martes, enero 27

Tirando con bala

Calurosas felicitaciones a mis compañeros de la delegación de vida y familia de la CTC por su capacidad de centrar maravillosamente el tiro en dos parrafitos. Difícil, pero extraigo:

El caso es que el Partido Popular se ha metido en un berenjenal considerable. Esta vez, el escándalo por actuar radicalmente en contra de los principios morales objetivos más elementales, sí ha saltado a la opinión pública. Hay que reconocer que con Aznar ésto no pasaba: el héroe de la mayoría absoluta podía aprobar la introducción en España de la píldora abortiva RU 486 sin que el personal apenas se enterase. Así, el pequeño caudillo de la democracia y sus esbirros cumplían con sus respectivos papeles a la perfección: un ministro de economía que pasaba por ser un taumaturgo de las finanzas, un ministro de fomento que hacía obras públicas como Franco pantanos y un ministro del Interior, el loado por todos Mayor Oreja, que pasaba por ser un hombre de granito con modos de diplomático y un confiable democristiano (valga la doble contradicción, por demócrata y cristiano, y por fiable democristiano). En fin, era el donostiarra de mirada sosegada el muro de contención ante la degradación moral de la política. Pero el vascongado, despistado él, ha mostrado ser más bien un politicastro con fondo de tahúr. Un pelele en manos de la poltrona y los intereses que gobiernan y dominan a Europa. Un pobre empleado que hará lo que haga falta por seguir pintando algo en este show mediocre que es la política liberal. Tras su brillante armadura de caballero andante, no hay más que un montón de hojalata. Un chatarrero que quiere parecer un pulcro platero.



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7 comentarios:

Al Neri dijo...

Más certero, imposible.

bitdrain dijo...

Yo reconozco que en los tiempos de Mayor Oreja en el Gobierno yo era poco menos que un "gatuso aprendiz" pero nunca entendí el por qué de sus apoyos dentro y fuera del partido.

Siempre hubo un algo que nunca me agradó en él...

Interruptor dijo...

Vaya por delante que no pienso votar a Mayor Oreja en las próximas elecciones europeas, entre otras cosas porque todo voto para ellos será considerado un éxito de la nueva deriva (o más bien antigua, pero ahora se ve mejor) del PP, y porque no veo que Mayor Oreja haga nada por cambiar el partido desde dentro como dijo que haría.

Pero no estoy, ni de lejos, de acuerdo con esta crítica. El hecho de dejar libertad de voto a los miembros del grupo popular en lugar de imponer una disciplina de voto, además de ser un ejemplo de democracia que todos deberían imitar, permite que los votantes veamos retratado a cada uno de los eurodiputados, por ejemplo el caso de Alejo Vidal Cuadras a quién se tenía en muchos ambientes por conservador y se retrata como liberal al modo y manera de Esperanza (una vela a Dios y otra al diablo, porque todo vale). Estoy radicalmente en contra de las disciplinas de voto, igual que estoy en contra de las listas cerradas, y por el mismo motivo.

Creo que el señor Mayor Oreja ha hecho lo que debía en este caso. Y el que los señores eurodiputados no tuviesen muy claro a lo que votaban (cosa que no me creo ni harto de vino) no es responsabilidad suya sino de cada uno de los señores que debían votar y no han dedicado un segundo de su tiempo a leer lo que debían votar. Aunque estoy plenamente convencido de que sabían perfectamente lo que votaban y han votado son plena conciencia e intención.

En muchas otras críticas, tanto a Mayor Oreja como a otros muchos miembros del PP, estoy totalmente de acuerdo, pero en esta ocasión me parece que quien escribió el artículo se ha dejado llevar por sus fobias personales sin valorar realmente lo ocurrido.

Saludos.

Anónimo dijo...

El señor Mayor Oreja parece que sólo deja libertad de voto cuando se dirimen cuestiones tan urgentes como el derecho a matar no nacidos. En otras, más intrascendentes, no. Pues menudo hipócrita.

Embajador en el Infierno dijo...

Interruptor- Me parece, sin ánimo de ofender, que no has entendido lo que dice el artículo. Lo que critican no es el hecho que Mayor Oreja no haya impuesto la disciplina de voto, sino que dada la pestilencia que destila el PP, un católico como Mayor Oreja sobra en dicho partido, y sobra todavía más poniéndose de dirigente, en tanto que contribuye a atraer un tipo de votante al que luego se le traiciona sin ningún pudor.

Interruptor dijo...

En eso estoy de acuerdo, pero no parece ese el tema de artículo, la verdad.

Embajador en el Infierno dijo...

Leeló otra vez, particularmente la cita que yo he puesto, ya lo verás.