miércoles, octubre 22

Presentación, sorpresa y decepción

Me interesa la estética en cuanto a la ética que refleja. Me interesan las formas en cuanto que capaces de llevar en volandas a la esencia. Toda estética refleja una ética, y toda forma refleja una esencia. Incluso la estética por la estética o la ausencia deliberada de formas reflejan una (triste) ética y una (pobre) esencia.

Un amigo me invita a la presentación de un libro. Me parece una alternativa atractiva ante lo que habitualmente hago para desenchufar un poco de la rutina cotidiana. Recabada la autorización de la superioridad, voy.

El libro es una novela de ambientación contemporánea. Esas dos características hacen que sea poco probable que llegue a hacerme con él. Sin embargo el autor me suena de algo y me digo a mi mismo que estoy dispuesto a dejarme convencer.

Gente guapa, aseada y arreglada. Bar limpito y libre de humos. No es precisamente lo que a mi me pone en situación, la verdad. Llego algo tarde. Acaba de hablar uno de los presentadores, el otro empieza. Es un tio más o menos de mi edad. Me suena la cara pero no le pondré nombre hasta el final de la presentación.

Me pone de muy mal café. Inmediatamente me viene a la cabeza el sindrome de Peter Pan. Oye, está bien que tengas buenos recuerdos de tu juventud, pero esa añoranza que destilas se me hace sospechosa. Seguidamente muestra su alivio, bastante sobradito, por que el autor haya evitado siquiera utilizar parcialmente las preferencias políticas como parte de la descripción de los personajes. Resulta que uno entiende las preferencias políticas, no como preferencias partidarias sino como cosmovisión. Malamente se va a entender a un personaje si no se conoce su cosmovisión.

El tío lo niquela diciendo algo asi como que a una persona se la define por sus gustos musicales, los bares a los que va y por no se que otra cosa. He visto a Campanilla revolotear animosa y encantada de haberse conocido.

Te felicito, has conseguido que deteste el libro sin antes haberme enterado de que va.

El libro es La calle de la luna, el autor Kiko Mendez-Monasterio, y el fabuloso presentador David Gistau.

A Gistau le leí con mucho interés hasta que me aburrí. Quiere ser la versión derechista de Umbral, pero le falta porte. Un esteta. Una pérdida de tiempo.

22 comentarios:

Seneka dijo...

¿Un dilettante?

Liberanos Domine.

Orisson dijo...

He de decir, con tu permiso, Embajador, que a mi Gistau me gustaba hasta que se vendió quizás necesariamente al peperismo patrio. Pero el estilo me gusta.

Y Méndez-Monasterio, al que tuve la suerte de conocer, me parece un tío estupendo, pero difícilmente pueda leer un libro suyo. Al menos entero. Y las razones me las guardo.

Un saludo

bitdrain dijo...

¿Estética vs ética? ¿Cosmovisión? No sé, me suena demasiado simplista.

Saludos.

Embajador en el Infierno dijo...

Seneka- Te rogamos, oyenos.

Orisson- El estilo no me disgusta, pero es que solo es eso: estilo.

Por cierto, ya me estás poniendo un mail solo para mis ojos y en estricta reserva y confidencialidad con tu opinión sobre Mendez-Monasterio. Yo no le conocía, no he leído nada suyo y por tanto no opino nada. El que me ha cargado es el otro.

Bitdrain- Eres tu el que lo simplifica. Yo no he contrapuesto ética a estética, sino todo lo contrario.

Y por cierto, esto es un blog, no la Summa Theologica.

Perlimplín dijo...

A mí también me invitaron y, con todo respeto, tenía cosas mejores que hacer que ir a La Botellita a perder una hora de disertación sobre un libro cuyo título indefinido sospecho que da una medida del mismo...

Y Gistau, mucho ruido y pocas nueces.

Orisson dijo...

¿Que la presentación fue en La Bote? Madre, Embajador, a qué sitios vas: reducto de lo más requetepijo de Madrid, la única persona agradable es el puerta. En serio.

embajador dijo...

Perlimplín- Bueno, no he contado la parte buena: me encontré con unos cuantos conocidos y tuvimos una charleta de lo más interesante sobre Carl Schmitt.

Orisson- Yo pensaba que los datos ofrecidos eran más que suficientes como para hacerse una idea bastante aproximada del ambiente que se respiraba. Obviamente tengo que trabajar más mi capacidad metafórica.

Estoy esperando ese mail: embajadorenelinfierno [arroba] yahoo [punto] com

No te escaquees

Anónimo dijo...

"Gente guapa, aseada y arreglada. Bar limpito y libre de humos. No es precisamente lo que a mi me pone en situación, la verdad".

Wow, qué durito y malote es Embajador.

Anónimo dijo...

y qué insufrible pedante con requesón en la punta del pene

Fernando dijo...

Son curiosas las coincidencias.

A David Gistau sólo le conozco de sus columnas y otros artículos de El Mundo. En mi opinión, son muy buenas, divertidas y con buena prosa.

Al otro señor no le había oído nunca, pero el otro día se personó en una tertulia de Intereconomía. Parecía un tío listo comentando otros temas, hasta que empezó a hablar de su libro, de este libro, con el tono que apuntas en el post: qué guays fueron aquellos años, con Tierno Galván a la cabeza.

Me sorprendió un poco, y esto es puritanismo por mi parte, que siendo comentarista de esa radio haya metido en el libro escenas de sexo y violencia. Puro puritanismo, vaya.

Decidí no leerlo, y al rato apague la radio.

Fernando dijo...

Qué raro tu nuevo formato para comentarios, ¿no?

Embajador en el Infierno dijo...

Anónimo- Me ha hecho mucha gracia (de verdad) eso de "malote". No, mire yo soy más del tipo Torrente: gordo, seboso y con menos fuerza que un pedo de Boris Izaguirre. Pero vamos que no está usted obligado a leer lo que escribo, si no le gusta ya sabe donde está la puerta.

Fernando- Yo insisto: a mi Gistau me gustaba y le leía. Por eso lo de "sorpresa". Pero vamos, que para gustos los colores.

Y lo que cuentas del libro, pues viene a confirmar lo que sospecho. Nada más.

El formato nuevo de comentarios es cosa de la plataforma que uso para publicar la bitácora. Creo que no tengo control sobre ello, pero si os disgusta lo miraré.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Sólo conozco dos cosas más aburridas que la presentación de un libro: un recital poético y una obra de teatro alternativo. Luego dicen que el alcohol es perjudicial. Pues que me digan cómo se soporta un acto de ese tipo si tienes que acudir por narices.

Embajador en el Infierno dijo...

Bueno Luis, no voy a darte lecciones sobre precisamente ese tema, pero tengo un amigo que organiza en su bar unas presentaciones de libros que resultan animadísimas. La diferencia que he notado con otras es que las de este amigo son cualquier cosa menos asépticos actos de márketing. Y además se puede fumar.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Embajador, ¿Y no se nota precisamente eso, que las hace "animadísimas"? Los libros tienen su espacio de disfrute, que no es público.

Embajador en el Infierno dijo...

Perdona Luis, no entiendo la pregunta.

En cualquier caso estoy muy en desacuerdo con eso que dices sobre el espacio de disfrute de los libros. Desde luego hay un espacio de disfrute privado, pero nada tan entretenido como machacar (en el buen sentido de la palabra las más de las veces) un libro entre varios amigos.

En fin, para mi los libros son bastante más que colecciones de papel que sirven para ser leídas.

Las presentaciones de libros yo no las concibo como un espacio de disfrute de un libro, sino más bien como una oportunidad de "disfrutar" del autor, con la excusa del libro.

El mero acontecimiento comercial me dice poco, o mejor, me dice que se ha perdido una estupenda oportunidad. Las más de las veces los presentadores sobran. Mi amigo por ejemplo suele dejar al autor totalmente solo en medio de lo leones.

No me malentiendas con eso de los "leones". No se busca destrozar al autor, sino conocerle y conocer mejor su libro. Y si, en ocasiones hay excelentes presentadores, pero las más de las veces el autor se las pinta muy bien el solito para explicarnos su obra.

Además el ámbiente del bar en cuestión suele ser sustancialmente más íntimo o más familiar que las presentaciones al uso, incluso aunque en ocasiones (ha llevado a algún escritor muy conocido) esté totalmente atestado de gente.

Y creo yo que comercialmente este tipo de enfoque es bastante más efectivo, aunque posiblemente más complicado para el autor. Por lo menos las dos o tres primeras veces.

o s a k a dijo...

disquisiciones aparte, le felicito por el párrafo inicial; expresa con claridad lo que en mi mente era un engrudo de pensamientos sueltos difíciles de sintetizar.

Siguiendo su estela, considero que cuando alguien afirma que se siente cómodo cuando no se habla de política, en realidad se está pronunciando políticamente mucho más de lo que cree.

n a c o
eeeeeiin?

Embajador en el Infierno dijo...

Naco- Muchas gracias hombre. Y si, es exactamente eso lo que quiero decir, o sea, que incluso cuando "no tengo una postura determinada" si que la tienes, y lo peor es que no lo sabes.

AMDG dijo...

Lo mismo me pasó. Gistau deslumbra al principio, pero después cansa, por hueco.

Embajador en el Infierno dijo...

AMDG- Siempre se agradece que a uno no le dejen totalmente solo.

Anónimo dijo...

tal vez fuera de la disputa, el libro a mi me parecio fantastico, tan intenso que lo lei dos veces (se le muy rapido) eso si, el titulo no le pega mucho.

Embajador en el Infierno dijo...

Anonimo- Gracias por el comentario. Si puedes añadir más cosas (razones por las que te gustó) pues mejor que mejor.