológicos, en el Partido Popular este caso no se ha dado, puesto que dichos presupuestos nunca han existido.

Me propongo en una serie de entradas, cuya frecuencia de momento ignoro, dar a conocer la historia olvidada del PP con el objeto de mostrar como esta organización no ha sido más que la útil herramienta para el encumbramiento de sus dirigentes, particularmente el de su fundador Manuel Fraga.

Permanezcan atentos a sus pantallas.


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7 comentarios:

H dijo...

(Off topic) Te invito a unirte a esta iniciativa.

Eduardo Cabrera dijo...

Íbamos bien... hasta que nombraste el fútbol :) Y no te falta razón, pero el fútbol es mil veces más que eso. Es arte y belleza estética y emoción y talento y tensión y riesgo y lógica y falta de ella. Y lo que tú dices también, claro. Y cosas mucho peores.

Interesantísimo preludio de post, por cierto. Permanezco muy atento.

Un saludo

Anónimo dijo...

Un pelín forzado.

Primero, porque chestertonianamente hablando no tener principios, ya es tener principios.

Segundo, porque el PP sí que tiene principios, aunque inconfensables en un país de tradición católica, por lo que los oculta para no tener que enseñorearlos, de modo que la gente de bien concluye erróneamente que no tienen principios.

Tercero, porque los políticos profesionales los encontramos ya en el XIX.

Cuarto, porque los políticos profesionales son, de largo, los menos dañinos de la clase política. Un político para la política o por la política es infinitamente peor. Los primeros pecan por la carne pero estos últimos por el espíritu.

Y quinto, porque yo no me tomaría demasiado en serio Tiempos Modernos, de largo el peor libro de Johnson, reconfirmado por el hecho de ser el libro de cabecera de Aznar y su alter ego Pío Moa.

Ahora bien, todo lo que sea difamar al PP, aunque les calumniemos, me parece un caso evidente de mal menor así que A POOORRR EEELLLOSSS OOOEEEE AAAA POR EEEELLOOOOOOSSSS OOO EEE AAA POOORR EEELLLOS OOEEEEEEEE A POR ELLOS EEEOOOOEEEE.

bitdrain dijo...

Interesante se pone la cosa...

Por cierto, España a la final ;) Esta vez sin ayuda de San Iker :D

Al Neri dijo...

Completamente de acuerdo con la entrada. Eso sí, yo distinguiría varias épocas en lo que se refiere a partidos políticos. Ha habido un tiempo en España, hasta la guerra civil, en que sí existían los partidos ideológicos, que defendían valors y principios. Desde la Transición sin embargo, el monopolio es de los partidos-masa, que se parecen mucho a lo que Embajador dice del fútbol, y de los que el AP-PP es un buen ejemplo.

En cualquier caso, los partidos de cualquier época me parecen un invento siniestro por mil razones.

Tumbaíto dijo...

Creo que es una buenísima perspectiva. De hecho, es la que subyacía en anteriores entradas sobre mari complejines, ¿verdad?

Embajador en el Infierno dijo...

H- Me lo leeré y diré algo. Gracias por llamar mi atención sobre este tema.

Eduardo- Precisamente. Con la política pasa lo mismo. Es mucho más que "eso", pero nos la han adulterado. Como el fútbol, que sin perder ciertos alicientes estos se han diluido en cosas peores.

Anónimo- No lo creo.

Concretamente:

Primero y segundo- Por supuesto podemos pasarnos varias semanas cortando un pelo en cinco partes iguales, pero sabes perfectamente lo que quiero decir como también sabes que llevo razón.

Tercero- Y seguramente antes si buscamos con atención, pero su eclosión se produce en el siglo XX.

Cuarto- Por, para y de son clases de políticos profesionales. Discutir sobre cual es el más dañino es, de nuevo, un debate estéril.

Cinco- Por muchas razones (la observación anterior es una de ellas) creo que Tiempos Modernos es un gran libro. Tiene sus defectos como cualquier libro. no he leído ningún otro de Johnson, de modo que no puedo decir si es mejor o peor que otros. El hecho de ser libro de cabecera de Moa y Aznar no me dice nada. Si que me jode, y mucho, que los de Homo Legens lo reeditaran prologado por Aznar, por eso no compro libros de Homo Legens.

Yo procuro ni calumniar ni difamar a nadie. A lo mejor es usted quien, con esa observación, me está calumniando a mi.

Bitdrain- Asi de ágil iba a funcionar la delantera si no tuvieran un muro en la parte de atrás, no te jode.

Al Neri- Lo de los "partidos-masa" es muy apropiado. E intuyo que el problema de la dilución de calidad por masificación a todos los niveles es complicado de resolver. Pero es probablemente uno de los pilares de todo el asunto.

Tumbaíto- Es posiblemente lo que subyace en casi todo lo que escribo sobre política. Porque lo que digo del PP es muy aplicable a todo el resto del espectro con las diferencias de matiz ya apuntadas.