miércoles, diciembre 10

Lo que cuesta una foto

Allí estaba él, solucionando la crisis que nunca existió entre banqueros de alto copete que generosos mostraban su apoyo.

Ya sabemos, o lo imaginamos, lo que cuesta una silla.

Nos vamos enterando poco a poco de lo que cuesta una foto. Todo un Ministro de Exteriores perdiendo el culo hacia Moscú a comunicar reverentemente el total apoyo del gobierno español a una nueva enajenación del patrimonio energético del país.

Todo empezó cuando Felipe Gonzalez decidió ceder a Electricité de France el monopolio de la energía nuclear española. No tuvo que vender nada, simplemente prohibió la construcción de centrales en España por no se que cuestiones de seguridad y tal. Francia está plagada de nucleares. España compra electricidad generada por dichas centrales, y si una peta os aseguro que aquí nos vamos a enterar. Pero bueno, eso nos importa un rábano, porque al fin y al cabo nadamos en un mar de petróleo.

El otro día me lo decía un lector de esta bitácora (gracias Sergio): Esto parece el cuento de Hansel y Gretel, durante todos estos años nos han dejado inundarnos de dinero barato barato gracias a los bajos tipos del Euro, y ahora vienen a cobrar. Pero no en Euros, que cualquiera sabe lo que valdrán mañana, sino en activos puros y duros.

La jugada es esta: Sacyr tiene que vender su participación en Repsol basicamente porque el Santander quiere su dinero de vuelta. El gobierno podría poner dificultades, pero claro a D. Emilio no le van a hacer esa faena. De modo que no solo no ponen dificultades o simplemente se quedan quietos, no, el gobierno manda al mismo Ministro de Exteriores a asegurar su total beneplácito a la operación.

Todo sea para que luego la banca perdone los 2.000 kilos de Montilla, y otros varios miles de los que no nos enteramos. El PP, por supuesto, de perfil que como decía Vidal Quadras el otro dia en Intereconomía hablando de la banca: "Con las cosas de comer no se juega". Sobre todo si nos referimos a la manduca de los partidos. Menudo lapsus el de D. Alejo.


2 comentarios:

bitdrain dijo...

De las cosas que más odio de las democracias, o de lo que quiera que esto sea, es la hipocresía y sectarismo de quienes critican con unas armas al oponente pero no reivindican las mismas maneras en su propia casa.

Un saludo.

Embajador en el Infierno dijo...

Bitdrain- Eso es la característica fundamental de lo que tenemos en España. Asi de simple como lo has expuesto. Empezando por la forma de elegir candidatos, por ejemplo.