viernes, diciembre 19

Liberalismo y nacionalismo

"El nacionalismo fue un invento de la Revolución Francesa, llevado a América, a Grecia, a Italia...por el espíritu revolucionario. La primera vez que en una ley española aparece la idea de nación es para titular un capítulo de la liberal Constitución de 1812.".


(Gonzalo Fernandez de la Mora citado en "Años de Hierro" de Pio Moa)


7 comentarios:

Villeguillo dijo...

Esto no puede quedar así. Espero acordarme pasado mañana para echar un pulso contigo sobre esta cuestión. Me parece injusto el trato a la palabra: nación que no nacionalismo. Y para nacionalismo creo que no hay mejor definición que la que dió José Antonio.

Anónimo dijo...

O sea, estaría diciendo que el nacionalismo es liberal??

Tito

Terzio dijo...

Pues yo diría que más bien no y según.

Suponer la "inspiración" revolucionaria de los nacionalismos es reducir el concepto a la voluntad de la revolución. Y la historia contradice eso. Por ejemplo, la independencia de los EEUU ocurre antes de la revolución; y mucho antes, el "nacionalismo" de escoceses e irlandeses llena capítulos enteros de la historia de la E.Media y la Moderna, muchísimo antes de la Revolución. En parecido sentido, se puede anticipar un "nacionalismo" con momentos muy intensos en Nápoles y en Sicilia; incluso las facciones de güelfos y gibelinos en la Italia del XIV tienen una lectura muy aproximada al nacionalismo; y el triunfo de la reforma luterana en Alemania, no se entiende sin cierta "conciencia nacional"; el caso de Suiza y sus cantones, merece analizarse con parecidas claves...Y si me pongo a rastrear, nuestra Reconquista tiene elementos "nacionales" muy reconocibles.

La emergencia de los nacionalismos contemporáneos los entiendo más en relación con la exaltación sentimental del romanticismo que con la ideología revolucionaria.

Con todos mis des-respetos a Glez. de la Mora y mis fundadas antipatías a Moa, pero es mala lógica para la historia la aplicación del silogismo post hoc ergo propter hoc.

A no ser que se quiera entender todo de manera simplista y reductiva según los prejuicios de cada quisque.

.

Villeguillo dijo...

No comparto para nada el comentario del aficionado filatélico (con todos mis respetos) y es aquí donde estoy contigo.

En lo que no estoy contigo es que tengas que relacionar con la palabra "nación" toda una carga liberal que no tenía antes de la revolución francesa. Cierto que no tiene el sabor espiritual y esa solera que si tiene la palabra "patria". Que "nación" esté relacionado con un concepto más material y mundano que el concepto "patria".

José Antonio y toda la corte literaria, intentaban medir muy bien las palabras a utilizar en esa nueva forma de propagar la empresa política. Y a Dios gracias, que aborrecieron el nacionalismo, su concepto (JA lo define como "el individualismo de los pueblos") y el llegar a utilizarlo frente algo tan hermoso como es la palabra: patriotismo (y a la vez ahora tan prostituida)

Bueno, en definitiva. Creo un esfuerzo importante el intentar no dejarnos vencer en un combate como en el del lenguaje y la comunicación. En el que el enemigo quiera cargar palabras con connotaciones y se asocie más que a conceptos neutros (universales) a emociones o sentimientos. Nación es una palabra a rescatar por la Tradición. No el nacionalismo.

Otra batalla será la palabra y concepto de revolución... para otro día.

Perlimplín dijo...

Cierto es que ya en los prolegómenos de la III Guerra Carlista no recuerdo si Nocedal ya decía que "el único partido auténticamente nacional es el Partido Carlista", frase horripilante donde las haya si nos ponemos puristas.

Siempre que la nación permanezca en sus justos términos, es decir, de rodillas ante Dios, no hay ningún problema. Los problemas comienzan cuando la nación se levanta, desamortiza conventos y exclaustra religiosos en nombre del "interés nacional", se proclama soberana frente a los Reyes y propaga a los cuatro vientos los principios ilustrados y enciclopédicos en nombre de la libertad de la nación.

Y como muchos utilizan la palabra "nación" sin percatarse de que el término sólo tiene sentido para un patriota dentro de una cosmovisión más amplia en cuyo remate está la Cruz, es por lo que embajador nos regala con estos posts, ¿verdad?

Perlimplín

Embajador en el Infierno dijo...

Había preparado una respuesta larga a todas las cosas que decís, pero Perlimplín lo ha resumido todo estupendamente: es una cuestión de cosmovisión. El liberalismo es una cosmovisión y por eso resulta un tanto absurdo que un católico se titule "liberal" pensando que eso solo lo aplica al ámbito de las relaciones económicas y si acaso al de las relaciones políticas.

Esa cosmovisión sustituye la Cruz que, como bien señala Perlimplín, está en la cumbre de la cosmovisión católica por otras cuestiones, singularmente la "nación", la "soberanía popular" o similares. El liberalismo es, entre otras cosas, la sacralización de la nación.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

¿Y qué me dice Usted de la Revolución Americana, como sabe liberal y anterior a las dos Revoluciones Francesas, de la que surge la República de los Estados Unidos de América, la cual no es más que una nación constituída en una federación republicana según la Constitución que redactaron los Founding Fathers?

El liberalismo no es nacionalista ni comunitarista ni tampoco racionalista como lo fueron las Revoluciones de 1789 y 1796, es patriótico, individualista y empirista como lo fue la Revolución de 1776.

Salud.