viernes, noviembre 21

EpC: Terror a la libertad

Esa es la conclusión que he sacado viendo este video que contiene un reciente debate entre Jose Antonio Marina y Jaime Urcelay sobre la asignatura de Educación para la Sodomia Ciudadania (tomado del blog de Jesús).

Al señor Marina experto en ética (sea lo que sea que eso quiera decir) le aterroriza la libertad de los padres españoles a la hora de educar a sus hijos.

Recomiendo vivamente que dediquéis unos minutos a verlo.

En tiempos leí con mucho interés un par de libros de Marina. Cuando vi este debate me quede sorprendido de su pobrísima argumentación y todavía más pobre capacidad de expresión oral. Urcelay se lo come crudo, tiene las ideas muy claras y las expone coherentemente.

La tesis de Marina en dos palabras es que el Estado tiene derecho a recortar la libertad de los padres en cuanto a la educación de sus hijos. Por supuesto el Estado decide cual es el grado óptimo de recorte de esa libertad. Insiste Marina en la necesidad que el Estado aleccione a los niños en los derechos humanos.

Curiosamente la pretensión del gobierno socialista de formar la conciencia moral de los niños atenta directamente contra el artículo 12 y el 26(3), por lo menos, de la Declaración Universal de los Derechos humanos. Perdone usted si no me fío de lo que este Estado conculcador quiere enseñar a mis hijas.

Luego, por supuesto, el Sr. Marina está convencido de la santidad del Estado democrático. Explica que los estados totalitarios suelen querer formar la conciencia de los individuos, pero que eso en los estados democráticos no pasa. Solo diré que la premisa base, es decir, que un Estado por el mero hecho de autodenominarse democrático sea inmediata y necesariamente un dechado de virtud, es completamente absurda e indigna de una persona inteligente como sin duda el Sr. Marina es. Los demás comentarios os los dejo a vosotros.

Estos progres que tan contentos están con la recuperación de las libertades gracias a la constitución que nos dimos nosotros a nosotros mismos, han llegado a la conclusión que gozamos de demasiada libertad.

Insisto: perdóneme usted que no me fíe de lo que este Estado quiere inculcar a mis hijas.

Y ya sabeis: Nosotr@s parimos, nosotr@s decidimos.


9 comentarios:

bitdrain dijo...

Perdone usted pero es que hay padres y padres, incluso hay padres que no educan a sus hijos. Que solucion propone para ello?

Como corregir la falta de civismo y convivencia de la sociedad, el amor y la tolerancia mutuos, el respeto, la dignidad de las personas, una etica de vida. Como inculcar el espiritu de vida a nuestros crios con los expuestos que estan a la mediatica manipulacion de su conducta e ideas.

Yo creo que hace falta esa asignatura, quizas con diferente curricula, una asignatura de claro consenso social(no me refiero a los politicos).

Yo entiendo vuestros valores y sin llegar a considerarme creyente incluso los comparto. Entonces, como hacerlo sin llegar imponer nada a nadie. Como ejercer esa pedagogia?

P.D: Lo de ser prefabricados para bien del estado no es nada nuevo. Lamentablement, le pertenecemos y le servimos. No al reves.

Embajador en el Infierno dijo...

Bitdrain- Dices: "Perdone usted pero es que hay padres y padres, incluso hay padres que no educan a sus hijos. Que solución propone para ello?".

Eso son los peligros de la libertad. La libertad no es un bien absoluto, es un medio para alcanzar un fin. Se puede utilizar para hacer bien y para hacer mal. ¿Es la posibilidad de hacer mal motivo suficiente para reducir la libertad de todos significativamente?. Antes al que respondía "si" a esta pregunta se le llamaba fascista, ahora según parece es una cosa muy democrática.

Por ejemplo, si el Sr. Bush decide recortar la libertad de todos interviniendo las comunicaciones privadas para evitar que los terroristas malos puedan causar daño, entonces es un fascista.

Si el gobierno socialista decide coartar la libertad de todos imponiendo una determinada forma de construir la conciencia de los niños españoles, simplemente está haciendo un bien a la sociedad.

Yo, la verdad, no veo la diferencia entre las dos cosas.

Pero mira, te doy un intento de solución: A mis hijas las educo yo en la forma que creo es la correcta, y el Estado no tiene nada que decir. Pero, puede haber padres que prefieran que el Estado se ocupe de sus hijos en la educación de su conciencia moral. Como mucho aceptaría (y no estoy seguro del todo) que esa asignatura fuera voluntaria y fuera del horario escolar.

rojobilbao dijo...

Hombre embajador olvidas mencionar que Marina es el autor de uno de los libros de texto de EpC. Y se juega las alubias.

bitdrain dijo...

Pero embajador, pongamos por ejemplo la inclusión obligatoria en el currículo de una asignatura de Religión Católica. Unos lo verían bien y otros mal. ¿Quién tendría razón?

Digamos otro punto de vista. La sociedad-Estado es un elemento en la convivencia, al que se le atribuye unos valores sociales y humanos (discutible hoy en día). ¿Quién crees que debe ser el garante de ello? Puede que tu tengas dos dedos de enfrente, pero ¿todos tenemos sensatez para educar en valores cívicos, morales y religiosos a nuestros hijos? Obviamente, este es un ejercicio manipulativo e impositor de conducta y valores, pero debemos de dar respuesta a la deshumanización de Occidente. ¿No crees? ¿Cómo ejercer esa nueva "evangelización"?

P.D: Que conste que no estoy de acuerdo con la EpC como ha quedado definida.

Miquel Bordas dijo...

Sr. Embajador:

Yo no echaría las campanas al vuelo. El problema es que pretendemos defender (y si no hay otra posibilidad, habrá que hacerlo a ultranza) una “opción” de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones conforme a la Constitución, y que las convicciones dichas deben ajustarse a la norma del 78. Por muy brillante que sea el Sr. Urcelay en su retórica, está cogido por el sistema, por mucho que se remita como cláusula de salvaguarda a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y el Sr. Marina lo sabe. De ahí su insultante tranquilidad. El poder está de su parte. Harán lo que quieran. Porque no han sido los padres los que han redactado la Constitución, ni siquiera la DUDH.

Por otra parte, es de todos sabido que sólo puede haber una moral (una moral “relativista” en puridad no es moral, no está a mi alcance determinar lo que es bueno y lo que es malo), que deberá ser por su propia definición verdadera y universal, para todos: la ley natural. Y pueden haber, ciertamente, muchas inmoralidades, más o menos generalizadas, que se aparten de la ley natural, más o menos tolerables según los casos. Obviamente, la no-moral pretenderá erigirse o suplantar a la moral. Todos queremos justificar nuestros actos.

El debate está servido. Si una sociedad (un Estado) necesita de una moral para sobrevivir como comunidad, ¿debe informar dicha moral la educación pública?¿cuál debe ser o cómo determinar esa moral?¿La ley natural anterior al Estado o la ley puesta por el Estado, por un conjunto de Estados, y/o por las personas que manejan los Estados? Y si se concede que la moral coincide con la ley natural... ¿cuál es la ley natural?

Ya se ve que la cosa tiene miga...

O no, la cuestión es muy sencilla. O sí, o no, somos libres de elegir. Pero, ¿por qué nos es tan difícil admitir y defender los siguientes postulados:

El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
El segundo, no tómarás el nombre de Dios en vano.
El tercero, santificarás las fiestas.
El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
El quinto, no matarás.
El sexto, no cometerás actos impuros.
El séptimo, no hurtarás.
El octavo, no dirás falso testimonio ni mentiras.
El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.
Estos diez mandamientos se encierran en dos:
Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo?

Embajador en el Infierno dijo...

Rojobilbao- Tienes toda la razón. Pero eso añade a mi perplejidad: ¡Que mal defiende sus lentejas!

Bitdrain- Creo que nunca he defendido ni en este blog ni en ningún sitio la asignatura de Religión Católica como obligatoria. Pero es que resulta que una aplastante mayoría de padres quiere positivamente que esa asignatura exista. Sobre lo cual yo hasta tengo mis dudas porque me parece que hasta cierto punto podría ser una dejación de funciones, en tanto en cuanto la religión (como las buenas costumbres) se deben aprender en la familia.

Y en lo segundo que dices lo tengo bien claro: la sociedad es el garante de tales cosas. Hay un lema carlista muy antiguo que dice "Más sociedad y menos Estado". No se trata de cargarse al Estado porque si, sino porque las funciones que el Estado se arroga las debe tener y conservar la sociedad a través, primero de la familia y después a través de organizaciones sociales, que no estatales. Es urgente recuperar el perdido sentido de comunidad, y no digo ya de comunidad cristiana (que también) sino simplemente de comunidad social. Para mi un ejemplo cristalino de esto es la organización social de los barrios de Siena (Italia) de la que espero poder hablar algún día.

Miquel- Cuando vi tu comentario me decía a mi mismo: "Este nombre me suena, me suena". Hoy ya me lo han aclarado: el verano en la Complu. Encantado de verte por aqui.

Y a lo que vamos: muy lejos de mi echar las campanas al vuelo. Simplemente creo que el debate como debate merecía la pena verse.

Yo no estoy seguro que Urcelay esté "cogido" por el sistema. Prefiero pensar (no se si erroneamente) que está usando los mismos argumentos del sistema para desmontar a Marina. Y lo consigue. Basicamente porque Marina no puede ir contra lo que supuestamente defiende, a menos que quiera quedarse en porretas (como de hecho sucede).

Y creo que la importancia del debate es esa: que deja en porretas al sistema usando sus mismos argumentos, con lo cual se define claramente la contradicción brutal que existe en el mismo.

bitdrain dijo...

Sr. embajador esperaré impaciente el momento en el que decida hablar de su visión acerca de esas "comunidades sociales". En el fondo, no creo que sean tantas los matices que separan nuestras posturas, la mía al menos sigue siendo infantil.

Un saludo.

Embajador en el Infierno dijo...

Bitdrain- Bueno, es lo que en el carlismo hemos llamado siempre "cuerpos intermedios", las organizaciones sociales que están entre las personas individuales y el Estado, y que de forma efectiva equilibran el poder de ese Estado, realizando (por fuerza del principio de subsidiariedad) las tareas que deben quedar en el ámbito social, no estatal (o sea, casi todas). Estas organizaciones sociales van desde las comunidades de vecinos, hasta los colegios profesionales, los sindicatos o lo que te de la gana inventarte para hacer cualquier cosa.

Y ¡ojo! la idea fundamental no es que vivan del subsidio, sino que se autofinancien. Esto es así, claro, cuando el Estado no abrasa a impuestos para mantener una burocracia elefantíasica.

Inisisto, la red de asistencia social (a todos los niveles) de los barrios de Siena es brutal y digna de estudio.

bitdrain dijo...

Gracias por la aclaración.