viernes, diciembre 5

Zaisho Shichiemon: Samurai y martir

Fijaos en el dibujo. Es de Zaisho Shichiemon, un samurai con la cruz colgando. Y además martir. Uno de los 188 mártires japoneses que fueron beatificados hace pocos días. Lo cuenta Sandro Magister:

El samurai Zaisho Shichiemon fue bautizado el 22 de julio de 1608. Tomó el nombre de León, el del gran Papa que detuvo las invasiones de los bárbaros. Pero su historia está mucho más cercana al recorrido de san Justino, el filósofo del siglo II que luego de haber encontrado en Cristo la Verdad, no quiso negarla más y murió mártir. Hangou Mitsuhisa, el señor feudal bajo el cual servía Zaisho, había prohibido a los suyos convertirse al cristianismo. El sacerdote al que Zaisho pidió el bautismo se lo hizo presente, recordándole que él podría ser castigado o inclusive asesinado. "Lo sé – respondió él – pero he comprendido que la salvación está en la enseñanza de Jesús, y nadie podrá separarme de Él”.


Llamo por cierto la atención de la concurrencia sobre otro párrafo del mismo artículo:

Al igual que tres siglos antes, en los primeros años del siglo XX Nagasaki volvió a ser la ciudad con más fuerte presencia católica en Japón. En vísperas de la segunda guerra mundial, dos de cada tres católicos japoneses vivían en Nagasaki. Pero en 1945 sufrieron un nuevo y terrible exterminio. Esta vez no por una persecución, sino por la bomba atómica que fue lanzada justamente sobre su ciudad.


Muchos piensan que la elección de Nagasaki no fue hecha exclusivamente en base a consideraciones militares.



9 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre es hermosa la historia de un mártir, porque en última y en primera instancia siempre es la historia de un amor, del Amor.

Además a mi particularmente me llama la atención la fuerza de la Fe que no entiende de fronteras, ni de distancias, ni de culturas, ni de razas, ni de épocas. Y curiosa también la reacción de los corazones, tan distintos y a la vez tan iguales ante el encuentro personal con Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores.

Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Apasionante!

La elección de Hiroshima y Nagasaki no fue por azar, no... porque tengo entendido que de valor estratégico tenían poco.

Saludos,

Maldan

Ignacio dijo...

pero tambiene s estirar mucho achacarlo atemas religiosos ¿o no?


Mis saludos, sra embajadora

Jesús Sanz Rioja dijo...

Me gusta: un samurai santo. Con respecto a la entrada anterior, un asco. No merecen un solo voto, aunque supongo con pena que en las próximas elecciones encerraré al corazón en casa y volveré a dejar que hable la cartera.

Anónimo dijo...

Estimado Jesús, creo que la solución puede pasar por vivir con más empeño la "unidad de vida" para que nuestro corazón -y no nuestra cartera o cualquier otro de nuestros posibles centros motores- sea el que gobierne nuestros actos y por tanto nuestra vida. Un cordial saludo.

Álvaro.

Embajador en el Infierno dijo...

Anónimo- Efectivamente: "curiosa también la reacción de los corazones, tan distintos y a la vez tan iguales ante el encuentro personal con Jesucristo". Ante tanto rollo "inculturizador" contemporáneo tenemos la figura de Zaisho.

Maldan/Ignacio- No se si es estirar mucho lo de achacarlo al tema religioso, pero resulta que Truman era un anticatólico convencido (y ni siquiera empezamos a hablar sobre la influyente mujer de Roosevelt) y que de objetivo militar tenía poco. En fin, como dicen los yanquis: "if it walks like a duck and quacks like a duck, it's a duck". Blanco y en botella.

Jesus- Es hora de tomar la pastilla. En serio, al principio parece una cosa terrible y el día que lo haces por primera vez te quedas todo relajado y feliz. No hablo de sexo sino de no votar al PP.

Alvaro- Excelentemente explicado.

o s a k a dijo...

el azar tiende a ser poco azaroso, a este lado del catolicismo

desconocía la feliz noticia de estas beatificaciones

bienvenidas sean,

n a c o
arigato

Anónimo dijo...

Disculpas a todos. El primer comentario anónimo también lo hice yo, se me olvidó firmar.

Por cierto, a mi también me encanta eso de un samurai santo. Un cordial saludo.

Álvaro

Embajador en el Infierno dijo...

Osaka- Esta entrada iba por ti.