jueves, enero 29

EpC: Para tomárselo a coña

A la espera de tener algo inteligente, o por lo menos pasablemente interesante, que decir sobre el particular, me remito a Orisson que por lo menos nos hace reir:

El Tribunal Supremo, tras arduas sesiones de trabajo (magistrado Siro, mire a ver si queda hielo en la sala número tres, que este whisky está caliente), han decidido que, ¡oh!, ni de coña Begoña el objetar a una asignatura, pues hasta dónde vamos a llegar. Si en la Constitución pone que se reconoce el derecho a la objeción de conciencia, coño, que era para librarse de la mili. Es que estos plebeyos, hay que ver, no se enteran de nada.



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8 comentarios:

Orisson dijo...

Gracias por la mención, Embajador, pero me lo tenía que haber currado más: acta de la sesión con lista de canapés incluida, fotos de las secretarias judiciales en paños menores, vídeo de la sala donde se celebró la reunión con una bola de espejitos superfashion, etcétera.

A ver si a la siguiente coña de algún tribunal me lo trabajo mejor.

Un saludo y gracias de nuevo

bitdrain dijo...

Menos mal que lo tomáis con humor, sino os acabaríais extinguiendo.

Yo no veo bien que alguien pueda objetar a una asignatura, lo que si veo mal es que se empeñen en llevar adelante cuestiones que sólo dividen la sociedad, se tenga o no razón.

Un saludo.

Orisson dijo...

Bitdrain, creo que a lo que se objeta no es a la asignatura en sí, sino al hecho de que el Estado se haga cargo de la educación de los hijos (educación que no enseñanza o instrucción, que son cosas distintas).

Es decir, objetar a las matemáticas o a la literatura es una estupidez, porque forma parte de la instrucción, estén bien o mal explicadas. Pero EpC se mete en aspectos propios de la formación de la conciencia personal, responsabilidad exclusiva de los padres.

Más. En Literatura, ahora que lo recuerdo, sí podías rechazar leer un libro que fuese en contra de tu conciencia (como yo hice en dos ocasiones). El profesor te mandaba otro y andando.

Es la politización de la enseñanza y el totalitarismo del Estado lo que nos llevan a la situación actual, y me juego unas cañas a que el peperismo, si alguna vez llega al poder, ni de coña quita la "asignatura": cambiará el temario, pero EpC seguirá.

Desobediencia civil: con que unos miles de niños no hagan la asignatura ¿qué puede pasar? ¿Que no le den el título? ¿Que no les dejen entrar en la Universidad? Sinceramente, no lo creo.

Aúpa los padres sensatos y con cataplines.

Terzio dijo...

¿Has visto-leído esto?

La derecha española ha cometido en estos años tres errores inmensos. El primero, engancharse a la conspiración (paranoica) del 11-M. El segundo, haber dejado crecer en Madrid el autoritarismo falsamente liberal de Esperanza Aguirre... Y el tercero, haberse entregado a la estrategia del sector más reactivo de la jerarquía eclesiástica (véase lo que ha deparado la objeción a EpC)

Pues así va el cotarro y esa es la opinión de "nuestros" opinadores con cátedra.

Sursum corda! (porque es que no se me ocurre otra cosa que decir).

p.s. Te escribía esto mismo en ExOrbe pero he querido también dejarlo aquí: Ánimo! (más).

'

Perlimplín dijo...

Veamos: por una parte, está el tema que no he visto que nadie haya aclarado, salvo la nota que ha publicado hoy la CTC en su web, de que la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo no está para dilucidar si el derecho a la objeción de conciencia alcanza en nuestro sistema legal a los padres en la educación que quieren para sus hijos. El Tribunal Supremo se limita a constatar que no hay una previsión legal para objetar a esto y a recordar que la Constitución sólo reconoce la objeción a los desertores y que el Tribunal Constitucional hizo extensivo este derecho a algunos colectivos, como los médicos. No entra dentro de sus competencias decidir si este derecho es extensible a los padres con respecto a la educación de sus hijos. Podían haber encontrado otra solución, y algunos de los magistrados que han emitido voto discrepante seguramente la habrán encontrado, pero el caso es que esta ha sido la resolución adoptada mayoritariamente, con el apoyo del bloque conservador, a quien le ha parecido suficiente el hecho de que en dicha sentencia, cuyo texto aún no se conoce, se haya reconocido el derecho de los padres a impugnar los contenidos de la asignatura, que no la asignatura en sí.

Quien debe dilucidar si la objeción a EpC entra dentro del difuso derecho a la objeción reconocido en nuestro sistema totalitario es el Tribunal Constitucional, que no lo reconocerá, por supuesto.

Luego está el -para mí-, error de agarrarse a la propia Constitución en su art. 27.3 para objetar. Los únicos propósitos de insumisión directa a la asignatura los ví en la CTC y los formularios que se colgaron en su momento en el Foro Santo Tomás Moro, y que todavía deben estar colgados por ahí.

Profesionales por la Ética, Benigno Blanco y no sé cuántos personajes que emergían mediáticamente se agarraron, como es costumbre en esta derecha colaboracionista que no se entera de nada, a la propia Constitución causante del estado de cosas actual, confiando en que se les reconocería el derecho a la objeción, pues -razonaban- ha habido sentencias del Tribunal Constitucional haciendo extensivo el derecho a la objeción a médicos y otros colectivos no expresamente contemplados en la letra de la norma suprema. Bien, ¿y ahora qué? ¿Seguís sin caeros del burro constitucional? Iréis al Constitucional, iréis a Estrasburgo, iréis a la ONU. Pues nada, ¿y cuándo se os acaben las instancias, qué haréis? ¿Os iréis a vuestra casa?

Embajador en el Infierno dijo...

Orisson- De nada, yo creo que el humor este que te traes tiene que ser así: espontáneo y a base de flechazos.

Bitdrain- El sentido del humor es fundamental. Sobre lo demás que dices me adhiero a lo que ha dicho Orisson.

Terzio- No es sorprendente eso que pones. Al fin y al cabo lo ha dicho Zarzalejos que es del sector gallardonista, y que a su vez es a donde se dirige cada vez más claramente el PP.

Perlimplín- Muchas gracias por llamar la atención con esas consideraciones. De hecho tenía ya preparada una entrada que no creo que publique después de leer tu comentario. O por lo menos, no de momento.

Sobre lo que dices de los que se aferran a la constitución. Se perfectamente por donde vas y estamos de acuerdo. Pero claro, lo cierto y verdad es que, nos guste o no, ese es el ordenamiento jurídico que sufrimos y cuando uno recurre a los tribunales lo tiene que hacer en base a ese ordenamiento. No se, salvando las distancias, es como cuando nos acusan a los de la CTC de connivencia con el sistema por acudir a las elecciones. Espero tu re-comentario.

Perlimplín dijo...

Embajador: Evidentemente, no me he explicado bien sobre lo de basar un presunto derecho a la objeción en el art. 27.3 de la Const.

Lo que deficientemente he querido expresar son dos cosas:

1) Que la lucha contra el estado totalitario no puede fiarse en el derecho a la objeción presuntamente reconocido en la misma Constitución que lo sustenta, y que además, la objeción no pone en duda la validez con carácter general de EpC, sino sólo para el objetor.

2) Y, que además, hay que ponerse las pilas con la creación de escuelas por iniciativa de organizaciones familiares, sociales, homeschooling, etc.

Lo que en su momento se discutió en el seno de la CTC, como sabes, es - asumiendo que la victoria, si llegaba, vendría por la derogación de EpC, pero nunca por un improbable reconocimiento de la objeción - es si procedía utilizar el cauce de la objeción u otros, como el de la insumisión, o el de alegar que EpC vulneraba directamente el derecho fundamental del art. 27.3, o de la patria potestad, reconocida en el Código Civil, por ejemplo.

La diferencia entre emplear uno u otro medio de oposición es que con la insumisión o alegación de vulneración de la patria potestad se considera que EpC es mala para todo el mundo, no para mí sólo, como sucede objetando, porque la doctrina católica sobre las leyes injustas siempre fue la de la resistencia a las mismas, no la de la "objeción".

Yo siempre fui escéptico con los tribunales políticos españoles, aunque últimamente había abrigado algunas esperanzas por las dimensiones alcanzadas por el movimiento objetor. Claro está, visto cuál ha sido la decisión del Supremo, menos politizado que el Constitucional, puede uno ir olvidándose de que éste declare la existencia del derecho a la objeción.

Ahora se ha visto a las claras que los otros medios de oposición tienen las mismas o prácticamente las mismas consecuencias legales que la presunta objeción, con la diferencia dicha anteriormente: la objeción considera que la ley es mala sólo para mí, mientras que la alegación por otros medios: insumisión, patria potestad, o incluso alegación de que se está vulnerando directamente el art. 27.3 CE, pone las cosas en su justo término: es una ley universalmente injusta.

Como el movimiento objetor, además, había abrigado fundadas esperanzas de ver estimadas sus pretensiones basándose en que el TC hizo extensivo el derecho a la objeción de los quintos a los sanitarios en caso de aborto en la STC, no ha articulado ninguna reacción al sistema educativo totalitario, porque considera que éste es bueno, o al menos, si puede ser malo para mí porque contradice mis convicciones personales, no es malo para quienes no lo consideran malo.

Perlimplín dijo...

Perdón, quería decir, la STC de 11 de abril de 1985.