jueves, febrero 12

Libros: El Rin desemboca en el Tiber

Interesante crónica periodística del Concilio Vaticano II. El autor, sacerdote del Verbo Divino, dirigió en Roma en tiempos del concilio una agencia de noticias precisamente dedicada a seguir el mismo. El libro pretende (y lo logra) ser muy ágil en base a ceñirse a la narración de los hechos sin entrar en demasiadas enjundias doctrinales o teológicas.

La tesis de base que sostiene Wiltgen es que el Concilio Vaticano II fue controlado casi desde el primer momento por un alianza de padres conciliares centrada en torno a aquellos que procedían del norte y centro de Europa. La evidencia que aporta es bastante convincente.

Me irrita la manía que tienen los yanquis (y a partir de ellos, el resto del mundo) de dividir la Iglesia entre conservadores e izquierdistas (liberals). Y eso se da en este libro.

Entiéndase que el libro a fuer de periodístico y por ceñirse casi en exclusiva a los hechos probados y concretos, resulta bastante mundano y hasta simplista. Sin embargo, creo que para quien no tenga mucha idea de lo que fue el Concilio Vaticano II es una interesante introducción. Una interesante característica es que por cada sesión deliberativa hace una selección de citas de los padres conciliares que intervinieron, con lo cual uno se hace una idea aproximada de por donde iban los tiros.

Aunque advierto para las almas más impresionables que aquí se aplica el dicho de Bismarck sobre las leyes y las salchichas.

18 comentarios:

Terzio dijo...

La trayectoria de la Europa del XIX tiene su "traducción" en el Vaticano I; la crisis modernista de pre-guerra y el panorama político-cultural de entreguerras y post-guerra se tradujo luego en el Vat.II. Los protagonistas fueron de "esa" Europa, y la jerarquía que influyó decisivamente en el Vat. II, también.

'

Anónimo dijo...

Como es lo de las leyes y las salchichas?

El Carlista dijo...

Terzio, usted acaba de resumir magistralmente lo que Calderón Bouchet prueba extensamente en su último libro, "La luz que viene del norte".
Tiene usted un gran poder de síntesis.
Cordialmente.

San Isidoro dijo...

El libro está bien: especialmente doloroso es lo que cuenta sobre Ottaviani y la manera en la que lo dejaron sin voz al estilo 59 s.

También sorprenden las discusiones alrededor del matrimonio y el acto conyugal y como fue decisiva la actuación del Papa Pablo VI en este punto.

Yo también recomendaría como complemento la trilogía de Michael Davies, especialmente el segundo volumen llamado "El Concilio del Papa Juan"

Fernando dijo...

Querido Embajador:

Me quedo con la referencia y buscaré el libro.

Hace años leí la serie de libros en los que el difunto padre Martín Descalzo recopiló las crónicas que hizo del Concilio para (creo) el ABC. Era muy interesante, pero algo depresivo si se contrastaba la ingenua ilusión por el futuro de la Iglesia con lo que luego vino.

Y sí, explíca a Anónimo lo de Bismarck, las leyes y las salchichas.

(¿Mandas por fin al Cónsul a la cena del juez Calamita? Ya sabes que me interesa, mucho, el tema)

Embajador en el Infierno dijo...

Terzio- Un dia me gustaría tener un debate sosegado, por ejemplo en algún lugar de internet sobre el Concilio Vaticano II. Un debate donde se eviten tanto los tremendismos pseudo-apocalípticos como las emotividades hippiosas.

Este libro muestra el concilio Vaticano II bastante el desnudo y uno se da cuenta de lo facilísimo que es hacer uso bastardo de los acontecimientos en un sentido o en otro.

Y desde luego estoy con usted en que el contexto histórico-social algo tiene que ver en todo esto, aunque sin caer en la fácil conclusión de que lo que dijo tal o cual concilio eran cosas de esos tiempos.

Carlista- Habrá que anotar esa sugerencia.

San Isidoro- Si algo echo en falta en este libro, y que se me ha olvidado comentar arriba es que cuesta identificar (por lo "aséptico" en ocasiones) los momentos verdaderamente críticos en los que el Papa tuvo que intervenir derramando lágrimas y dando casi literalmente un puñetazo en la mesa.

Una de las conclusiones es, por tanto, que el concilio no fue una balsa de aceite y que de hecho el Papa Pablo VI tuvo que poner toda la carne en el asador para redirigir algunas discusiones que se iban absolutamente de madre.

Fernando- Lo que dijo Bismarck fue, más o menos: “Con las leyes pasa como con las salchichas: es mejor no ver cómo se hacen”.

Y si, la embajada manda una representación de tronío.

rojobilbao dijo...

¿Editorial y fecha de edición?

Gracias

Roncal dijo...

Que el CVII no fuera precisamente tranquilo es lo de menos. Ninguno lo ha sido, salvo honrosas excepciones. En algún concilio previo al cisma de oriente incluso hubo algún muerto.

El problema novedoso del Vaticano II es que se enfrentaron la Tradición y la Revolución sumadas a ésta todas las herejías habidas hasta el momento, que la intención inicial de Juan XXIII fue totalmente desvirtuada, que los modernistas fueron tremendamente poderosos y los padres tradicionales se vieron sorprendidos por las avalanchas de los liberales y, por último, pero fundamental, lo más novedoso de este concilio es que gracias a Dios fue un concilio pastoral, no dogmático.

Anónimo dijo...

Lo novedoso habrá sido declararse pastoral, no serlo. Ha habido más de un concilio anterior que ha sido pastoral y no dogmático.

Roncal dijo...

¿Concilios ecuménicos declarados pastorales, previos al Vaticano II? Ahora no caigo, pero probablemente tengas razónn. ¿Cuáles?

San Isidoro dijo...

Pastoral, pastoral....

La "pastoral" es algo así como un "finstro". ¿Qué es un concilio pastoral?, ¿Y una Constitución pastoral?, ¿Sabían los padres conciliares lo que quería significar pastoral? ¿Qué es un Concilio pastoral? ¿Es que Trento no fue pastoral cuando dijo "Salus animarum suprema lex est" y también "non officium pro beneficio sed beneficium pro officio"?

Esto es algo similiar al "Cielo está emborregado...."

Fernando dijo...

Querido Embajador:

¿Habrá crónica de la cena-homenaje-desagravio al Juez Calamita? A ver si hay suerte!!

Roncal dijo...

San Isidro, que el Vaticano II se declarase pastoral es importantísimo, porque significa que no obliga a su asentimiento en los puntos que chirrían con el Magisterio anterior. Personalmente, no entiendo que se convocara un concilio ecuménico sin pretensión de condenar ni definir dogmáticamente nada, pero visto lo que salió, me parece mucho mejor así.
Claro que a lo mejor si hubiera querido ser un concilio dogmático realmente el Espíritu Santo hubiera evitado las cosas tan extrañas que se dicen en algunos de los documentos conciliares.
Por otra parte, además de las ambiguedades y contradicciones del CVII, algo que me choca es su lenguaje un tanto difuso comparándolo con el Magisterio previo. Esa especie de fenomenología latente y de componenda constante entre los padres conciliares que provoca la sensación al lector de no saber para qué se está diciendo lo que se dice en cada documento.

In diebus illis dijo...

Ottaviani y la manera en la que lo dejaron sin voz al estilo 59 s. Jajaja!

El libro se puede encontrar en la capilla de la Hermandad de San Pío X que tiene en Madrid porque la editorial desapareció.

Embajador en el Infierno dijo...

La editorial es Criterio Libros. Publicado en 1999. La editorial ya no existe. Buscando un poco (o sea googleando) se puede encontrar en librerias de viejo.

San Isidoro dijo...

Roncal, es que yo creo que eso de pastoral es querer buscarle tres piés al gato.

¿Alguien me puede decir qué es "pastoral"?

Ale dijo...

"Pastoral" es que no define Dogmas, que no define doctrinas.

Francisco J. dijo...

¿Me podrían decir dónde -en qué documento, debo decir, fiable- se dice que el Concilio Vaticano II es exclusivamente "pastoral"? ¿Insinúan entonces que el apelativo de "dogmática" referido a cada una de las cuatro constituciones que promulgó el concilio es puramente nominal?
Gracias y un saludo.